La mente humana

 

Julio César De León Barbero (*)

 

            En el capítulo precedente, al analizar la teoría moral de Hayek, me acerqué someramente a la relación existente entre las normas y la mente humana. Me toca ahora incursionar más de lleno en la psicología hayekiana. Es decir, detenerme por más tiempo en ella para detectar las líneas generales de su idea de la mente.

Investigar este asunto constituye aspecto esencial para los propósitos del tema general de este trabajo. De modo que junto a los argumentos que hasta aquí he ofrecido, la psicología filosófica hayekiana nos podrá proveer de lo que creo son las características generales de su antropología.

 

            Para empezar, necesario es decir que aunque ideas acerca de la mente y del conocimiento se encuentran esparcidas por todo lo ancho de la obra hayekiana, es en The Sensory Order. An Inquiry into The Foundations of Theorethical Psychology, obra de 1952, donde él desarrolla expresamente su concepción psicológica. Así, pues, la apelación a dicha obra será aquí en alguna manera constante, aunque no exclusiva.

 

            Resulta de cierto interés, creo yo, hacer resaltar las siguientes cuestiones:

1o.) Ya entre 1919 y 1920 Hayek había leído suficiente psicología como para estar preocupado por cuestiones relacionadas con la percepción sensorial.[1]  Es más, llegó a considerar en algún momento la posibilidad de dedicarse profesionalmente a la psicología como otra alternativa aparte de la economía.[2]

 

2o.) Inmediatamente después de abandonar el rosado socialismo fabiano, demuestra que el problema epistemológico es para él una cuestión de primer orden en lo que atañe a las pretenciones de aquellos de planear y centralizar la vida social.

 

3o.) Como ha quedado expuesto en el  resumen de sus principales obras (capítulo I), ya en su ensayo del 44, The Road to Serfdom, concluye que el problema insuperable al que debe enfrentarse todo planeador social y toda ingeniería social es de carácter epistemológico y que no se trata meramente de una limitación estratégica, sino propia de nuestras capacidades mentales.

 

4o.) Que en el 52 publicó The Sensory Order, como para proveer de una base más sólida su forma de entender la naturaleza, las características y los límites de la mente humana. Y, finalmente,

 

5o.) que insistió en sus obras posteriores en que los temas propios de las ciencias sociales, en su opinión, recibían mucha luz de sus incursiones en la psicología teórica. Cuestión que, por otra parte, era el leit motiv de su introducción en un campo en el que siempre se consideró un mero aficionado.[3]

 

            Así, escribe en el Prólogo de The Sensory Order:

The parts of the problem on which I feel tolerably confident that I have something of importance to say are the statement of the problem, the general principles of its solution, and some of the consequences which follow from the latter for epistemology and the methodology of the sciences. [4]

            Por supuesto, el problema del que está hablando vino a constituir, si no el principal foco de su interés filosófico, uno de los preponderantes objetos de su reflexión: la naturaleza de la razón humana y sus límites al intentar comprender el mundo.

 

1. La naturaleza de la aporía sobre la mente

            Él mismo añade: We shall have moved a considerable distance towards the solution of our problem when we have made its meaning precise...[5] Además, esta verdad ha sido expresada muchas veces por otros autores de otra manera: Lo más importante que un pensador puede hacer es plantear adecuadamente el ámbito de un problema. Tal tarea (no pequeña) constituye ya un aporte importante en el  pensamiento.

 

Hayek recuerda que el problema había sido considerado en el pasado recurriendo a las relaciones mente-cuerpo o a las relaciones mente-hechos del mundo. También se había  planteado la cuestión en forma de preguntas: ¿qué es la mente? ¿cuál es el lugar de la mente en el mundo de la naturaleza?

 

            Él es claro al decir que semejantes maneras de referirse a la cuestión caen en generalidades de tal calibre que no expresan exactamente lo que se pretende inquirir. Además, que se olvida fácilmente que el establecimiento de posibles relaciones entre dos realidades, supone, primero, tener claros los atributos que caracterizan a cada cual. Asi, pues, uno de los mayores escollos para un fructífero análisis de las relaciones mente-cuerpo consiste en establecer a qué podemos llamar "conocimiento" instrospectivo de la propia mente y a qué debemos denominar conocimiento de hechos propios del mundo extra-mental.

 

Para no caer en las anteriores y vastas generalidades, es menester concentrar la atención en cuestiones más específicas. Concretamente, dice:

 

We shall inquire how the physiological impulses proceeding in the different parts of the central nervous system can become in such a manner differentiated from each other in their functional significance that their effects will differ from each other in the same way in which we know the effects of the different sensory qualities to differ from each other.[6]

 

            Asi, tratando de investigar de qué manera son diferenciados los impulsos fisiológicos, hasta el punto en que sus significados funcionales puedan diferenciarse (de la misma manera en que sabemos que difieren unas de otras las cualidades sensoriales), Hayek trata de establecer: a) la existencia de una "correspondencia" entre acontecimientos particulares del mundo físico y acontecimientos particulares de la mente; b) la existencia de un sistema de relaciones entre esos particulares acontecimientos físicos y otros acontecimientos físicos que sea, a su vez, idéntico al sistema de relaciones existente entre los correspondientes acontecimientos mentales y otros acontecimientos mentales.

            Tal cuestión le parece, fundamental y determinante:

 

...an answer to the question of what determines the order of sensory qualities constitutes an answer to all questions which can be meaningfully asked about the "nature" or "origin" of these qualities; and further, that the same general principle which can be used to account for the differentiation of the different sensory qualities serves also as an explanation of the peculiar attributes of such other mental events as images, emotions, and abstract concepts.[7]

 

            Por cualidades sensoriales (sensory qualities) se refiere a todos los diferentes atributos de acuerdo a los cuales somos capaces de diferenciar los diferentes estímulos. Es decir, cualidades sensoriales es un término que diferencia estas cualidades de las cualidades efectivas referidas al ámbito físico.

            Su punto de partida es que la mente no es meramente un algo (completo y terminado), heredado biológicamente. En todo caso, la base físico-biológica posibilita el desarrollo de la mente pero no la constituye.

 

Eso que llamamos mente no es algo con lo que el individuo nace -como nace con un cerebro- ni algo que el cerebro produce, sino una dotación genética (p.e. un cerebro con una estructura y un volumen determinados) que nos permite aprender de nuestra familia, y más tarde en el entorno de los adultos, los resultados de una tradición que no se transmiten por vía genética.[8] 

 

            De este modo, el entorno es condicionante para el desarrollo mental.[9] Las normas, los hábitos y las costumbres, inculcados a quienes se incorporan a la vida en sociedad, le permiten el control sobre sus impulsos instintivos, haciendo del "animal" humano un seguidor de normas. Y advierte que:

 

De ahí que pueda plantearse seriamente la cuestión de si alguien que no hubiese tenido la oportunidad de estar en contacto con algún modelo cultural habría podido acceder verdaderamente a la racionalidad.[10] 

 

            Este punto de vista parece reforzar lo dicho en páginas anteriores respecto a que el hombre es un producto histórico-cultural. De este modo, en opinión de Hayek, resulta imposible concebir la mente humana como viniendo de quién sabe dónde, como una entidad extra-temporal, a-histórica, extraña a la cultura.

 

            Otro punto de arranque es que la mente no es un receptor pasivo (como lo consideraron Locke y Hume) de las sensaciones procedentes del mundo externo. Al contrario, es un mecanismo activo caracterizado por su capacidad psicológica de clasificar los fenómenos de que dan cuenta en su origen los órganos sensoriales.

 

            Hay que agregar que en su teoría sobre la mente y el conocimiento establece tres estructuras que, interrelacionadas, ayudan al análisis del problema de la mente y del conocimiento.

 

            Esas estructuras son:

1. The physical order of the external world, or of the physical stimuli, which for the present purpose we must assume to be known, although our knowledge of it is, of course, imperfect.

 

2. The neural order of the fibers, and of the impulses proceeding in these fibers, which, though undoubtedly part of the complete physical order, is yet a part of it which is not directly known but can only be reconstructed.

3. The mental or phenomenal order of sensations (and other mental qualities) directly known although our knowledge of it is largely only a "knowing how" and not a "knowing that", and although we may never be able to bring out by analysis all the relations which determine that order.[11]

 

            En parte, el problema surge por que el orden 1 y el 3 no son isomorfos, es decir, el orden físico y el fenomenal (o mental) difieren asimétricamente. Pero aun cuando estos dos órdenes fueran isomorfos, el problema aún persistiría; lo que sucede es que su asimetría nos permite darnos cuenta de la existencia del problema. Problema que no sólo abarca la cuestión de cómo en un organismo puede "reproducirse" el orden existente en su entorno, sino las "condiciones" del organismo que posibilitan semejante "reproducción". Tenemos, pues, otra vez:

1. La naturaleza, el mundo físico, el entorno en el cual el hombre se mueve y desarrolla su vida, que constituye el orden del cual se derivan todos nuestros estímulos; conocido, aunque de imperfecta manera.

 

2.El sistema nervioso, neural, por medio del cual tenemos estímulos; es, a su vez, parte del mundo, de la naturaleza.

 

3. Finalmente, el orden fenomenal, mental, de las sensaciones y otros hechos psíquicos, de cuyas relaciones no es posible dar completa y perfecta cuenta por la vía del análisis (sólo podemos saber "cómo", pero no saber "qué"). De este modo, puede afirmarse que no tenemos capacidad para llegar a conocer plenamente el orden de la mente: Algunos de los principios sobre los que descansa su funcionamiento, dado el grado de complejidad que les es propio, no pueden ser analizados por la mente misma.[12]

 

            Ahora bien, la mente, para Hayek, es lo pre-racional.[13] Es un conjunto de principios que posibilitan el surgimiento, desarrollo y funcionamiento de las capacidades racionales. Su base orgánica, física y biológica, es el cerebro y la red de fibras nerviosas, transmisora de estímulos provenientes del mundo externo. Pero una cosa es el cerebro y otra diferente el intelecto, la mente.[14]

 

            La idea central de Hayek es que la "estructura" de la mente, los "principios" o "leyes" que la constituyen, no tienen carácter innato. Esto significa: a) un rechazo al materialismo marxista que se sumió en alguna medida en un biologismo extremo; b) un rechazo al apriorismo absoluto de Leibniz (el "intelecto mismo") y al de Kant (las "categorías" del intelecto). En consonancia con su teoría, el aparato mental es resultado de la experiencia pasada, sea esta individual o en grupo.[15] No obstante, este "empirismo" resulta distinto del preconizado por Locke o Hume, como tendremos ocasión de ver.

 

            Este origen empírico de la estructura que constituye nuestro aparato clasificatorio (mente) lo abre, por definición, al cambio. Es decir que no obstante y a pesar de ser base y condición del conocimiento, la mente podría sufrir cambios a lo largo del proceso evolutivo individual y/o grupal. Cambios producidos por la experiencia (tanto de la  intuición como del sentimiento).

             Como lo afirma Nishiyama:

 

Hayek insists on the changeability, or even the mutability, of the basic framework of the apparatus for our cognition -that is, the framework that in Hayek's terminology is the fundamental set of classifications, but which in ordinary terminology would be called the hard-core group of ideas or, in short, ideas themselves.[16]

 

            Para Hayek, todo está sujeto a cambio y a transformaciones: Desde el mundo, la naturaleza, pasando por nuestras teorías al respecto, las normas que hacen posible nuestro actuar, llegando hasta los fundamentos mismos del conocer humano. Nuevos hechos pueden contradecir una teoría largamente aceptada; nuevas experiencias pueden hacernos dudar de lo adecuado de una norma de comportamiento. Tener esto en mente, puede ayudar a comprender mejor la postura de Hayek.[17]

 

            Si como queda perfectamente resaltado en The Sensory Order, para Hayek:

...perception and cognition are, without exception, directly and indirectly, immediately and remotely, based on experience alone. Moreover, he insists that his theory of the sensory order should be tested by experience,[18] 

entonces, las percepciones y emociones, tanto como el conocimiento teórico, son resultado, sin excepciones, de nuestras clasificaciones selectivas de los estímulos externos. Ciertamente, algunos de esos estímulos pueden catalogarse como "internos" dado que se dan en nuestro interior, sin embargo, son externos al (diferentes del) aparato clasificatorio. Pero por "externos" que puedan ser son, de hecho, ingredientes inseparables del aparato clasificatorio pues sin ellos resultan imposibles las cogniciones y las percepciones por él clasificadas.

 

            Es el interés de Hayek llegar a establecer cómo ese marco, cómo esa potencia  clasificatoria, llegó a formarse. En qué sentido es resultado de la experiencia y cuál es la relación entre ese orden fenomenal y el orden de lo físico.

 

            El tratamiento de esas preocupaciones, como es fácil detectar, no se efectúa desde el tradicional binomio alma-cuerpo, o partiendo de la dualidad psíquico-físico o desde una perspectiva yo/no-yo. Desde el momento mismo en que la mente es una capacidad ordenadora, basada en los estímulos que recibimos por medio del sistema nervioso, aquellas metafísicas dualidades (tan importantes tanto para racionalistas como para empiristas) no tienen razón de ser.

 

            Por otro lado, existe una especie de unidad del individuo humano en la cual lo que llamamos "físico" y lo que denominamos "psíquico" en el lenguaje del dualismo, constituyen un todo. Y hace referencia concreta a que algunas cualidades que tradicionalmente se consideran "psíquicas" en realidad pertenecen a lo que, de acuerdo a esa misma tradición, podría haberse llamado "físico".[19] Concretamente, en lo relacionado a la memoria, p.e., afirma:

 

This central contention may also be expressed more briefly by saying that ´we do not first have sensations which are then preserved by memory, but it is as the result of physiological memory that the physiological impulses are converted into sensations. The connexions between the physiological elements are thus the primary phenomenon which creates the mental phenomena'.[20]

 

            Pero no es sólo cuestión de que es gracias a la memoria fisiológica que los impulsos son transformados en sensaciones; también mantiene que:

 

The main aim of the theory presented is to show that the range of mental phenomena such as discrimination, equivalence of response to different stimuli, generalization, transfer, abstraction, and conceptual thought, may all be interpreted as different forms of the same process which we have called classification, and that such classifications can be affected by a network of connexions transmitting nervous impulses.[21]

 

            De este modo, todos los fenómenos otrora denominados "psíquicos" (discriminación, generalización, transferencia y conceptualización) son directa o indirectamente afectados por los impulsos transmitidos por la red nerviosa. Es más, claramente, establece que:

 

...follow certain important conclusions concerning the effects which physiological or anatomical changes must be expected to have on mental functions.[22]

 

            La distinción entre el yo y el no yo pierde, a su vez, importancia desde el momento en que nuestro sistema nervioso es parte del mundo físico, del orden de la naturaleza. Es más, nosotros mismos somos parte de la naturaleza en cuanto organismos. Y precisamente por eso, y aquí, se plantea el grave problema de la mente: ¿Cómo en un organismo pueden "darse" o "reproducirse" aspectos del orden físico?

 

The problem wich the existence of mental phenomena raises is therefore how in a part of the physical order (namely an organism) a sub-system can be formed which in some sense (yet to be more fully defined) may be said to reflect some features of the physical order as a whole, and which thereby enables the organism which contains such a partial reproduction of the environmental order to behave appropriately towards its surroundings.[23]

 

            La mente, pues, es un cierto orden relacionado con los acontecimientos del mundo; orden que se da en algunos organismos y que pese a relacionarse con el entorno físico no es idéntico a éste.

 

The problem arises as much from the fact that the order of this sub-system is in some respects similar to, as from the fact that is in other respects different from the corresponding more comprehensive physical order.[24]

 

            De acuerdo a las dos citas anteriores, el problema de la mente no es meramente psicológico.[25] Sin restar mérito a las investigaciones psicológicas, tampoco se trata de minusvaluar la antropología física o la biología, aun cuando Hayek reconoce aspectos positivos en tales investigaciones, señalando, a la vez, algunos errores a los que según él han conducido (sobre todo en el terreno de la sociobiología).[26]

 

            El problema de la mente es un problema de psicología filosófica. Dicho de otro modo, es cuestión eminentemente filosófica. Y debido a este punto de enfoque, al igual que por su manera crítica de encarar el tema, puede decirse que Hayek ha venido a devolverle a la filosofía el sitio que mayormente tuvo, sobre todo antes de que irrumpiera en Occidente la actitud positivista comtiana; actitud evolucionada con virulencia en la supuesta "cientificidad" del marxismo.

 

            Y es que necesario es decirlo: El positivismo arrasó de cuajo con toda la complejidad propia de los fenómenos humanos y sociales. Con semejante mutilación, destruyó, de paso, la riqueza de sus más hondas interrelaciones. Pero en ese proceso destructivo, la filosofía también fue barrida; y no cayó como víctima contingente cuyo sino es desaparecer: cayó presa de un mal que cambió su antiquísima identidad, rebajada crecientemente, después de Comte, a mero análisis sintáctico, semántico, o analítico del lenguaje, vernacular o científico.

 

            Acto seguido,  a lo anterior se sumó la idea de que todo el conocimiento ha de reducirse a la observación descriptiva "objetiva"; que ha de reducirse a fenómenos cuantificables.

 

            En una palabra: los hechos, lo factual, se erigieron en origen y parámetro del conocimiento. Éste tenía que ser por su naturaleza a posteriori. De este modo se creyó superar el paradigma paralelo y antitético originado a fines del XVIII por Kant: El conocimiento en cuanto deducible de verdades a priori, es inevitablemente a priori. La revolución que no sólo a Kant sino a la metafísica tradicional despertó de su "sueño dogmático", se haría, de ahí en adelante, filosofía, mas una filosofía que requería a gritos de las categorías  apriorísticas del entendimiento humano.

 

            Friedrich August von Hayek retoma con vigor los términos a priori y a posteriori en forma tal que,  no obstante, logra apartarse de la forma kantiana de concebirlos y utilizarlos. Así, él se aparta tanto del idealismo o subjetivismo característico de Kant como del empirismo clásico representado -sobre todo- por Hume.

 

2. Mente y conocimiento

            En su teoría acerca de la mente y del conocimiento, Hayek acepta tanto lo a priori como lo a posteriori. Según él, aprendemos del mundo "externo" merced a ciertas presuposiciones que son "a priori". No obstante éstas, no son innatas, fijas ni independientes de la experiencia cambiante. Al contrario, descansan sobre experiencias pasadas, ya sea del individuo o del grupo que lo socializa.

 

            Las presuposiciones apriorísticas, son reproducciones generales de las relaciones de los elementos del entorno ya experimentadas en el pasado. Es éste el sentido en el que Hayek se aparta del subjetivismo o idealismo de corte kantiano. Claramente establece que mente y conciencia son, ambas, resultados de la experiencia individual y colectiva.

 

            Para él la experiencia del pasado precede a las sensaciones y a las percepciones del presente. Consiste esa experiencia, fundamentalmente, en una interpretación y ordenación de los eventos a los cuales el sujeto se enfrentó; proceso a su vez basado en las diferenciadas respuestas del organismo que evoluciona, lo cual condujo a una clasificación u ordenamiento de los acontecimientos del entorno.

 

...this classification is based on the connexions created in the nervous system by past linkages. Every sensation, even the "purest", must therefore be regarded as an interpretation of an event in the light of the past experience of the individual or the species.[27]

 

            Todavía más interesante resulta su idea de que la conciencia o la mente no producen la "experiencia" y que ni siquiera es ésta una especie de "función" mental, pues es más bien la experiencia la que sustenta eso que llamamos conciencia.

 

The process of experience does not begin with sensations or perceptions, but necessarily precedes them: it operates on physiological events and arranges them into a structure or order which becomes the basis of their "mental" significance; (...) We may express this also by stating that experience is not a function of mind or consciousness, but that mind and consciousness are rather products of experience.[28]

 

            El fallo del empirismo de John Locke, por esa razón, consiste, según Hayek en que la expresión escolástica: nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu, parece  referida a la experiencia sensorial consciente. Es más, implica que todo lo que hemos llegado a saber ha de ser sujeto de confirmación o refutación recurriendo a dicha experiencia.

 

            Fallo grave a la luz del pensamiento hayekiano, pues existen ciertos principios generales a los cuales debe ajustarse toda experiencia sensorial. Es decir, se dan relaciones entre las diversas experiencias, relaciones de las cuales no estamos conscientes pero que son siempre reales. Estas relaciones no aprendidas por la vía de la experiencia sensorial consciente pero implícitas en todo proceso experiencial, están determinadas por el orden del aparato clasificatorio producto de previas relaciones o encadenamientos (linkages, en lenguaje hayekiano)[29] presensoriales.

 

            Para Hayek lo correcto es afirmar que:

 

What we experience consciously as qualitative attributes of the external events is determined by relations of which we are not consciously aware but which are implicit in these qualitative distinctions, in the sense that they affect all that we do in response to these experiences.[30]

 

            De este modo queda al descubierto el error cometido por el empirismo supuesto por el pensamiento lockeano. Pero también queda al desnudo el error aristotélico de creer que la experiencia consiste en llegar a poseer la esencia de las cosas por la vía de la abstracción.

 

Es cierto que no todos los empiristas comparten esa visiones (Hume, p. e.) pero todos han brindado su apoyo a la doctrina que establece que: la experiencia comienza con la recepción de datos sensoriales que constituyen las cualidades (primarias o secundarias -realmente no importa-) constantes en las cosas.[31] Algunos han ido más allá, al ampliar lo anterior con la conclusión de que: así entramos en posesión de los correspondientes atributos de los objetos externos que percibimos.

 

According to the traditional view, experience begins with the reception of sensory data possessing constant qualities which either reflect corresponding attributes belonging to the perceived external objects, or are uniquely correlated with such attributes of the elements of the physical world. These sensory data are supposed to form the raw material which the mind accumulates and learns to arrange in various manners.[32]

 

            De acuerdo con Hayek, lo que se halla presupuesto aquí es que la mente posee capacidades propias, innatas, independientes de todos los hechos del mundo, y que son las que le permiten ordenar, relacionar y reproducir los datos sensoriales.

 

            Ejemplo claro de esta manera de ver la razón es nada menos que el mismo David Hume. Su psicología, a pesar de negar constantemente lo metafísico, halla su raíz en las capacidades asociativas del individuo. De modo que el gran problema de Hume no es el derivar hacia el escepticismo o el quedarse  casi atrapado por el solipsismo. Algo peor ocurre con su sistema: Está edificado sobre una concepción acerca de la razón tal que ella constituya el origen y la medida de lo que puede llamarse "conocimiento". De este modo, la figura de un Hume para quien no existen supuestos dogmáticos -principios a admitir independientes de la experiencia-, se derrumba: él parte de suponer que existen capacidades inherentes al hombre y que son las que le permiten "asociar" los datos sensoriales.

 

            Leibniz fue más consecuente al reconocer: Nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu nisi intellectus ipse. Lo cual concedía al espíritu humano una serie de ideas no originadas en los sentidos, sino en la autorreflexión espiritual.

 

            De la crítica hayekiana no se libra ni el mismo Kant (con sus categorías apriori del intelecto) y alcanza a las diversas escuelas fenomenológicas de él derivadas.[33]

 

Todas estas posturas coinciden mutatis mutandis en la afirmación de que la experiencia depende completa o parcialmente de la conciencia. Hayek habrá de afirmar, como ya quedó dicho,[34] que la misma conciencia es un producto de la cadena de experiencias.

 

2.1 ¿Es Hayek un kantiano?

            Es posible creer poder establecer un parecido entre el pensamiento de Kant y el de Hayek. Concretamente, y es lo que aquí nos interesa, en relación a este a priori.

 

            No obstante, la definición llana y simple de que Hayek es también un kantiano no es del todo sostenible. Incluso alguien como John Gray, quien ha insistido en el sesgo kantiano que a su juicio entraña la teoría hayekiana sobre la mente,[35] se ve en la urgencia de reconocer ciertas diferencias. Hayek mismo expresó haber tenido el deseo de negar lo dicho por Gray pero terminó aceptando  la presencia de cierta cantidad de kantianismo en el ámbito de su pensamiento.[36]

 

            En su propia línea de interpretación, Chandras Kukathas ha identificado varias diferencias entre Hayek y Kant. Personalmente creo que es lo que procede hacerse: reconocer la aproximación de Hayek al kantianismo pero sacando a flote las esenciales diferencias entre las dos posturas.

 

            Entre las diferencias señaladas por Kukathas cabe mencionar las siguientes: a) Kant fundamenta lo apriori en análisis metafísicos; Hayek da al aparato clasificatorio un cimiento fisiológico. b) Kant promueve la diferencia entre "apariencia" y "realidad", con su idea de lo fenomenal y de lo noumenal ("la cosa en sí"); Hayek no realiza tal distinción. Sus razones son: No somos capaces de producir una explicación del funcionamiento de la mente que, a la vez, explique a priori cómo y por qué tenemos semejante capacidad. No hay diferencias entre los diversos tipos de experiencia sensorial en el sentido de que unas correspondan mejor a los estímulos o sean "superiores" o más "verdaderas" que otras, lo cual ha sido denominado por algunos "realismo conjetural".[37] Y, finalmente, su énfasis en que en cuanto organismos "conocedores" siempre somos  más ignorantes que sapientes. A lo más que llegamos es a poseer una especie de "modelo" del entorno, cuya función primordial es la de facilitar la tarea de adaptación al medio.[38] Kukathas destaca la idea hayekiana de que el microcosmos (organismo) sólo puede tener o reproducir aquellos factores del macrocosmos que le resulten significantes; de este modo, el organismo "conocedor" permanece, de hecho, ignorante de casi la totalidad de lo que ocurre en su entorno.[39]

 

            Esto último es necesario subrayarlo. Quiere decir que la epistemología hayekiana concede una vital (en el sentido lato del término) importancia al conocimiento práctico, lo cual lleva a Gray a tipificarlo como pragmatista, aunque haciendo la aclaración respecto a que ello no implica pertenencia a escuela pragmática alguna. Lo expresa así:

 

It is on this last point that one of the most distinctive features of Hayek's Kantianism, its pragmatist aspect, is clearest.[40]

 

            Lo que Hayek quiere decir realmente es que el conocimiento se encuentra relacionado con la eficacia para resolver problemas del organismo en su entorno; que la mente consiste en un cúmulo de reglas al servicio de esa acción. Aquí lo prioritario no son las teorías, los discursos o las proposiciones de las explicaciones en torno a lo que nos rodea, sino las disposiciones y habilidades que nos permiten adaptarnos a ese entorno y sobrevivir.

 

            Lo anterior, no obstante, no significa orillar el conocimiento teórico y el científico; pero este último será siempre incompleto, limitado, nunca definitivo, sujeto a cambios en la medida en que la experiencia nos encare a novedades.

            John Gray considera que esta manera de enfocar el conocimiento teórico significa, sencillamente, definir sus limitaciones. Lo dice así:

 

Here I wish to identify another limitation of theoretical knowledge in Hayek's view: theory is for him only the visible tip of the vast submerged fund of tacit knowledge, much of which is entirely beyond our powers of articulation.[41]  

 

            Y reconoce Gray que el descuido del contenido de semejante aserto únicamente ha conducido a desviaciones en el terreno de las ciencias sociales.

 

            Pero  es posible establecer otras diferencias entre la teoría de la mente en Hayek y en Kant. Viene al caso recordar que Hayek no se refiere a "estructuras" o "formas" fijas, invariables sino más bien a conexiones, relaciones, productos de la experiencia y susceptibles de cambio por la experiencia misma como parte del proceso evolutivo. Y hay que agregar que tales concatenaciones (linkages) no son consideradas como pertenecientes a las cosas o los hechos. Son, más bien, resultados de la clasificación que en virtud de ciertos "aspectos", construimos en todos los objetos que percibimos.[42]

 

            En Kant el conocimiento viene a ser resultado de un acto inconciente de síntesis. Pero además, para Emmanuel Kant, la actividad cognoscitiva ha de encontrar su explicación en la aplicación de las formas puras del entendimiento a los objetos de la intuición espacio-temporal. Este conocimiento es constitutivo de la experiencia, a diferencia del metafísico que es meramente regulativo del espíritu libre (noumenal).

 

Hayek afirma, en cambio, que el aparato clasificatorio nos provee la capacidad para experimentar y adquirir ulteriores conocimientos acerca del mundo. Ve asi mismo el aparato clasificatorio como producto fisiológico, sujeto a modificaciones via la experiencia, considerándolo un derivado evolutivo[43] aún en proceso.

 

            Lo anterior significa que la influencia del medio ambiental condujo a los organismos: 1) a acumular información utilizable posteriormente; 2) a adaptar su conducta, al igual que esos mecanismos del conocimiento, con el fin de sobrevivir como especie y como individuo.

 

            De este modo podría decirse -sin temor a caer en cómodas simplificaciones- que para Hayek la mente se constituye por un grupo de reglas abstrahíbles cuyo fin fundamental es el éxito de la acción. Y como el entorno es dinámico, los mecanismos de percepción de la especie se hallan en ajuste constante.

 

            Por otra parte, aunque acepta que no hay conocimiento cierto aparte de -independiente de- los mecanismos que nos habilitan para conocer, difiere de Kant al argumentar que: 1) la mente es parte de ese otro orden más extenso que es el orden físico. Y ninguna explicación individual del funcionamiento de la mente puede, a la vez, ser explicación de cómo somos capaces de arribar a tal explicación; 2) rechaza la diferencia entre lo "real" y lo "aparente" dado que conduce a creer que hay lo "más real" y lo "menos real". Con esto, rechaza categóricamente cualquier actitud cientificista, a la vez que, como quedó dicho arriba,[44] provee a las Ciencias Sociales del status de ciencias. Este es el realismo denominado por Kukathas: "realismo conjetural".[45]

 

            Tal forma de realismo no podría ser más que conjetural, como le llama Kukathas, por, agregamos aquí,  la ignorancia siempre inevitable mencionada anteriormente.[46] Como organismo "conocedor" el hombre "selecciona" algunos elementos del complejo medio en que vive, aquellos que le permitirán actuar, reaccionar y sobrevivir. Y el relativo éxito que pueda tenerse a la hora de actuar no ha de ser sobre estimado. El animal-que-sigue-normas continúa siendo un completo ignorante de la casi totalidad de los acontecimientos y procesos propios de su entorno. Nuestra "construcción" de la realidad posee un elevado margen de riesgo.

 

            En la teoría social, esta cuestión de la ignorancia ocupa un sitio fundamental en toda la obra de Hayek. De esta manera, por ejemplo, la moralidad y la justicia -nociones que apuntan a la acción y únicamente a la acción humana- guían al ser humano, limitan el campo de su actuar y en virtud de ellas se compensa parte de nuestra permanente ignorancia de los hechos particulares.

 

            En Los fundamentos de la libertad se pueden hallar afirmaciones como las siguientes:

 

Los argumentos favorables a la libertad individual descansan principalmente en el reconocimiento de nuestra inevitable ignorancia de muchos de los factores que fundamentan el logro de nuestros fines y bienestar.[47]

 

 Aquellos que propugnan la libertad difieren del resto en que se incluyen a sí mismos entre los ignorantes e incluyen también a los más sabios.[48]

...todas las instituciones de la libertad son adaptaciones a este fundamental hecho de la ignorancia para enfrentarse con posibilidades y probabilidades, no con certezas. La certeza no se puede lograr en los negocios humanos,...[49]

 

            Pero esta ignorancia, como lo dejamos dicho ya más de una vez, es algo que atañe a la naturaleza misma de la mente y de su funcionamiento. De nuevo, en una comparación con Kant, hay que recordar que para el kantianismo la aplicación correcta de las "reglas" del conocer es una función del juicio o facultad de juzgar. ¿Y cómo se las arregla el juicio para discernir o "decidir" qué regla corresponde aplicar a un determinado fenómeno? La respuesta es que eso se logra por la aplicación de otra regla, y de nuevo: merced a la facultad de juzgar. Se hizo obvia la circularidad de esta argumentación cuando pocos años después de la muerte de Kant, Bolyai y Lobachevski descubrieron la posibilidad de "reglas" no-euclidianas aplicables a la experiencia espacio-temporal.

 

            Hayek afirma, de igual manera, que la mente es un sistema de reglas, pero propone la existencia de ciertas reglas de carácter supra-consciente o meta-consciente.[50] Se trata de una reglamentación de orden elevado que, aun cuando resulta de la experiencia individual o grupal (y es susceptible por tanto de transmisión cultural) no puede ser verbalizada. Inverbalidad acompañante de la inexplicabilidad que, constituye, a mi juicio, un distanciamiento significativo por parte de Hayek del pensar kantiano. Digo esto porque si para Kant los límites de la razón se hallan fijados por la experiencia posible, para Hayek tales límites se hallan en hacer descansar la actividad racional en algo que no pertenece a lo que usualmente entendemos por racional.

 

            Dicho más claramente, si por racional aceptamos sólo aquello de lo que se es plenamente consciente, entonces éste racionalismo llega a ser propio de la razón misma. Porque, en sus propias palabras:

 

Uno de los logros de ésta consiste en establecer sus propios límites y en determinar en qué medida puede confiarse en otros procesos ajenos a ella.[51]

 

            De esta manera, para el Premio Nóbel en Economía la razón individual es limitada porque descansa toda su actividad en reglas de las cuales ella misma no está consciente y de las cuales no puede proporcionar razón o explicación alguna.

 

            En ese sentido, es posible afirmar que para Hayek nuestras percepciones y acciones, tanto como la capacidad explicativa y comprensiva, se hallan limitados y gobernados por esas reglas no verbalizadas; es decir, actuamos mentalmente en la misma forma en que lo hacemos en cuanto individuos en sociedad: basándonos en reglas que no podemos articular:

 

Más que dedicarse a elaborar normas, es la mente misma la que se encuentra integrada en un conjunto de reglas no razonadas que han llegado a regir el comportamiento individual por haberse comprobado que los actos que a ellas se ajustan proporcionan al grupo un mayor éxito relativo.[52]

 

            Ahora bien, las ideas de estos últimos párrafos llevan a Hayek a concluir con una observación tocante al racionalismo. Para él, no es cuestión de optar entre racionalismo y anti-racionalismo. Él mismo está a favor de hacer el mejor uso posible de la razón (racionalismo crítico) y de que hay procesos ajenos a la razón consciente en los cuales la operación racional ha de descansar (anti-racionalismo). Es asunto de optar entre un racionalismo constructivista inmutable y un racionalismo evolucionista. En palabras de Karl R. Popper: entre un racionalismo ingenuo y otro crítico.[53]

 

            Y es aquí, en este punto, que resulta imprescindible y pertinente hacer referencia a los conceptos de lo abstracto y lo concreto utilizados por Hayek. Éstos términos, a los cuales él les da un significado particular, resultan determinantes pues: a) contribuyen a separar el racionalismo constructivista del evolucionista; y, b) nos proveen de un acercamiento inteligible hacia las reglas sobre las que se basa el funcionamiento de la razón, que poseen el carácter de abstractas. Como abstractas son, también, las normas sobre las que descansa el comportamiento predecible humano  y el orden espontáneo propio de la sociedad humana. Veamos el sentido que los mencionados términos tienen en Hayek.

 

3. Lo abstracto y lo concreto

            Un breve recorrido por la historia de la filosofía nos proporciona dos rasgos de la abstracción: a) Abstraer es separar, aislar, sustraer, arrancar de, alejarse de, destacar, renunciar a; y, b) en cualquier caso, es una operación de la razón, del espíritu, de la conciencia. Las diferencias entre pensadores diversos y escuelas se reduce a: 1) qué es lo que se separa, aparta, arranca, destaca o sustrae; y, 2) cómo es que la conciencia lleva a cabo tal operación.

 

            Es posible afirmar también que la cuestión de la abstracción ha estado íntimamente relacionada con la noción correlativa de lo concreto. En este sentido, abstracto ha sido vinculado a conceptualización, substancialidad, al ser, la inteligibilidad, la generalización, las formas puras, la matematización, la trascendentalidad; en oposición, por supuesto, a lo concreto:  lo material, lo individual, lo singular, lo instantáneo, lo intuible que se considera accidental al ser.

 

            Y en cuanto atributo de la conciencia, la abstracción ha sido considerada como una actividad orientada metafísicamente y cuyas implicaciones son epistemológicas o al revés, como un fenómeno psicológico/epistemológico de proyección metafísica.

 

            En todo lo anterior coinciden con marginales o sustanciales diferencias racionalistas, empiristas, nominalistas, realistas, positivistas, fenomenólogos, hegelianos, etc.

 

            Para Hayek ya esta diferenciación común que conduce a considerar lo concreto  como ontológicamente inferior a lo abstracto, puede conducir a malos entendidos:

 

This distinction between the 'concrete' character of immediate experience and the 'abstract' character of concepts is misleading in several aspects.[54]

 

            Primero porque se halla íntimamente relacionada con dos antiguos malentendidos: 1) que las cualidades sensoriales reproducen los atributos de los objetos del mundo exterior; y, 2) que todo lo mental es construcción a partir de los elementos sensoriales (lo que él denomina la teoría de la percepción tipo mosaico).

 

            Pero, por encima de todo, porque para Hayek -como quedó asentado párrafos arriba)-[55] la percepción sensorial de acuerdo a reglas, en cuanto acto clasificatorio nos permite asignar atributos a los fenómenos u objetos y relacionarlos, en la medida en que éstos aparecen ligados a similares fenómenos u objetos experienciados en el pasado.

 

            Dado lo anterior, cualquiera que sea el sentido en el que comparemos lo que tenemos en mente con las propiedades físicas u objetivas de los objetos externos, las percepciones que tenemos de esos objetos externos, implican -en algún sentido- el carácter de "abstracciones".

 

            Para Hayek la equivocada creencia de que existe un mundo físico externo, distinto del mundo fenoménico -para hablar kantianamente- se basa en esa otra falsedad de que el mundo "físico" tiene o contiene características que no somos capaces de percibir, e incluso algunas que nunca podremos racionalmente conocer.[56] Para él esto es insostenible, puesto que aún las cualidades sensoriales más simples ya son auténticas abstracciones:

 

Even the so-called elementary sensory qualities are in this sense 'abstractions', since they are determined by bundles of relationships which we have learnt to attach to certain stimuli which in a physical sense may or may not possess identical properties.[57]

 

            Esto habrá que contextualizarlo recordando que para Hayek precisamente la percepción sensorial tipo mosaico, de acuerdo con la cual construimos lo mental a partir de fragmentos percibidos, no existe. Y es inexistente precisamente porque lo que captamos son "totalidades", "configuraciones" (gestalten,[58] para utilizar su propio lenguaje) y no "pedazos" o "secciones" (en cuyo caso sí hubiera procedido armar el rompecabezas o "mosaico" a partir de las sensaciones).

 

            Consecuencia obligada de las ideas previamente expuestas es que no existe ninguna diferencia esencial entre los datos "concretos" procedentes de los sentidos y los "abstractos" aislados de lo concreto y productos de procesos mentales de carácter elevado.

 

...exists little justification for any sharp distinction between the 'concrete' picture supplied by sense perception and the 'abstractions' which are derived from the former by the higher mental processes...[59]

 

            El fundamento principal de esta manera particular de ver lo abstracto y lo concreto se justifica en las premisas hayekianas dado que el pensador austro-británico considera que tanto las operaciones de los sentidos como las del intelecto, se basan por igual,  en  acciones clasificatorias o reclasificatorias efectuadas por el sistema nervioso central:

 

...the operations of both the senses and the intellect are equally based on acts of classification (or reclassification) performed by the central nervous system, and that they are both part of the same continuous process by which the microcosm in the brain progressively approximates to a reproduction of the macrocosm of the external world.[60]

 

            Ahora bien, es necesario recordar que tanto la actividad contemplativa como la acción en el mundo se encuentran controladas, orientadas, por decirlo así, por reglas a las cuales Hayek otorga el carácter de abstractas. Son principios que somos incapaces de explicar y justificar puesto que ellos constituyen explicación y justificación del pensar y del actuar mismos. Por eso concluye categóricamente que:

 

El fenómeno de la abstracción, por lo tanto, será considerado en mayor o menor medida consustancial no sólo a todos los procesos mentales (conscientes o inconscientes), sino que será conceptuado elemento clave para que el hombre pueda actuar satisfactoriamente en un mundo que sólo de manera muy imperfecta conoce.[61]

 

            Podría decirse que puesto que la postura kantiana constituye una petición de principio (especie de círculo que va de la regla al juicio y del juicio de nuevo a la regla.)[62], la propuesta de Hayek conduce a dos soluciones: 1) lo abstracto compensa nuestra imposible omnisapiencia; y, 2) lo abstracto resuelve el problema que la apelación a las funciones del juicio (en Kant)[63]  no logra solucionar.[64]

 

...la abstracción no es algo que, a partir de la percepción de la realidad, la mente genere a través de determinados procesos lógicos, sino más bien una propiedad que corresponde a aquellas categorías a través de las cuales la mente opera. No se trata de resultado alguno, sino de algo que a ella es consustancial.[65]

 

            De este modo, a la hora de actuar jamás lo hacemos porque tenemos con nosotros todos los datos posibles. Actuamos, antes bien, habiendo identificado -y esto, muchas veces, de manera no consciente ni deliberada- algunas características fundamentales, proceso por tanto, no sometido al control intencional. Lo cual no significa en Hayek desprecio por lo racional. Al contrario, todo esto significa que si los procesos racionales tienen éxito, no es porque la razón pueda contar con toda la información existente, sino precisamente a pesar de no contar (de ser incapaz de contar) con ella.

 

            Hayek lo expresa, con estas palabras:

Si podemos hacer uso del enorme caudal de experiencia acumulada, ello no es consecuencia de que dispongamos del mismo, sino porque, sin nosotros saberlo, tal cúmulo de conocimientos ha quedado incorporado a los esquemas mentales que gobiernan nuestro comportamiento.[66]

 

            Por supuesto esa característica de las acciones humanas no debe confundirse: a) con lo "instintivo" o lo "intuitivo"; b) ni con el subconsciente propio del psicoanálisis. Las razones para rechazar tales confusiones se hallan fundadas en el carácter inconsciente del sometimiento a las normas que rigen las actividades humanas: 1) Porque tal normativa pone de relieve generalidades abstractas del comportamiento (en oposición a la percepción de lo concreto y particular, con la que están relacionados tanto el instinto como la intuición); y, 2) Porque el psicoanálisis, en última instancia, concede al subconsciente el carácter racional y finalístico propios de lo consciente (aunque se diferencie de éste en que no nos percatemos de ello).

 

            En cuanto a las leyes abstractas que gobiernan la mente, a veces Hayek las llama (como quedó dicho arriba)[67] "mecanismo meta-consciente": ...meta-conscious mechanism -which operates on the contents of consciousness but which cannot itself be conscious,[68], quizás para evitar que se confunda lo que él afirma con la teoría del psicoanálisis.

 

            También se debe evitar caer en el error de que creer que el carácter abstracto de las normas del pensar y el actuar depende del lenguaje. Para Hayek, la abstracción es anterior al lenguaje. En sus propias palabras:

 

...convendrá recordar que las abstracciones, lejos de ser fruto del lenguaje, surgen en el intelecto mucho antes de que éste tome forma. Esto hace que el problema relativo al origen y funcionalidad de esas normas, que a la vez rigen el comportamiento y la capacidad mental del ser humano, sea totalmente distinto del que se refiere a la mecánica según la cual las mismas llegan a ser expresadas.[69]

 

            En este sentido Hayek comparte la todavía no muy difundida idea de que el lenguaje a menudo se queda corto cuando se trata de que la mente exprese aquello que puede perfectamente aprehender tocante al comportamiento: No somos capaces de poner en lenguaje articulado aquello que indudablemente podemos y sabemos realizar. Lo cual por supuesto se encuentra en relación a que: ...la normas que gobiernan el comportamiento humano son muchas veces más generales y abstractas que cuanto el lenguaje es capaz de comunicar.[70]

 

            Una vez hechas las anteriores aclaraciones, tenemos que encarar algunas cuestiones a las que no nos hemos referido: Para comenzar, el problema de si lo concreto material existe o no (según Kant, la existencia no es predicable).

            Hay que tener en mente que la preocupación del pensador austro-británico no es ontológica; sin embargo, sí puede sostenerse que para él podemos afirmar la existencia de lo concreto en la medida en que nos provee pruebas de la falseabilidad de nuestras teorías respecto al mundo.

 

            Otra cuestión está relacionada con que abstracto y concreto son términos contenidos en las teorías, el pensar conceptual, las clasificaciones o las explicaciones. Respecto a esto, unas son más "abstractas" que otras, vale decir, son más generales e inclusivas que otras. Esas otras quedarían, así, en el plano de teorías o explicaciones, como primitivas, reducidas y limitadas. En cualquier caso, existe una relación entre ellas puesto que las teorizaciones más abstractas se basan en aquellas que tienen un status más inmediato o limitado.

            Ahora bien, algunas hipótesis han sido comprobadas (o, al menos, no falseadas), vez tras vez, durante prolongado tiempo, de manera que han llegado a constituir el centro, lo nuclear, de vastos campos teóricos.

 

            Y en su teoría social procede la misma aplicación de lo "abstracto" y lo "concreto", puesto que los grupos humanos primitivos poseían un orden basado en lo concreto, en lo inmediato. Pero a medida que la experiencia se amplió y los grupos se hicieron más extensos y complejos por la creciente división del trabajo, fueron surgiendo normas universales y más "abstractas"  -como en la Gran Sociedad en la que no existen fines concretos comunes a todos los que la componen, o sea, que no sirven a propósitos específicos impuestos por alguna voluntad rectora.

 

            El hombre, podemos confirmarlo una vez más, se ha tornado -según Friedrich A. Hayek- en un animal-que-sigue-normas a resultas de ese proceso evolutivo que tomó centenares de generaciones.

 

            Las costumbres desarrolladas en base a la experiencia dispersa y comunicadas principalmente por vía de la imitación inconsciente -base de la teoría jurídica de Hayek-[71] se enderezaron a ello; el orden resultante de la sociedad lo confirma; pero, sobre todo, lo corrobora la misma estructura mental que poseemos.

 

             Ahora bien, como una especie de conclusión del análisis hecho en The Sensory Order Hayek afirma que tanto la mente en cuanto un todo, como sus particulares e individuales procesos, habrán de permanecer como fenómenos sui géneris. Porque aun cuando son producidos por los mismos principios que sabemos operan en el mundo físico, no obstante parece que durante mucho tiempo no estaremos en capacidad de explicarlos a la manera de meras leyes físicas.

 

            Por supuesto, a aquellos a quienes les plazca podrán decir que el fenómeno de la mente es reducible a  simples procesos físico-químicos. Ésto, sin embargo, no puede evitar que al abordar las cuestiones mentales, empleemos nociones, términos y conceptos de carácter estrictamente mental, muy alejados de lo estrictamente físico.

 

            ¿Consecuencia? Un dualismo de características singulares:

...we shall have permanently to be content with a practical dualism, a dualism based not on any assertion of an objective difference between the two classes of events, but on the demonstrable limitations of the powers of our mind fully to comprehend the unitary order to wich they belong.[72]

 

            Es decir una dualidad en la que por un lado se nos ofrecen los fenómenos del entorno y, por otro lado, los fenómenos sólo accesibles por introspección, dualidad basada en esas evidentes limitaciones de nuestra mente para capturar y reproducir conceptualmente en su totalidad aquel orden único "unitario" al cual parecen pertenecer ambas vertientes fenoménicas.

 

            Se desprende del análisis hecho, asi mismo, lo siguiente. Si lo único que podemos hacer es concluir en que el orden mental obedece a principios o leyes de carácter abstracto, se sigue que la tarea de "unificar" todas las ciencias resulta poco menos que imposible, dado que no pueden todos los fenómenos ser reducidos a términos exclusiva y estrictamente de carácter físico. Especialmente en lo que atañe a las ciencias humanas, o a los fenómenos propios de esta tarea científica, es necesario aceptar los hechos mentales como datos últimos irreductibles a cualquier otro.

 

In the study of human action, in particular, our starting point will always have to be our direct knowledge of the different kinds of mental events, which to us must remain irreducible entities.[73]

 

            Ésto último, a su vez, conduce a otro importante corolario. Lo planteamos en los siguientes términos: el hecho de que se le conceda gran importancia y primacía a la experiencia con el mundo como un principio fundamental por el que toman lugar los fenómenos mentales y de la acción, no significa que la acción humana sea el resultado necesario de particulares causas (o circunstancias) físicas. Al contrario, la psicología teórica de Hayek, tal como lo hemos visto, no da pie sino para la consideración de que las decisiones humanas pertenecen a la personalidad individual (vale decir, a la mente individual) puesto que no pueden ser reducidas a nada más ulterior.

 

To us human decisions must always appear as the result of the whole of a human personality -that means the whole of a person's mind- which, as we have seen, we cannot reduce to something else.[74]

 

            De este modo, Hayek llega a fundamentar la dimensión tan importante en las disciplinas humanas de la responsabilidad, sin recurrir a discusiones que otrora fueran imposibles de esquivar (si existe la "voluntad libre" o el "libre albedrío", p.e.). De hecho, quienes bregan con los fenómenos asociados con la acción humana saben que sin la responsabilidad, la moral, el derecho, la economía, la política, en suma, los valores todos, carecen de sentido.[75]

 

            Finalmente, The Sensory Order finaliza con un párrafo en el cual se asienta la conclusión quizás más importante de la psicología filosófica de Hayek. Dicho párrafo enfatiza que la mente permanecerá como un dominio de sí misma, experienciable sí, pero imposible de explicar (o reducir) en función de algo más.

Our conclusion, therefore, must be that to us mind must remain forever a realm of its own which we can know only through directly experiencing it, but which we shall never be able fully to explain or to 'reduce' to something else.[76]

 

Conclusión

            Anoto, a continuación, en forma sucinta, algunas de las implicaciones de lo analizado en este capítulo:

1) El problema de la mente humana no se plantea, en el pensamiento de Hayek, desde la perspectiva de las relaciones mente-mundo o mente-cuerpo sino con la pregunta: ¿de qué manera en una parte del mundo (un organismo) pueden "reproducirse" los hechos, fenómenos o acontecimientos que ocurren en otras? ¿cómo el macrocosmos puede ser "reproducido" en el microcosmos?

 

2) La mente es un proceso clasificatorio y reclasificatorio, cuya base física está constituída por el cerebro y el sistema nervioso central. Sus facultades para clasificar las ha adquirido (o se han producido) merced a experiencias pasadas ya sea del propio sujeto o del grupo del que forma parte. De esta manera, no basta el recurso a una evolución biológico-genética; de mayor importancia resulta la evolución cultural en el grupo, pues es ésta la que, vía la experiencia, ha dotado y facilitado a la mente de una serie de "principios" (o categorías, para usar un lenguaje más usual) que le permiten catalogar los acontecimientos de su entorno y, lo que es más, darles un significado vital.

 

3) El concepto hayekiano de experiencia no es una reproducción al calco del elaborado por el empirismo británico (Locke y Hume), porque mientras para ese empirismo la experiencia es siempre individualmente consciente y está constituída por todas las percepciones y sensaciones que obtenemos pasivamente del mundo, para Hayek la experiencia es en gran medida individualmente inconsciente, es decir, anterior a las percepciones-sensaciones y está constituída activamente por aquellas capacidades clasificatorias ("linkages", encadenamientos mejor que "experiencia") que nos permiten interpretar, ordenar y dar sentido vital a los eventos de nuestro entorno inmediato.

 

4) Hayek no puede ser encasillado, sin más, en el kantianismo, debido a las sustanciales diferencias que su teoría de la mente y el conocimiento ofrece en relación al apriorismo de Kant. Entre esas diferencias podemos enumerar, como las más prominentes, las siguientes:

 

a) Para Hayek, lo a priori equivale a normas, a principios abstractos que hacen posible la capacidad clasificatoria de la mente pero en cuanto producto de la experiencia individual y colectiva, consciente o inconsciente, y que se halla abierto a cambios futuros, al igual que lo están nuestras teorías acerca del entorno.

 

b) Hayek tampoco hace referencia alguna a las distinciones entre lo fenoménico y la "cosa en sí" como lo hizo Kant. Al no avalar semejante dicotomía, Hayek rechaza todo cientificismo y toda pretensión de que hay ciencias "más puras" o "superiores". Pero pone en muy especial entredicho aquel particular cientificismo cuya pretensión consiste en negar el carácter de científico a las ciencias sociales o humanas o, peor aún, que pretende reducirlas a lo físico mesurable.

 

c) Los límites de la razón no se establecen por lo que es susceptible de manifestársenos fenomenalmente (Kant), sino por lo que hace descansar el funcionamiento racional en principios de los cuales la razón no está consciente ni cuyos factores puede explicar, cuanto menos vaticinar con certeza.

 

5) El concepto hayekiano de lo abstracto también se aparta de la opinión que acerca de la abstracción ha prevalecido en las diferentes escuelas epistemológicas modernas. Abstracto, para Hayek, es el carácter de los principios sobre los que se basa el funcionamiento de la mente proyectados sobre el comportamiento o acción humana, y que nos permite, precisamente por ser así abstractos, la clasificación de los concretos acontecimientos del entorno y nuestra adaptación a ellos.

 

6) La imposibilidad de planear la sociedad como un todo, de "inventar" un cúmulo de valores morales o normas o de crear un orden social determinado es, en cualquier caso, una empresa imposible. ¿La explicación? Pues que la razón se debe precisamente a ese orden más amplio y complejo que llamamos el orden social. Lo fundante no puede ser creado por lo fundado; lo que es consecuencia no puede ser la causa de su antecedente.

 

Dicho en términos muy hayekianos: un orden puede crear, justificar o explicar otro orden siempre y cuando éste que se pretende crear o explicar sea menos complejo, más sencillo, más "concreto" (o más "fragmentario", como lo llama Popper).[77]

 

            Pero si el orden de la mente ha sido creado, producido, facilitado por el orden socio-cultural que lo circunda, posible resulta entender cómo las normas abstractas del orden cultural posibiliten el funcionamiento del aparato clasificatorio pero imposible proceder en sentido contrario.[78]

 

            Y lo mismo se aplica a la mente: Únicamente si la mente poseyera un orden superior a sí misma podría explicar, justificar y crear, los principios que la conducen a funcionar como lo hace. Tarea quimérica. 

 

            De este modo, el animal-que-sigue-normas es en esencia un ignorante. Su pensar y su actuar, cuando alcanzan a rozar el éxito, merecen nuestra admiración pero no porque demuestren la enorme capacidad cognoscitiva que hemos acumulado, sino precisamente porque a menudo triunfamos a pesar de la enorme ignorancia que nos es consustancial.

 

            De este modo, las normas generales y abstractas (que gobiernan mente y conducta) contribuyen a potencializar sin que sepamos en cada caso cómo ese recurso sumamente escaso: el conocimiento consciente.   

      

7) La psicología teórica (o filosófica) de Hayek, al aceptar como irreductibles los fenómenos propios de la mente humana (y de la personalidad), resuelve el problema de la responsabilidad por los actos efectuados y sus consecuencias. Asunto de suma importancia no sólo en el ámbito moral y jurídico sino en todas las disciplinas que se ocupan del hombre.

 

8) Finalmente, de las opiniones de Hayek en torno a la mente humana, su estructura, su funcionamiento, y su desarrollo cultural-evolutivo, hemos obtenido otro argumento fundamental para justificar la idea de que el hombre es un animal-que-sigue-normas.



(*) Este es el capitulo IV de la tesis con la cual obtuvo el grado de Doctor en Filosofía, en 1996, por la URL. El título completo de la disertación doctoral es: El animal-que-sigue-normas. Estudio genético-sistemático de la antropología subyacente al pensamiento de Friedrich August von Hayek.

[1]Como lo dice Chiaki Nishiyama, quien fuera su alumno en Chicago: "He once told me that he had conceived the idea of the sensory order at a very young age and had thought through this idea for many years before publishing." (Nishiyama, C., y K. Leube. Op. Cit., p. xlvii).

[2]Véase la n. 39, del Capítulo I, p. 24.

[3]Véase, Los fundamentos de la libertad, Capítulo X, especialmente la nota número 4, p. 199; Derecho, legislación y libertad, Epílogo, especialmente la nota núm. 26, p. 269; y, La fatal arrogancia, Capítulo V con el mismo título del libro.

[4]p. viii.

[5]Ibid. p. 1.

[6]Loc. cit.

[7]Ibid. 1.4.

[8]La fatal  arrogancia. p. 56-57.

[9]Puede encontrarse un argumento en cierto modo similar en el pensamiento de George Herbert Mead (1863-1931), quien durante años fue miembro de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chicago. Mead critica la teoría contractualista de la sociedad por suponer que hombres dotados de capacidad mental y autoconciencia existieron antes del surgimiento de la sociedad. La tesis de Mead es que el individuo humano dotado de mente y de un sentido del yo es más bien producto, no causa, de la sociedad. Sostiene que la interacción preverbal es anterior y fundamental en el proceso por el que desarrollamos el lenguaje, la mente y la autoconciencia. Véase su obra Mind, Self, and Society, University of Chicago Press, Chicago, 1934.

[10]Ibídem. p. 57.

[11]The Sensory Order. 2.7.

[12]"The whole idea of the mind explaining itself is a logical contradiction -nonsense in the literal meaning of the word- and a result of the prejudice that we must be able to deal with mental events in  the same manner as we deal with physical events". (The Sensory Order, 8.90) Tal limitación de la mente halla su explicación en que: "...existen también otros principios más generales que gobiernan nuestra mente y que no podemos formular, aunque gobiernen nuestros pensamientos: leyes de la estructura de la mente demasiado generales para formularse dentro de dicha estructura." (Los fundamentos de la libertad, Cap. X, nota n. 4, p. 199).

[13]Lo cual generó incluso malos entendidos, a parte de "sospechas" acerca de si la incursión en la psicología de parte de un economista era acertada, dada la especialización de campos existente. "Hayek was passed over by what would prove to be an unfavorable evolution in the style and content of academic work in epistemology and psychology. (Outside the university, the popular exploration on mental phenomena went on in the same wildly intuitive ways as always. Had Hayek written of 'extra-sensory' elements instead of 'pre-sensory', he might well have been invited on another lecture tour.)" (Hayek on Hayek, p. 27.).

[14]"...un proceso evolutivo que conceptualmente procede distinguir claramente de una evolución meramente biológica del órgano cerebral cuya compleja estructura sólo devino útil a partir del momento en que tomó existencia un esquema susceptible de ser aprehendido por él." (Derecho,legislación y libertad, III, p. 271).

[15]"...the whole sensory order can be conceived as having been built up by the experience of the race or the individual, i.e. whether it is based on the retention of connexions between effects exercised upon them by external world. With regard to this second question our answer is definitely empiricist". (The Sensory Order, 5.16).

[16]Nishiyama y Leube. Op. Cit., p. xli.

[17]"The very slowness or gradualness of such a change of the hard core of theories or of the overall order of actions is typical of evolution in the world of Hayek. Yet readers of his works may well find it useful to change their accustomed paradigm and their habitual terminology in order to appreciate the real significance of Hayek's abstruse arguments."  (Nishiyama, Ibídem, p. xlii).

[18]Ibídem, p. xlvii.

[19]Un buen tiempo después del aparecimiento de estos puntos de partida, Xavier Zubiri se referirá a esa unidad propia del organismo llamado hombre; aunque por razones y preocupaciones distintas (y en ocasiones usando un vocabulario a la vez diferente), Zubiri hace afirmaciones como ésta: "El sistema nervioso no crea la función de sentir sino que la autonomiza, la desgaja, por diferenciación. De ahí que la función de sentir, en su aspecto psíquico, sea coextensiva a la totalidad de estructuras y procesos biológicos." (El hombre, realidad personal, en  Siete ensayos de antropología filosófica. Universidad Santo Tomás, Centro de enseñanza desescolarizada, Bogotá, Colombia, edición preparada por Germán Marquínez Argote, p. 75) Y como esta otra: "...organización no alude en primera línea al organismo físico-químico, como algo contra distinto de la psique, sino que abarca también las notas psíquicas mismas, es decir, abarca al sistema psico-orgánico entero: organización es formalmente la precisa determinación estructural de cada nota, sea físico-química o psíquica, respecto de todas las demás." (El hombre y su cuerpo, Ibid., p. 92).

[20]The Sensory Order, 2.50.

[21]Ibid, 7.2.

[22]Loc. cit.

[23]Ibid, 1.49.

[24]Loc. cit.

[25]Aún cuando reconoce que algunos aportes han hecho ciertas corrientes psicológicas: El conductismo (The Sensory Order, 1.74), la Gestalt (Ibid, 2.13 y 3.76). Véase también: Derecho,legislación y libertad, I, p. 43.

[26]Véase el Epílogo  de Derecho, legislación y libertad, III, p.p. 259-309.

[27]The Sensory Order.  8.4.

[28]Ibid. 8.5.

[29]Prefiere la palabra "linkage" a "experiencia" por la equivocidad de este último término, pero sobre todo porque la "experiencia" de la cual habla es de un tipo muy particular: Se refiere a una cierta capacidad discriminatoria adquirida por el organismo gracias al sistema nervioso y los estímulos externos, y por la cual si el mismo estímulo ocurre en el futuro tendrá algún significado para el organismo. Lo asienta así: "By a linkage we shall thus understand the most general lasting effect which groups of stimuli can impress upon the organization of the central nervous system". (Ibid, 5.8).

[30]Ibid. 8.10.

[31]Karl R. Popper, también realiza una crítica de esta manera de entender la experiencia, llamándola "teoría de la mente-balde" que es "llenada" con supuestos datos. Escribe: "I have often called this theory the bucket theory of the mind... Our mind is  a bucket which is originally empty, or more or less so, and into this bucket material enters through our senses (or possibly through a funnel for filling or reaching it from above), and accumulates and becomes digested... My thesis is that the bucket theory is utterly naïve and completely mistaken in all its versions..." (Objective Knowledge. An Evolutionary Approach, Oxford University Press, London, 1974. p. 60-61). Véase también su obra The Logic of Scientific Discovery (Harper Torchbooks, Harper & Row, publishers, New York, 1968), especialmente el Capítulo V, titulado The Problem of the Empirical Basis, p. 93 -111.

[32]Ibid, 8.3.

[33]Véase, Ibid, 8.28 y ss.

[34]Véase la cita # 28, p. 149-150.

[35]Véase el Cap. 1 de Hayek on Liberty, especialmente la sección titulada Hayek on knowledge and the mind: implication for social theory, p. 21 y ss.

[36]"You know the book by John Gray about me [Hayek on Liberty, 1984]. Of course he interprets me as a Kantian. I first was inclined to say, "You exaggerate the influence. I've never studied Kant very carefully." But the fact is that at the crucial age of, say, twenty or twenty-one, I got very fascinated by the works of a Kantian contemporary named Alois Riehl, who wrote a great work on criticism and two semi-popular introductions. I suppose what I know about Kantian philosophy comes largely from a Kantian. So I first told Gray, no, I knew far too little of Kant directly to justify this, then I had to admit that indirectly I got a good deal." (Hayek on Hayek, p. 139-40). Es más, esta parece ser una de las grandes diferencias entre Hayek y Mises, ya que éste insistió siempre en la existencia del conocimiento a priori, dándole a la praxeología y a la economía el carácter de ciencias deductivas, por lo que fue tipificado por Hayek como racionalista. (Véase Hayek on Hayek, p. 72-3).

[37]Kukathas, Ch. Hayek and Modern Liberalism, p. 51.

[38]Este es el "knowing how" citado con anterioridad (véase p. 230 y 231) y que se refiere a habilidades (en general, capacidad de hacer algo): "...'the know how' consists in the capacity to act according to rules which we may be able to discover but which we need not be able to state in order to obey them." (Rules, Perception and Intelligibility, en Studies in Philosophy, Politics and Economics, The University of Chicago Press, Chicago, 1967. p. 44). Y afirma que el organismo mismo posee tal capacidad: "...the organism is able to recognize actions conforming to such rules or patterns without being consciously aware of the elements of these patterns..." (Studies, p. 45).

[39]Hayek and Modern Liberalism, Cap. 2, especialmente la Sección 2, titulada   The Nature of Mind and Knowledge, p. 47 y ss.

[40]Gray, John, Hayek on Liberty. p. 13; aun cuando en la n. 19 del Cap.  1, aclara que: "In attributing a pragmatist aspect to Hayek’s Kantianism, I do not mean to ascribe to Hayek any of the doctrines of modern pragmatism, but rather to note the sense in which for Hayek action or practice has primacy in the generation of knowledge. For Hayek, in some contrast with Kant, knowledge emanates from practical life in the sense that it is ultimately embodied in judgments and dispositions to act." Ibídem, p. 212-213.

[41]Op. cit., p. 14.

[42]"All we can percieve of external events are therefore only such properties of these events as they possess as members of classes which have been formed by past 'likages'. The qualities which we attribute to the experienced objects are strictly speaking not properties of that object at all, but a set of relations by which our nervous system classifies them or, to put it differently, all we know about the world is of the nature of theories and all 'experience' can do is to change these theories." (The Sensory Order,  6.37)

Y agrega: "...but always only certain 'aspects', relations to other kinds of objects which we assign to all elements of the classes in which we place the perceived objects. This may often comprise relations which objectively do not at all belong to the particular object, but which we merely ascribe to it as the member of the class in which we place it as a result of some accidental collocation of circumstances in the past." (Ibid. 5.38).

[43]Este evolucionismo epistemológico, como lo reconoce el mismo Hayek, se halla muy en concordancia con el pensamiento de Karl R. Popper. Dado que el ambiente intelectual en el cual se formaron ambos, dominado por el marxismo y el freudianismo, parece haber hecho que sus preocupaciones fueran las mismas. Aparte de eso, la amistad entre ambos condujo, indudablemente a una influencia mutua. De cualquier manera, reconoce que "...I developed views on the philosophy of science rather similar to, but of course much less clearly formulated than, those which Karl Popper formed from much the same experiences; and it was only natural that I read his views when he published The Logic of Scientific Discovery in 1953..." (Hayek on Hayek, p. 49).

[44]Véase, p. 113 y ss.

[45]"Like Popper he is committed to what we might call conjectural realism" (Op. cit. p. 51).

[46]Véase, págs. 53-54 y 112-113.

[47]p 55.

[48]p. 56.

[49]p. 57.

Véase también: Derecho, legislación y libertad, I,  Cap. I, el subtítulo Conocimiento de la realidad y ciencia, p. 38 y ss.; vol. II, Cap. VII, el subtítulo Normas e ignorancia, p. 15 y ss.; La fatal arrogancia, Cap. V, con el mismo título del libro, especialmente el subtítulo Motivaciones indefinidas: en un orden extenso la mayor parte de los fines de la acción no son conscientes o deliberados, p. 130 y ss.

[50]Lo expresa, así: "It would lead too far if we were here to attempt an examination of the processes by which the manipulation of rules of which we are conscious may lead to the building up of further meta-conscious rules, in terms of which we may then be able explicitly to formulate rules of which we were formerly unconscious. It seems probable that much of the mysterious powers of scientific creativity are due to processes of this sort which involve a restructuring of the supra-conscious matrix in which our conscious thought moves." (Rules, Perception and Intelligibility, en Studies in Philosophy, Politics and Economics,  p. 62).

[51]Derecho, legislación y libertad, I, p. 60.

[52]Ibid. p. 43. (Las referencias al pensamiento de A. M. Carr-Saunders y Peter Farb, que contiene la n. 16, al final de la cita anotada allí, no dejan de ser pertinentes y sumamente importantes como argumentos de sustentación).

[53]Ibid. p. 60.

[54]The Sensory Order, 6.35.

[55]Véase la p. 150 y ss.

[56]Ibid. 6.39.

[57]Loc. cit.

[58]"That the similarities and differences between the experienced sensory qualities do not correspond strictly to the differences and similarities between the physical attributes of the stimuli has become most familiar in connexion with the perception of configurations or gestalts. We all readily recognize as the same tune two different series of tones, or as the same shape or figure structures of different size and color. In all these instances groups of stimuli which individually may be altogether different do yet as groups evoke the same sensory quality or are classified by our senses as the same gestalt." (The Sensory Order, 1.38).  Esto no significa, que Hayek siga acríticamente la teoría de la Escuela gestáltica. Las diferencias entre su pensamiento y dicha escuela las discute en el Cap. III de la obra, especialmente en los párrafos 3.70 a 3.78. No obstante, y aún reconociendo que podría tratarse de un consistente desarrollo de la teoría gestáltica, un aspecto esencial en el que se distingue su postura se encuentra en las siguientes palabras: "...the present approach may be regarded as an attempt to raise, with regard of all kinds of sensory experiences, the question which the gestalt school raised in connexion with the perception of configurations. And it seems to us, that in some respects at least, our theory may be regarded as a consistent development of the approach of the gestalt school." (Ibid, 7.15).

[59]Ibid, 6.43. Estas palabras se repiten casi literalmente en otro párrafo, que reza: "There remains, in consequence no justification for the sharp distinction between the direct sensory perception of qualities and the more abstract processes of thought..." (5.19).

[60]Ibídem.

[61]Derecho, legislación y libertad, I. p. 61.

[62]Véase la p. 157.

[63]El mismo John Gray reconoce que Kant no estaría de acuerdo con las limitaciones establecidas por Hayek a la capacidad de la razón para entenderse a sí misma: "I do not think Kant could have accepted so drastic limitation on the possibilities of human self-understanding as that suggested by Hayek's claim that intelectual life is always governed by inarticulable laws or principles." (Op. cit, 23)

[64]Quien lo ha puesto muy claro es Michael Polanyi, con quien Hayek comparte la visión de la mente: "our rules for establishing true coherences -as against illusory ones- are and must remain indeterminate. Any rules we have must be applied, of course; and to do this, we must have additional rules for their application. But we cannot go on having specific rules for the application of specific rules ad infinitum. At some point we must have "rules" of application (if we call them that) which we cannot specify, because we must simply dwell in them in a subsidiary. They are a part of our deepest commitments. But for this reason they are not specifiable". (Citado por Kukathas, Op. cit., nota 6. p. 52-53).

[65]Ibid, p. 62.

[66]Loc. cit.

[67]Véase la p. 157.

[68]Studies in Philosophy, Politics, and Economics,  p. 61.

[69]Derecho, legislación y libertad, I, p. 136.

[70]Ibid, p. 137.

[71]Para un entendimiento de su teoría jurídica (basada fundamentalmente en el Derecho Consuetudinario) Véase el vol. I de Derecho, legislación y libertad, (Caps. III, IV y V); el vol. II, (Cap. VIII);     Fundamentos de la libertad, (Caps. X, XI y XIV); y La fatal arrogancia, (Cap. II), entre otros. Consúltense, asi mismo,  los estudios realizados por Kukathas y Gray al respecto, en las obras de estos autores varias veces citadas en este trabajo. Dicho sea de paso, para Hayek la capacidad para seguir normas inarticuladas es la misma que fundamenta el actuar justo: "...there is no reason why, for example, the sense of justice (the Rechtsgefühl) should not also consist in such a capacity to follow rules which we do not know in the sense that we can  state them". (Studies, p. 45).   

[72]The Sensory Order,  8.87.

[73]Ibid, 8.88. Ludwig von Mises llegó también a aceptar la existencia de presupuestos irreductibles, sobre todo en lo que toca a la relación entre mente y hechos. En su célebre obra La acción humana. Tratado de economía, propone, por ello, un dualismo metodológico:  "...en tanto no sepamos de qué modo los hechos externos -físicos y fisiológicos- producen en la mente humana pensamientos y voliciones que ocasionan actos concretos, tenemos que conformarnos con insuperable dualismo metodológico". p. 44. Y también: "Creamos o no que las ciencias  naturales logren algún día explicarnos la producción de las ideas, de los juicios de apreciación y de las acciones, del mismo modo que explican la aparición de una síntesis química como fruto necesario e inevitable de determinada combinación de elementos, en el ínterin no tenemos más  remedio que conformarnos con el dualismo metodológico". p. 45.

[74]Ibid, 8.93.

[75]Para la cuestión de la responsabilidad, véase también: Los fundamentos de la libertad,  (Caps. V y VI);  y Derecho, legislación y libertad, vol. II (Cap. IX).

[76]Ibid, 8.98.

[77]El concepto utilizado por Popper en La miseria del historicismo (Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1994,-Traducción de Pedro Shwartz-) ameritó ciertas aclaraciones, dadas las críticas hechas por el mismo Hayek. Escribe Popper: "Contra el uso de la expresión ingeniería social en el sentido ´fragmentario´ se ha objetado por el profesor Hayek que un trabajo ingenieril típico supone la centralización de todos los conocimientos disponibles en una sola cabeza, mientras que es típico de todos los problemas verdaderamente sociales que se han de usar conocimientos que no se pueden centralizar de esta forma. (Véase Hayek, Collectivist Economic Planning, 1935, página  210)." p. 78, n. 12. De esta manera Popper deja aclarado que su idea no es diferente a la de von Hayek: la razón humana es capaz de clasificar aquello que es más simple ("fragmentario") pero no lo que rebasa su propia complejidad.

[78]Popper está de acuerdo con esta visión de las limitaciones del aparato clasificatorio. Criticando teorías opuestas, escribe: "El planificador holístico pasa por alto el hecho de que, si es fácil centralizar el poder, es imposible centralizar todos los conocimientos distribuidos en muchas mentes individuales, cuya centralización sería necesaria para el sabio ejercicio de ese poder centralizado. Pero este hecho tiene profundas consecuencias. Incapaz de conocer con seguridad lo que hay en las mentes de tantos individuos, tiene que intentar la solución de sus problemas por la eliminación de las diferencias individuales: tiene que intentar el control y la uniformidad de los intereses y creencias por la educación y la propaganda". Ibid, p. 103-104.