EL POSTMODERNISMO COMENTA FANTASTICAMENTE SUS BUENAS INTENCIONES, PERO NO SE DA CUENTA QUE LAS ABANDONA

 

Massiel Salazar*

 

"En el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y el mármol, el médico y el paciente".

Erich Fromm.

 

 

El hombre en su modus vivendi, ha caracterizado cada una de sus grandes épocas por un espíritu propio. En la modernidad, los acontecimientos revelan la búsqueda de la objetividad científica; en la postmodernidad se esta ante un proceso donde el individuo reclama el derecho de realizarse,  en una expresión individual de la realidad.

 

Así la edad moderna funda la exaltación de la razón humana (Descartes) y la idea de sujeto. Lleva a la secularización definitiva de la ciencia (Galileo, Newton), y a la inspiración de la revolución francesa (libertad, igualdad, fraternidad). El vencer y desterrar los mitos y dogmas es la línea de acción que la razón instrumental debe seguir. El iluminismo comenzó a estudiar la condición humana aplicando principios científicos; analizando al hombre, su naturaleza y la sociedad, considerando a la razón como el instrumento crítico de las diversas instituciones sociales para adecuarlas a la naturaleza básica del hombre. [1]

 

Por otro lado, el mundo postmoderno está inmerso en filosofías como el hedonismo, individualismo, utilitarismo y pragmatismo. No hay lugar para las certezas, para la utopía, sino para el pastiche, para el todo vale, para el collage. Con el postmodernismo se inaugura el hontanar de un pensamiento vacío. Se rechaza categóricamente "una razón" como fundamento esencial del que hacer del individuo. Sin embargo; para algunos postmodernos se fundan muchas "racionalidades", recuperando para sí lo experiencial aleatorio, la subjetividad, y el sentimiento. 1

 

Para el filósofo Moris Polanco, la postmodernidad inclina la balanza de sus preferencias hacia el ritmo natural, cualidad, armonía, oportunidad, equilibrio, conservación, administración de recursos, preservación, prevención, moderación, solidaridad universal, diferencia, contemplación, ayuda, unidad, visión global y complementariedad.

 

Pero, ¿podríamos esperar esta lista de categorías de una visión que simpatiza el relativismo de conductas,  que pretende desmitificar las jerarquías, las normas y las leyes y que niega la verdad? La respuesta es no, claro esta que donde hay un equilibrio tiene que haber armonía, y armonizar es  combinar adecuadamente dos o más cosas. La postmodernidad en lugar de llevarnos a un  equilibrio, termina destruyéndolo. Trata de combinar nuestras acciones con un mundo “nuevo”, trata de rehacer el mundo “viejo”, eliminando la mayoría de las cosas que el ser humano con el paso del tiempo ha ido aprendiendo y ha transmitido de una generación a otra.

 

No tiene sentido negar la existencia de una verdad, el hombre actúa, y sus acciones varían de un momento a otro, el mundo es dinámico pero sus acciones son siempre teleológicas, y no tiene sentido dedicamos a interpretar mensajes sin pretender buscar la verdad ni el progreso.

 

Los postmodernistas, argumentan que es imposible dar una respuesta universal, generalizable que pueda explicar todas las facetas de un fenómeno y perciben el hecho de teorizar como otra forma de crear un tipo de gran narrativa. Sin embargo, estos pensadores no argumentan que el total de la actividad de teorízar no tenga sentido y se les señala que si ésta fuera su posición, se llegaría a considerar que su argumento sería hipócrita, ya que ellos también están teorizando mientras están denunciando la construcción de teorías.[2]

 

Una verdad absoluta es sencillamente cualquier verdad en sí misma, no relativa a otra cosa. “Carlos es mi amigo”. Así de simple. Pero hay algo más importante: la relación intersubjetiva de verdad “ab-suelve” (suelta, libera) a la verdad de cualquier tipo de solipsismo que pueda subsumir lo real en la arbitrariedad del propio pensamiento. Esto es, una inteligencia “suelta” de la realidad. Al contrario, la relación de amistad “ata” a la inteligencia a la realidad, porque el amigo no puede negar la mutua entrega en la que vive. Por eso la verdad es “ab-soluta”: porque está liberada de una inteligencia que se quedó dando vueltas sobre sí misma. La risa de mi amigo, su llanto, su alegría y su sufrimiento, son el “cable a tierra” hacia lo real. Luego, si uno de los fundamentos de la evidencia del realismo es la amistad, y la amistad es absoluta, la verdad, que emerge de una posición realista, es absoluta. Si un amigo postmoderno permanece junto a mí en el momento del  dolor, él mismo estará afirmando con su actitud lo que niega con su pensamiento.[3] Entonces la postmodernidad que tanto crítica a la modernidad termina estando de su lado.

 

En mi opinión, si existen muchas visiones de la realidad, que al mismo tiempo niegan la existencia de una verdad absoluta, podemos caer en grandes errores como los que cometió Colón en su intento de descubrir las Indias. Cristóbal Colon tenía dos teorías, la primera era que la separación entre Europa y Asia era de 135 grados, pero en realidad son 299;  y también creía que el espacio marítimo entre costa y costa era mucho más breve. Partiendo de estas teorías el pretendía llegar a las Indias, quizás  Colon pensó que estos dos puntos de vistas eran complementarias, y lo llevarían a una mejor visión de la realidad, como propone la postmodernidad   No podemos esperar  progreso si partimos de estas ideas, pues errores tan pequeños como los errores de cálculo que cometió Colon pueden detener el progreso de la humanidad., claro que él tuvo suerte porque de no ser porque se encontró con un continente desconocido habría muerto a manos de sus marineros amotinados.

 

Con este argumento no trato de decir que la razón nos permita controlar todo completamente, la razón tiene límites, e incluso no es capaz de explicar todos los acontecimientos del mundo complejo en que vivimos. Pero, así como admitimos la posibilidad de equivocarnos, debemos hacer el uso más inteligente de la razón y no intentar rehacer todo y sumergirnos en un mundo postmodernista, sino aprender de nuestros errores y perfeccionar los detalles poco a poco.

 

El adversario a vencer no es la razón, como lo propone la postmodernidad.  Friedrich A. Hayek decía  la razón, indudablemente, es la más preciosa posesión del hombre. Y la creencia que es posible dominarla y controlar su desarrollo puede incluso destruirla. En suma, el enemigo a vencer no es la razón a secas, sino una determinada concepción de la razón. Una concepción de la razón que desconoce la humildad de su origen y que pretende imponerse sobre el proceso evolutivo que le ha dado origen. El peligro reside, entonces, en los desvaríos de la razón, desvaríos que la hacen ir más allá de sus límites y creerse omnipotente y omnisciente. Popper y Hayek proponen volver al auténtico racionalismo, representado hace bastante tiempo por Sócrates, a saber:

“a la conciencia de las propias limitaciones; a la modestia intelectual de aquellos que saben con cuánta frecuencia yerran y hasta qué punto dependen de los demás aun para la posesión de este conocimiento; a la comprensión de que no podemos esperar demasiado de la razón, de que todo argumento raramente deja aclarado un problema, si bien es el único medio para aprender, no para ver claramente, pero sí para ver con mayor claridad que antes.” [4]

 

Por otra parte, la postmodernidad  también propone una sociedad pluralista y fragmentada, que deja libre a todos los elementos que conforman la vida de los hombres, confiriéndole autonomía a cada uno de ellos para interpretar y normatizar la vida cotidiana. Empero, si damos lugar a esto, los conceptos de causa y efecto se pueden se pueden confundir. [5]

 

Para aclarar esto, Aktualisierung brinda el siguiente ejemplo: Investigar sobre los sin techo, los desamparados y la cultura de la pobreza como una forma específica de modo de vida, describirla, puede ser una manera de poner la atención sobre esa cultura, pero también puede servir como mecanismo para desviar la atención sobre las razones profundas que condicionan su estilo de vida precario. El análisis de la cultura de los pobres sin echar una mirada hacia la ciudad global para visualizarla en conjunto con los demás estilos de vida del resto de habitantes de la ciudad, lleva a una fragmentación de la misma como unidad. De tal manera quedan relativizados los diversos estilos de vida así expuestos como inconexos los unos con los otros. Por ver el árbol no se visualiza el bosque. [6] ¡Lo curioso es que la postmodernidad inclina sus preferencias hacia la visión global, en lugar de ver todo ve poco, y quizás piensa en sus consecuencias a corto plazo pero no vez más allá!

 

Tal vez la modernidad creyó que la razón era la solución de los problemas, pero debemos aprender de lo sucedido  y hacer una crítica constructiva a sus equivocaciones debemos ver con inteligencia sus errores, y no confundirlos  y caer en argumentos que no solucionan nada.

 

A propósito de esto, cabe señalar que a lo largo del tiempo ha habido una transmisión cultural que cumple con el reforzamiento y desarrollo de las estructuras. Y en su intento el hombre ha mejorado su cultura, y es con el paso del tiempo, tras una continua adaptación, aprendizaje y modificación que ha logrado muchísimos adelantos. No debemos caer en supuestos erróneos como decir que el mundo antiguo era más equitativo que el mundo en que vivimos ahora.

 

La historia de la civilización es el relato del progreso que en el corto espacio de menos de ocho mil años ha creado casi todo lo que consideramos característico de la vida humana. Después de abandonar la vida de cazadores, nuestros antepasados, en el comienzo de la cultura neolítica, se dedicaron a la agricultura y luego a la vida urbana hace considerablemente menos de tres mil años o un centenar de generaciones. No es sorprendente que en algún respecto el equipo biológico humano no haya marchado al paso con ese rápido cambio, que la adaptación de su parte no racional se haya rezagado algo y que muchos de sus instintos y emociones estén todavía más conformados con la vida de cazador que con la de la civilización.[7]

Para algunos, muchos rasgos de la vida de ahora parecen ser artificiales, y recaen  en que la vida autentica es la que esta rodeada de cosas puramente naturales, como lo era la vida del cazador. O que la vida de ahora es injusta y no deja que todos vivamos en ella.

 

Si el palacio es antinatural, la vivienda campesina no lo es menos, y los mayores refinamientos políticos y morales que no son más artificiales en su clase que las primeras aprehensiones de los sentimientos y la razón. (A.Ferguson)

 

¿Acaso ahora no llevamos una vida auténtica? Creo que hablar de vida auténtica corresponde a ser algo subjetivo a cada persona, pero lo que si  esta claro es que ahora podemos tener una mejor calidad de vida, claro la naturaleza es injusta y no todos tenemos las mismas oportunidades, hay una desigualdad, pero es precisamente este resultado el que nos ha permitido y permite progresar. Esta elevación de calidad de vida se ha dado rápidamente durante los últimos años y no solamente se puede observar en  avance de tecnología, aumento de bienes, sino también en un incremento por parte del conocimiento que ha permitido estos logros; por ejemplo en la medicina, se ha disminuido la morbimortalidad, antes el cazador o el burgués, morían de la infección de una herida, ahora esto no sucede. Cosas tan pequeñas que antes sucedían, ahora quizás nos dan risa. 

 

¿Estados Unidos querrá regresar a la vida de sus antepasados? ¿Preferimos ser pobres y contemplar un hermoso paisaje,  o ser pobres y tener un auto?

Hoy, en los Estados Unidos o en la Europa, los relativamente pobres pueden tener un coche o frigorífico, un viaje en avión o una radio, al precio de una porción razonable de sus ingresos, porque en el pasado otros con rentas mucho mayores fueron capaces de gastar en lo que entonces se considero un lujo. El camino del progreso facilita grandemente por el hecho de que otros ya lo hayan recorrido antes. Al explotador que ha abierto la ruta se de el acondicionamiento de ésta en beneficio de los menos afortunados o con menos energías. Lo que hoy puede parecer extravagancia o incluso dispendio, porque se disfruta por lo menos y ni siquiera encuentra apetencia entre las masas, es el precio de la experimentación de un estilo de vida que eventualmente podrá obtenerse por muchos. El campo de actividad de los ensayos y sus posteriores desarrollos, el donde de experiencias que se pondrán a disposición de todos, se extiende grandemente por la desigual distribución de los ingresos individuales, de forma que el índice de progreso se incrementará notablemente si los primero paso se dan mucho antes de que la mayoría pueda aprovecharse de ellos. Muchas de las mejoras no hubieran llegado ciertamente a constituir una posibilidad para todos sin haber sido obtenidas antes por algunos. Si tuviésemos que esperar las cosas mejores hasta que todos fueran provistos de ellas, ese momento, en muchas instancias, no vendría nunca. En la actualidad, incluso los más pobres deben su relativo bienestar material a los resultados de desigualdades pasadas.

 

Por lo anterior mencionado, incluso los más pobres hoy en día tiene una mejor calidad de vida comparada con la que gozaban en su época primitiva, e incluso con la que contaban hace pocos años. Racionalizar la entrada a la vida, por lo tanto es un error. Se cree que una de las soluciones a los problemas hoy en día es repartir anticonceptivos, sin embargo, el error esta en creer que el ser humano esta actuando irracionalmente, cuando en realidad, el ser pobre es lo que causa que hayan más nacimientos, pues es necesario tener más mano de obra para producir más.

 

Entonces los que creen que a mayor población, menor riqueza para repartir,  pregonan virtudes heroicas como la solidaridad para quien va a competir con puestos de trabajo y el pan cotidiano. A lo cual muchos asienten, pero luego niegan en su vida concreta, como siempre pasa cuando un sistema social intenta basarse en virtudes heroicas.  Pero ni Mises, ni Hayek, ni ningún economista de la escuela austriaca vieron en el aumento de la población un problema, sino todo lo contrario. Es claro que el aumento de la población implicará una baja en los salarios reales si la productividad está estancada por impuestos confiscatorios, inflación y regulaciones de todo tipo. Pero basta con eliminar la mayor parte de los impuestos, sobre todo el impuesto a las ganancias; suspender todo tipo de regulaciones a priori en las relaciones comerciales; eliminar absolutamente todo tipo de aranceles y todo tipo de pasaportes, visas, aduanas y todo lo que dificulte la libre circulación de capitales y personas; privatizar realmente a todas las empresas de bienes y servicios sin privilegios (protecciones legales) ni prebendas de ningún tipo; liberar la moneda eliminando el curso forzoso (Hayek), y entonces, cada nuevo integrante de la población implicará un aumento en la productividad. De ese modo, todos los refugiados, víctimas de guerras y odios, podrían ingresar a ese mercado desregulado y lo primero que harían (no necesariamente, desde luego, pero menos aún con millones de regulaciones e intervenciones) sería ponerse a trabajar, sin trabas, sin protecciones, en libertad. Y formarían así parte de ese proceso de acumulación de capital que sólo creciendo a un ritmo mayor que la población puede implicar un aumento generalizado en los salarios reales (Mises). Para lo cual hay que liberar el mercado, precisamente. Muchos no entienden esto, y eso repercute directamente sobre mucha gente, que sin analogías, lloran en la impotencia de sus hijos muertos por la desnutrición y las enfermedades, en lo que era la puerta de sus hogares destrozados por la guerra. [8]

 

Lo anterior mencionado constituye uno de los muchos debates en torno a los cuales gira el hombre actual, y los que no entienden bien lo que pasa acuden a burlarse de las certezas de la ciencia económica. Al igual como sucedió en los inicios de la revolución Industrial, los que no entendían el beneficio que traerían los avances que se estaban dando tenían miedo y acusaban a todo este proceso de ser anti-natural.

Los miedos al progreso y  los avances de la técnica continúan y han estado presentes desde a invención de una flecha o de la invención de la escritura. Es quizás por ello que corrientes filosóficas como la postmodernidad detienen el progreso de la humanidad, aunque quizás sus intenciones no sean la de posponerlo.

 

Estamos en una sociedad consumista, “light”, los recursos son escasos, pero no debemos permitir que nuestros pensamientos sean light, Las experiencias ricas  y diversas muestran que habrá de significar un autentico y eficaz punto de partida. En vez de hacer un cambio de paradigma, sería más correcto pensar en encontrar donde estaba el error y no predecir o esperar que se cumplan nuestras preferencias. Es absurdo pensar que esperamos una lista de categorías en nuestra vida, no podemos predecir ni dar forma a nuestro futuro, pero podemos hacer el intento de no impedir el progreso y ponerlo en manos de un cono conocimiento que nos permita saber si la nueva situación nos dará mas satisfacción que la vieja.

 

Cumplidas o no, las promesas de la modernidad:  aceleración, cantidad, lógica, exactitud, rentabilidad, progreso, explotación de la propiedad, ingeniería, curación, consumo, acumulación, posesión territorial, defensa militar, uniformidad, agresividad, competitividad, funcionalidad, utilidad, eficacia, oposición [9]; la modernidad significa en la historia del hombre, y del pensamiento humano, una de las edades más fructíferas y creativas que el ser humano haya presenciado. Ella buscó la felicidad humana, quizás pensó que el mejor camino era la ciencia, la técnica, el desarrollo y el progreso -tal vez se equivocó-. [10]

 

Como seres capaces de utilizar la razón tratamos de establecer relaciones de causa y efecto, esto constituye una forma de explicar la realidad, un físico la explica de una forma, el biólogo la explica a partir de otras observaciones, pero al final estas dos se complementan.

 

W. Heisenberg decía: la mayoría de los seres humanos está tan absorbidos en su "mundo" tratando de satisfacer sus necesidades reales o ficticias que no se dan cuenta de lo que sucede en su medio inmediato, pero creo que éste es el momento ideal donde la Ciencia entra en la escena. La vida está en permanente devenir, es como una danza perpetua, vivir es danzar, el hombre que danza vive, el que observa la danza es un espectador, en realidad lo que observa éste espectador es cómo transcurre su vida. La danza es el permanente encuentro del hombre con "la verdad". Por ejemplo, en algunos físicos esta danza se expresa a través de la explicación que hacen del mundo. Recuerdo que Einstein decía que el hombre en su esfuerzo por comprender la realidad crea conceptos físicos, que muchas veces no están determinados en forma única por el mundo exterior. Por ejemplo, está comprobado que mis estados anímicos influyen en mi ambiente de trabajo, es decir, en las personas, en las plantas, en las cosas con las que me relaciono diariamente; si yo como sujeto cambio mis estados anímicos, de tristeza en alegría o de resignación en aceptación, voy a generar un cambio a mi alrededor, en otras palabras voy a cambiar mi realidad. [11]

 

La ciencia es la llave para avanzar en muchísimos aspectos, posponer su sólido crecimiento es sumergirnos en un tiempo indefinido…. Hoy en día, ¿Se viene abajo la roca fuerte de la racionalidad objetiva? ó ¿Se están confundiendo los conceptos?

Hoy la ciencia es vista por un gran número de epistemólogos cada unos con sus matices y peculariedades, como un saber hipotético capaz de explicar los hechos. No es un saber puramente descriptivo o denomenico, porque se asciende a cierta universalidad y a principios explicativos. Pero esos principios ya no son causas, sino postulados de la razón, una razón cambiante y operativa, no visiva o eidetica, Son postulados momentáneos, que con el tiempo pueden ser modificados.

 

Sin embargo debemos recordar que “Hay un mundo de entes, hay una naturaleza que no cambia, tiene una ley interna inalterable, y conocer esto es ciencia.”.  (PAGINA 48)

Esta ley inalterable es aceptada por el simple hecho de que sus principios han sido demostrados y ese conocimiento constituye una verdad que ha permanecido,  y no podemos eliminarla,  Si no tenemos bien claros estos conocimientos, los conceptos de causa y efecto pueden confundirse. Por ello, para Platón tres eran los requisitos para que se pudiera hablar de conocimiento: creencia, verdad y prueba.
           

Asimismo, no hemos olvidar que el desarrollo de la ciencia no siempre proporciona todas las explicaciones cuando se trata de procesos biológicos y sociales, el conocimiento científico no agota en absoluto todo el conocimiento explícito y consciente de que la sociedad hace constante uso. No todo el conocimiento de los siempre mudables hechos especiales que el hombre continuamente utiliza se presta a una organización  o exposición sistemática: gran parte del mismo existe únicamente disperso entre innumerables individuos. [12]

 

La ciencia de todos modos, no va desaparecer mientras haya hombres en la tierra, pero hace falta proseguir en esta gran empresa de la humanidad, que tantos buenos resultados puede dar todavía. Y no dejarla en manos de la postmodernidad que realmente tiene diferentes perspectivas de mirar y concebir las cosas; la postmodernidad  relativiza y fragmentatiza.

 

Algunos pensadores han señalado que en el paso hacia el postmodernismo está un terrible fracaso de la esperanza y de la posibilidad de mejorar el mundo y que la disposición postmoderna es la auto expresión de aquellos que han perdido el sentido de la esperanza y de la posibilidad de cambios significativos de nuestro mundo [13]

 

En conclusión: La filosofía moderna y contemporánea tiene una visión positiva. Es decir, la modernidad y la filosofía contemporánea no son errores irremisibles como algunos consideran. Creo que el mundo moderno y contemporáneo se han abierto a ciertos temas que le son propios, que no eran temas medievales, como la filosofía de la historia, la filosofía del lenguaje, la filosofía de las ciencias y ciertos aspectos de la filosofía política que son propios de la modernidad y de la filosofía contemporánea y que son muy buenos. Muchos no ven ese "son muy buenos". Lo único que ven es esa carencia de metafísica de esos puntos. Y, yo lo que digo es que la filosofía es como un edificio. Muchos de estos temas sencillamente deben ser tratados nuevamente con base metafísica o sea haciendo nuevos cimientos, pero no hay que destruir el primero, segundo ni tercer piso, como pretenden muchos.[14]

 

 

*Estudiante de Medicina de la Universidad Francisco Marroquín

 

 

 

 

Referencias bibliográficas

 

http://usuarios.lycos.es/Daniel_Sociologo/plaf.htm)

http://www.analitica.com/vam/1999.06/sociedad/02.htm

(http://www.cedice.org.ve/detalle.asp?Seccion=Ideas+de+Libertad&ID=319)

http://usuarios.lycos.es/Daniel_Sociologo/plaf.htm

http://www.economia.ufm.edu.gt/ProfesoresInvitados/Zanotti/Ley%20natural.htm)

http://www.economia.ufm.edu.gt/ProfesoresInvitados/Zanotti/Ley%20natural.htm

(http://www.cafh.org/Countries/Bolivia/Historia-2.htm)

 



[1] la postmodernidad como un subproducto de la modernidad dominante, Luis Alarcón e Irey Gómez.

 

[2]  Laura C. de Gurfinkel, Conceptos educativos controvertibles y la Constituyente.

[3]  intersubjetividad y comunicación, Gabriel Zanotti

[4] La Evolución de la razón: Popper y Hayek por Carlos Blank

[5] la postmodernidad como un subproducto de la modernidad dominante. Por Luis Alarcón e Irey Gómez.,2004.

[6] Letzte Aktualisierung, 10. Marzo 2004

[7] Friedrich A. Hayek. Los fundamentos de la Libertad, página 67.

[8] la ley natural, la cooperación social y el orden espontáneo

Por Gabriel J. Zanotti

Para la Universidad Francisco Marroquin

Guatemala, 4 de Agosto de 1999.

 

[9] Lista de “categorías” y “actitudes” (no exhaustiva) que presentan R. Yepes y J. Aranguren como características de la tecnocracia, en Fundamentos de antropología (Pamplona: Eunsa, 1998), p. 93.

[10]  la postmodernidad como un subproducto de la modernidad dominante, Luis Alarcón e Irey Gómez.

 

[11]  Historia de un Encuentro, W. Heisenberg (1901-1976) físico alemán

[12] Friedrich A. Hayek. Los fundamentos de la Libertad, página 51.

[13] Purpel y Shapiro, 1995-

[14]  Gabriel Zanotti