Edith Stein, la intersubjetividad y la empatía

 

Por Clynton Roberto López Flores

 

Introducción

 

Edith Stein (1891-1942) es conocida en la historia reciente de Occidente por varios motivos. Uno de ellos es haber sido elevada a los altares por la iglesia católica en 1998 por el Papa Juan Pablo II, siendo de origen Judía, y causando toda la controversia necesaria para hacer de ella una celebridad de finales del siglo XX. Otro evento vinculado al anterior comentado es el haber muerto en un campo de concentración en la segunda guerra mundial. Ante estos eventos su papel como filosofa en la historia ha quedado opacada sin reconocer mayormente su extraordinario trabajo como fenomenóloga en una primera etapa de su carrera y en una versión escolástica en una segunda etapa después de su conversión al catolicismo en 1922.

 

El trabajo de Stein a pesar de su corta vida es extenso por lo que nos enfocaremos en un tema muy concreto y específico. Para la historia de la fenomenología su contribución más importante es la tematización que hace en su tesis, dirigida por Husserl, Sobre la Empatía. Por ejemplo D. Moran en su A history of phenomenology indica que la revisión que hace Edith Stein en su tesis es un reflejo bastante fiel de lo que Husserl pensaba para el momento sobre dicho tema que está contenido en Ideas. No tocaremos el famoso libro Ser Finito Ser Eterno porque es un libro que como dice Spiegelberg “phenomenology has here mainly a supplementary role as a handmaiden of Thomism”[1]. Nuestro elemento de investigación principal será su vinculación con la fenomenología husserliana por lo tanto investigaremos su cercanía con el pensamiento husserliano en Ideas.

 

Para iniciar con este proyecto estableceremos primeramente algunos datos históricos de la relación de Stein con Husserl, posteriormente la exposición sintética del tema de la intersubjetividad y la empatía en Husserl, luego la exposición de Stein en su tesis doctoral y por ultimo unas notas finales para concluir sobre su cercanía con el pensamiento de Husserl.

 

Datos históricos

 

En 1916 Husserl tomo la cátedra del Neo-Kantiano Heinrich Rickert en Freiburgo. Edith Stein fue la primera alumna que se doctoró bajo su tutela en Freiburgo. Fue además su asistente hasta 1918. Edith Stein organizo el manuscrito de Husserl sobre Ideas II. Recordemos que el primer tomo de Ideas se publico en 1912. Edith Stein se doctoró con Husserl Summa Cum Laude[2] con el tema Sobre el problema la empatía. En 1918 Stein deja de ser la asistente de Husserl porque quiere realizar trabajo filosófico más independiente del gran maestro. Recordemos que Husserl para ese momento ya había publicado la Filosofía de la Aritmética en 1891, así como, Las investigaciones lógicas en 1901. En 1912 había publicado el primer tomo de Ideas pertenecientes a la fenomenología pura y a la filosofía fenomenológica. Edith Stein ayudo a Husserl a editar sus textos a lápiz que había elaborado sobre ideas. Stein cuenta sobre Husserl que él exponía para ese momento “Ahora con la vista cada vez más cansada, no podía leer las notas a lápiz para la continuación de sus Ideas”[3]. Edith permaneció hasta 1918 al lado de Husserl y parte del trabajo que desarrollo como su asistente fue precisamente la organización del manuscrito de Ideas II. Husserl tematiza el tema de la empatía y de la intersubjetividad de forma más radical en las Meditaciones Cartesianas una serie de conferencias dictadas en la Sorbona en 1929, y publicadas posteriormente en 1931. Al respecto die Morant: “ Husserl’s first Freiburg assistant, Edith Stein, had earlier griten her doctoral dissertation on the problem of empathy, Publisher in 1917, and this represents a reliable guide to Husserl’s thinking on this problem at the time his own thinking being expressed in the manuscript of Ideas II”[4]

 

José Gaos en su prologo a la traducción en español del Fondo de Cultura nos comenta sobre el tema de la intersubjetividad y los otros yos en Las Meditaciones Cartesianas como un punto importante de distanciamiento o evolución del mismo Husserl sobre su pensamiento en Ideas:

 

A este problema [la intersubjetividad] y a su solución en una nueva monadología dedicó, pues, Husserl la quinta y última meditación. En la extensión de esta meditación, más del doble de la de la más extensa de las cuatro anteriores, hay que descubrir tanto, por lo menos, como una expresión de la importancia atribuida por Husserl a esta nueva etapa del desarrollo de su fenomenología, un efecto del deseo de aprovechar la ocasión que las Meditaciones le ofrecían para exponer el tema capital de esta nueva etapa.

 

El propósito de señalar el caminar de Husserl hacía un nuevo momento de su filosofía en  el tema de la intersubjetividad como fundamento de su mundo de vida es que esto lo señalan para el Husserl de 1931 en Las Meditaciones Cartesianas, pero, el Husserl de Ideas I y II no dedica a ese problema el espacio y atención que parece dedicar más adelante. D. Morant señala que Husserl llegaba a dar la idea de la empatía y fue entonces dónde Stein quiso desarrollar que era exactamente la Empatía.

 

Veamos que nos enseña Husserl en Ideas sobre la intersubjetividad y la empatía.

 

 

 

 

Husserl y la Intersubjetividad en Ideas

 

Husserl tematiza el problema del darse del otro como vivenciable en el libro de Ideas. Este es un tema, como vimos, que se te matizará de forma explicita hasta Las Meditaciones Cartesianas pero en Ideas I al momento de tematizar la Actitud Natural introduce el tema de la percepción o de darse de otro sujeto y de sus vivencias. El parágrafo §29 de Ideas I, bastante corto, describe que otros seres humanos están presentes no como simples objetos del mundo, sino como otros (otros egos). Recordemos que anteriormente en el parágrafo § 27 Husserl expone la idea de El mundo de la actitud natural: Yo y mi mundo circundante.  En está sección y subsiguientes secciones trabaja como el Yo se encuentra en un mundo circundante y como lo percibe. Veamos como lo dice Husserl:

 

I am conscious of a world endlessly Spreads out in space, endlessly becoming and having endlessly become in time. I am conscious of it: that signifies, above all, that intuitively I find it immediately, that I experience it. By my seeing, touching, haring, and so forth and in the different modes of sensuous perception, corporeal physical things with some spatial distribution or other are simply there for me, “on hand” in the literal or the figurative sense, whether or not I am particularly heedful of them and busied with them in my considering, thinking, feeling or willing. Animate beings too – human beings, let us say – are immediately there for me: I look up; I se them; I hear their approach, I grasp their hands, talking with them I understand immediately what the objectivate and think, what feeling stir with them, what they wish or will[5].

 

Está cita es importante porque nos va señalando cuál es el camino que nos lleva al problema de la intersubjetividad. Primero el Yo y su mundo circundante. A nuestro yo se da el mundo cirundante que está a la mano (on hand), es decir, que se da inmediatamente a la experiencia intuitiva de la conciencia. Este mundo cirundante no sólo se encuentra estructurado de objetos inanimados también encontramos dentro de él otros seres humano y algo muy importante (el énfasis de la cita) es que somos capaces de entender lo que esos otros yo piensan, sienten o desean a través de hablar con ellos. Este punto es sumamente importante porque el mundo que nos rodea es más que simples cosas.  No son objetos amorfos tiene un contenido que nos permite entenderlo de ciertas formas que compartimos con otros seres humanos. Veamos como dice Husserl:

 

Moreover, this world is there for me not Only as a world of mere things, but also with the same immediacy as a world of objects with values, a world of goods, a practical world. I simply find the physical thing in front of me furnished not only with merely material determinations but also with value–characteristics, as beautiful and ugly, pleasant and unpleasant, agreeable and disagreeable, and the like. (…) Naturally this applies not only in the case of the “mere physical things, but also in the case of humans an brute animals belonging to my surroundings. They are my “friends” or “enemies” my “servants” or “superiors”, “strangers” or “relatives” etc.[6]

 

 

Los seres humanos (al igual que el mundo objetual inanimado) se percibe y estructura simbólicamente o como dice Husserl caracterizado con valor (estructurado y clasificado en cierto sentido). Está descripción que hace Husserl en la cita anterior pareciera referirse al sentido que tiene el mundo para los seres humanos. El punto que sigue a esta seguidilla de afirmaciones es: ¿Dónde reside todo este cúmulo de vivencias para Husserl?

 

All of them [Likewise the multiform acts and states of emotions and of willing: liking and disliking, being glad and being sorry, desiring and shunning, hoping and gearing, deciding and acting.] – Including the simple Ego-acts in which I, in spontaneous advertence and seizing, am conscious of the world as immediately present – are embraced by the one Cartesian expression , cogito. Living along naturally, I live continually in this fundamental form of “active” living whether, while so living, I state the cogito, whether I am directed “reflectively” to the Ego and the cogitare[7].

 

El pensamiento (el cogitare) reflejado directamente en el Ego dónde finalmente residen todas estás vivencias. Estás vivencias incluyen por supuesto la experiencia del otro el otro como sujeto no únicamente como objeto corporal del mundo circundante sino como otra entidad pensante, deseante con voluntad y que hablando con ese sujeto puedo entender sus pensamientos, su voluntad y sus deseos. ¿De qué forma toma lugar está experiencia del otro?

 

Experiencing them as human beings, I understand and accept each of them as an Ego-subject just as I myself am one, and as related to his natural surrounding world. But, I do this in such a way that I take their surrounding world and mine Objectively as one and the same world of which we all are conscious, only in different modes[8].

 

La intersubjetividad es un punto culminante en la filosofía husserliana. Como mencionamos es el camino el cual lo llevará a tematizar los temas de su filosofía tardía, sobre todo el de la Crisis de las ciencias europeas pero además de este señalamiento histórico lo lleva a un punto esencial: como salir del solipsismo y de la desvinculación con el otro. Como recordaremos Descartes en sus meditaciones metafísicas había tematizado este problema de ¿cómo saber si soñamos o no? Y lo resuelve en la sexta meditación diciendo que la cronología temporal que realizamos en la conciencia (de los fenómenos realmente vividos) nos diferencia de lo soñado que no tiene esa cronología temporal clara de una antes, ahora y después. Podemos decir que esta solución Cartesiana no resuelve nada la desvinculación del sujeto del yo puro con el mundo. Husserl introduce algo aquí importantísimo en este camino a romper con el solipsismo cartesiano. El otro (otro sujeto igual que yo) que entiendo sus pensamientos, su voluntad, su desear por medio de hablar con él, y que sobre todo percibimos ese mundo circundante (en el cual está incluido él y yo) como uno mismo, no como mundos separados, diferentes o simplemente como mi mundo. Esta capacidad de percibir al otro, y que me establece un mismo mundo para mí y para el otro, entendiendo su pensar, su voluntad, su deseo por medio del habla, me permite salir del posible delirio de imaginar o soñar un mundo.

 

Por eso es tan importante la intersubjetividad y por eso es tan importante la empatía. Como vimos en Ideas I la experiencia del mundo intersubjetivamente constituido me permite percibir el mundo como uno y compartido con otros por medio de la percepción de otro sujeto pensante igual que yo. La empatía me permite percibir ese otro y hacer posible la experiencia del mundo como uno objetivo.  De esta forma el tema de la empatía ¿Qué es exactamente? Y ¿Cómo es posible? Se convierte en fundamental.  Esto es lo que Edith Stein tematizará en su tesis. ¿Cómo es posible y qué es la experiencia del otro? ¿Cómo se da a mi conciencia él con sus vivencias a mi conciencia?

 

Antes de pasar a Stein exploraremos un poco el tema de la constitución de la realidad física en la empatía en Ideas II de Husserl.

 

En este segundo tomo de Ideas Husserl tematiza directamente la empatía como condición de posibilidad de la intersubjetividad, o para decirlo como Husserl “Empathy then leads, as we saw earlier, to the constitution of the intersubjective Objectivity of the thing and consequently also that of man, since now the pshysical Body is a natural scientific Object”[9].  Otra cuestión que Husserl aclara referente a la naturaleza (sobre el sentido del mundo) es que “nature is constitued as intersubjectively common and as determinable Objectively (exactly), and oneself as subject is constituted as member of this “objective nature”[10].

 

Pero, ¿Cómo es posible la intersubjetividad, que da la objetividad al mundo intersubjetivamente experimentado? Esto es gracias a la percepción del otro que tiene un cuerpo como yo, y como tal, es parte del mundo circundante, pero además esa capacidad de experimentar al otro como un yo semejante y experimentar esas vivencias ajenas me permite salir de cierta forma del solipsismo y además percibir (con garantía) el mundo objetivamente (intersubjetivamente experimentado o vivenciado). Veamos como lo expresa Husserl:

 

In my physical surrounding world I encounter Bodies material things of the same type as the material thing constituted in solipsistic experience “my Body” and I apprehend them as Bodies, that is, I feel by empathy that in them there is an Ego-subject, along with everything that pertain to it and with the particular content demanded from case to case.

 

La primera forma de percibir al otro es a través de la vivencia como sujeto material pero es gracias a la empatía que lo puedo aprehender como un sujeto-pensante con todo lo que le pertenece como sujeto, es decir, sus vivencias y su mundo, que es también mi mundo. Como ya vimos es uno y el mismo. Tal vez el punto clave de toda está discusión la da Husserl en el § 46 explicando la significación de la empatía para la constitución de la realidad de Yo como  hombre (énfasis es mío). Veamos como expresa está doble realidad (Ego pensante y objeto material en el mundo):

 

I have an objective reality as the conjunction of two sides the man as inserted into Objective space, into the Objective world.  I then posit with this reality an analogon of my Ego and of my surrounding world, thus a second Ego with its “subjectivities” its sense data, changing appearance, and things appearing therein. The things posited by others are also mine: in empathy I participate in the other´s positing[11].

 

Vemos como Husserl da un lugar importante a la empatía. Es gracias a ella que la intersubjetividad es posible. Y la intersubjetividad es la pieza fundamental para poder salir del solipsismo. Este es el problema de Stein. ¿Qué y cómo es posible la empatía? Porque el maestro Husserl no lo explicita en Ideas. Solo lo tematiza. Por lo tanto la tesis de Stein girará en torno al tema de la Empatía. Veamos ahora que dice Stein[12].

 

Edith Stein y la Empatía

 

Edith Stein inicia su tesis haciendo el punto central de ella muy claro:

 

En la base de toda controversia sobre la empatía subyace un presupuesto tácito: nos están dados sujetos ajenos y sus vivencias. Se trata del desarrollo de proceso, de los efectos, del fundamento de este darse. Pero el cometido próximo es considerarlo en sí mismo e investigar su esencia. La orientación en la que hacemos esto es la reducción fenomenológica[13].

 

Todo el tema esbozado por Husserl presupone que es posible el darse de los otros yo a mi conciencia, y que no experimento este otro yo como un simple objeto, sino como otro yo con vivencias tal como yo. Además se me da no sólo el cuerpo físico sino además de esa subjetividad también se me da sus vivencias.

 

Pero, recordemos un poco, el problema original. ¿Qué es la empatía y cómo se constituye o cómo es posible?. Realmente, luego de leer, el texto que ha sobrevivido de su tesis queda una cierta insatisfacción sobre el cómo es posible la empatía como vivencia. Está insatisfacción probablemente va de la mano con algo que la misma Edith Stein tematiza acerca de la diferencia que existe entre el nivel de experiencia sensorial y la constitución espiritual de una experiencia. Cierta aclaración es necesaria aquí sobre este asunto.

 

Stein tematiza en los § 1 y 2 de la sección IV del texto Sobre la empatía la sección titulada la Empatía como comprensión de personas espirituales. Aquí hay un punto interesante para señalar la esencia de la empatía como vivencia, y además explicar la insatisfacción que mencioné anteriormente.  En la conceptualización de la empatía de seres espirituales Stein aclara que el mundo que se constituye a partir de la intencionalidad de la conciencia no tiene correlato en el mundo físico ni tiene correlato en el mundo de la naturaleza. Esté mundo es algo totalmente diferente, constituido, como sentido. Veamos como lo dice Stein:

 

Hemos considerado el mundo externo como su correlato: toda percepción externa se ejerce en actos espirituales. Asimismo, con cada acto de empatía en sentido literal, eso es, con cada aprehensión de un acto sentimental, ya hemos penetrado en el tema del espíritu. Pues así como en los actos de percepción se constituye la naturaleza física, así se constituye un nuevo reino de objetos en el sentimiento: el mundo de los valores[14].

 

La constitución del fenómeno es total y radicalmente diferente a como estamos acostumbrados a acercarnos. La empatía no es una percepción sensorial, es una dadivad espiritual que significa algo diferente a lo que entendemos usualmente por espiritualidad. El sujeto espiritual es un sujeto que configura y constituye el mundo como sentido. Este entramado de sentido se da en ese sujeto que está en un más allá de lo que estamos a trabajar en la naturaleza o en las ciencias empíricas. Los sujetos son sujetos espirituales que viven en un entramado de sentido y de comprensión. Veamos como lo explia Edith:

 

Las ciencias del espíritu (ciencias de la cultura) describen las obras del espíritu, pero no se contentan con ello, sino que –casi siempre indisociado de ello – como historia en el más amplio sentido que comprende historia de la literatura, de la lengua, del arte, etc. Persiguen su origen, su nacimiento desde el espíritu. Hacen esto no explicando causalmente, sino en comprensión reviviscente.

 

Toda está tematizacion es importante porque hay un punto que no debemos de olvidar este punto que no debemos de olvidar es que la presencia, lo visible es muy fuerte y no nos permite creer, o hablar, o hacer fenomenología de lo que no se ve. Aquí mismo podríamos introducir que ese mundo espiritual (que no se ve) y por lo tanto la empatía son de ese mundo que no se ve y por lo tanto se hace tan complicado. También podríamos decir en este mismo punto que la razón de la insatisfacción es porque no se hace visible, la condición de posibilidad de la empatía. Aquí lo visible va más allá de lo puramente físico y llega a un ámbito más amplio. Esto es que trabajamos permanentemente con categorías reales sean visibles o no. Pero, por eso mismo, la empatía no la logramos ver como vemos la percepción sensorial. Esa percepción oculta de alguna manera ese dadidad que está más allá de la pura percepción sensorial o de la percepción o el darse de un cuerpo.

 

Stein dice sobre las vivencias y sentimientos que tenemos los seres espirituales dónde se hace palpable ese entramado de sentido, diferenciándolo del mundo, puramente físico o natural:

 

Puesto que las considerábamos como proveniente de las vivencias [sentimientos y valores] tenemos aquí la sazón una mención del espíritu en el mundo físico, un hacerse visible, el espíritu en el cuerpo vivo, posibilitado por la realidad psíquica que corresponde a los actos como vivencias de un individuo psicofísico y que encierra en sí la efectividad sobre la naturaleza física. Esto se manifiesta más llamativamente aún en el terreno de la voluntad. El acto de voluntad no tiene sólo un correlato objetivo frente a sí – lo querido – sino que en tanto que libera desde sí la acción le confiere realidad, deviene creativo. Todo nuestro <<mundo cultural>> todo aquello que ha moldeado la mano del hombre, todos los objetos de uso, todas las obras de la artesanía, de la técnica, del arte, son correlato hecho realidad del espíritu[15].

 

Este párrafo creo que es totalmente clarificador.  El mundo espiritual es la creación de sentido ese se constituye por empatía y eso no responde a la constitución de la naturaleza, como decía Husserl en Ideas II al final del capítulo IV la naturaleza necesita un suplemento, no es autosuficiente porque tiene que constituirse en la conciencia para que la estructuremos simbólicamente y la comprendamos dentro de un marco de valores.

 

Pero, tan pronto como traspaso aquellos límites con ayuda de la empatía  y llevo a una segunda y tercera apariencia del mismo mundo con independencia de mi percepción queda acreditada aquella posibilidad. Así deviene la empatía como fundamento de la experiencia intersubjetiva, condición de posibilidad de un conocimiento del mundo externo existente tal como es expuesto por Husserl y de modo parecido por Royce[16].

 

El mundo de la naturaleza estamos acostumbrados de vivenciarlos de cierta forma y ese mundo físico al cuál le ponemos un entramado de significatividad o de sentido nos da ciertas formas de poder trabajarlo (la ciencia empírica por ejemplo) pero esperamos con el tema de cómo se nos da la empatía (que de alguna forma es cómo se construye el sentido) un tratamiento similar y de esta nos dice Stein no es posible. Se nos da en la capacidad de captar la dadidad de la vivencia de otro a través de la intersubjetividad. Captamos una parte de ese entramado de sentido y por movimiento de aprehensión no sensorial somos capaces de poder captar el mundo (esfera de sentido) que el otro posibilita.

 

Veamos esta última cita:

 

Los actos espirituales no están uno junto a otro sin relación –semejantes a un haz de rayos con el yo puro como punto de intersección –  sino que hay un provenir vivenciado de uno a partir de otro, un deslizarse del yo de uno al otro: lo que antes hemos denominado motivación. Este entramado de sentido de las vivencias que tan raro efecto producía en medio de las relaciones causales psiquicas y psicofisicas y no tenía paralelo alguno en la naturaleza física, ha de cargarse integramente a la cuenta del espíritu. La motivación es la legalidad de la vida espiritual, el entramado de vivencias, de los sujetos espirituales es una totalidad de sentido vivenciada (originariamente o a la manera de la empatía) y como tal comprensible.

 

Conclusiones

 

La empatía es entendida en está época (1910-1916) como la condición de posibilidad de establecer la subjetividad y a la vez está da lugar a la esfera de entramado de sentido. El sentido es necesario (o suplementario) a la naturaleza porque los seres humanos significan y estructuran simbólicamente. Los sujetos son sujetos espirituales es decir, que se mueven en una esfera de significatividad o sentido dónde hay valores.

 

Edith Stein no se despega de Husserl en este tema. Es una ampliación fiel al maestro. La empatía tematiza el más allá de lo físico y la presencia que Husserl tematiza con la idea de persona espiritual.

 

Este ir más allá de la experiencia puramente sensible probablemente es el tema de fondo en que uno no termina de estar satisfecho con la explicación de cómo darse de la empatía en el ser espiritual. El ser espiritual capta la totalidad de la esfera de sentido dónde está el otro, es un proceso que no puede ser visto o explicitado en términos de pruebas a lo que estamos acostumbrados. Es de gran merito el trabajo de Edith Stein referente a captar esto que está más allá de cualquier positivismo que inicio el gran maestro Husserl.

 

 



[1] Herbert  Spiegelberg, The phenomenological movement: a historical introduction, (Dodrecht: Kluwer Academic Publishers, 1994), p., 238

[2] Tomado de: http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_19981011_edith_stein_sp.html

[3] Viki Ranf, Edith Stein: En busca de la libertad, (Madrid: Ediciones Palabra, 2005), p., 98

[4] Dermont Moran, Introduction to phenomenology, (New York: Routledge, 2000), p., 176

[5] Edund Husserl, Ideas pertaining to a pure phenomenology and to a phenomenological philosophy , Vol I(The Hague: Martinus Nijhoff Publisher1982), p. 51 Énfasis es mío.

[6] Idem, p., 53

[7] Idem, p., 54

[8] Idem, p., 55 Énfasis es mío.

[9] Edund Husserl, Ideas pertaining to a pure phenomenology and to a phenomenological philosophy , Vol II(The Hague: Martinus Nijhoff Publisher1982), p178

[10] Idem, p. 179

[11] Idem, p. 177

[12] Hay que aclarar, tal como se hizo al inicio, que Husserl retoma el tema en Las meditaciones cartesianas. Estas conferencia que dictó Husserl en Francia fuero dichas en 1929 y publicadas en 1931. Para está época Stein se encontraba alejada del pensamiento fenomenológico y mucho más vinculada a un pensamiento Tomista, esto desde 1922.

[13] Edith Stein, Sobre el problema de la empatía, en Edith Stein, Obras completas, Vol. II, Escritos filosóficos (Etapa fenomenológica 1914-1921),, (Burgos: Monte Carmelo, 2006).p., 151


 

 

 

[14] Ibid. p, 174

[15] Ibid, p, 171         

[16] Ibid, p, 146