Héroes de historietas, el periodismo y el capitalismo
 
Luis Figueroa*

Sumario: I. Introducción; II. Héroes de historietas; III. El periodista y su relación con la objetividad; IV. El héroe; V. El capitalismo; VI. Conclusiones

I.              Introducción
Los periodistas son individuos que deberían buscar la verdad,  con objetividad y usando su mente racional.  ¿Para qué? Para proveer información útil para vivir en la tierra.  Los héroes son individuos comprometidos racionalmente con el bien, entendido este como aquello que favorece la vida buena.  El capitalismo es el sistema político que se basa en el respeto a los derechos individuales, incluida la libertad, que es condición ineludible para pensar y actuar racionalmente.  Por eso la idea de que los periodistas pueden ser superhéroes es propia del sistema capitalista. 
 
II.           Héroes de historietas
Durante la entrega del Premio Guardian of Freedom a Giancarlo Ibárgüen, ex rector de la Universidad Francisco Marroquín, Mary Anastasia O´Grady –autora de la columna The Americas– en The Wall Street Journal, llamó la atención sobre algo que nadie había reparado antes.  Mary hizo una pregunta muy seria y nos pidió a los asistentes que nos tomáramos el tiempo necesario antes de responder porque la suya era una pregunta que requería de alguna reflexión.  Pregúntense, dijo, ¿han visto alguna vez a Giancarlo y a Batman en la misma habitación, al mismo tiempo? Mary sospechó que no y que todos en aquella ceremonia sabían por qué. Luego le ofreció disculpas a Giancarlo por exponerlo su secreto y dijo ya sabes que a los periodistas nos gusta dar primicias[1].
 
Inspirado por aquella anécdota y por consejo de mi maestro, Warren Orbaugh, el propósito de estas meditaciones es explorar por qué es que sólo en un sistema capitalista es posible que los periodistas sean héroes y cómo es que esta posibilidad se refleja en el mundo de las historietas.  Clark Kent (Superman), Luisa Lane y Jaime Olsen son reporteros del diario El planeta; y Perry White es editor de ese medio.  Peter Parker (Spiderman) es reportero del diario El clarín.
 
¿Qué sabemos de Clark Kent[2]? Entre otras cosas que fue criado por Johnatan y Martha Kent entre virtudes morales sólidas y amigos entrañables como Lana Lang y Pete Ross.  ¿Qué sabemos de Luisa, Jaime y del señor White? De Luisa[3] sabemos que es una mujer fuerte y firme, más que capaz de manejarse a sí misma en situaciones peligrosas; de Jaime[4]  sabemos que es un fotoperiodista que tiene trabajo productivo desde los16 años y que se ha superado profesionalmente por sí mismo; del señor White[5] sabemos que creció en un barrio violento y que su fuerza y su integridad lo han llevado a ser uno de los más grandes periodistas del mundo, y que con su liderazgo, El planeta nunca ha dejado de ser publicado a pesar de haber pasado por muchas crisis . A pesar de su personalidad dura y de su mal humor, siempre ha sido un jefe bondadoso y justo.
 
¿Qué sabemos de Peter Parker[6]? Sabemos que se graduó con honores de la Secundaria y que obtuvo una beca de ciencias en la universidad.  Peter sabe que el poder implica responsabilidad.
 
Algunos de estos periodistas son superéroes, como Clark Kent (Superman) y Peter Parker (Spiderman); en tanto que Luisa, Jaime y el señor White son personajes con características heroicas.  
 
Cuáles son las virtudes que destacan en los personajes citados: Pueden distinguir entre el bien y el mal, y han elegido perseguir el bien.  Tienen amigos entrañables. Tienen carácter firme y fuerte, saben autogobernarse.  Conocen el valor del trabajo productivo y se han superado a sí mismos.  Son íntegros y justos.  
 
El bien no es arbitrario, ni caprichoso, ni depende del cristal con que se vea.  Por Ayn Rand sabemos que la disyuntiva primordial que todo ser humano enfrenta en su existencia es la de vivir, o morir.  Si opta por la muerte no hay nada que discutir; pero si opta por la vida el hombre debe usar la razón para identificar la realidad y ejecutar aquellas acciones que le permitan vivir como persona humana[7].  Los seres humanos no son como los pollitos que salen del huevo y ya saben que tienen que picar la tierra para encontrar comida.  Dicho lo anterior, el bien o lo bueno es aquello que le permite al hombre vivir como ser humano.  Los seres humanos no viven como vive la ameba, o como vive un árbol.  Para el hombre la vida no es sólo la parte biológica que implica nacer, crecer, reproducirse y morir.  La vida del hombre implica actuar para conseguir sus propios fines individuales y particulares; y por Ludwig von Mises sabemos que la acción involucra querer cambiar el estado de cosas actual, identificar un estado de cosas más atractivo e identificar los medios para llegar a él[8].  La vida del hombre es autónoma porque los seres humanos tienen un sistema de control y sensores, procesan información toman decisiones y deciden su conducta.  La vida humana, para ser vida, tiene que ser vida digna, digna de un ser humano.  Lo bueno es lo que le permite al hombre vivir una vida digna de su calidad de ser humano.  
 
III.        El periodista y su relación con la objetividad
Cuando llegó el momento en que yo tenía que decidir a qué actividad productiva iba a dedicarme en mi vida, mi primera opción era el periodismo.  Específicamente soñaba con trabajar para el noticiario Aquí el mundo.
 
Mi plan no era estudiar periodismo porque yo suponía que el periodismo era una técnica que se podía aprender con algunos meses de práctica; y que lo que más me convenía era estudiar ciencias políticas.  La idea era que esa carrera me proveería de conocimientos generales sobre filosofía, política, economía, derecho y otras disciplinas que mejorarían mi cultura general y me permitirían estar tan cómodo frente a una noticia de carácter judicial, como de una noticia económica, o una política.  
 
Fracasé en comunicarles esa idea y el plan a mis padres y fui convencido de estudiar derecho que, en Guatemala significaba (y puede que todavía signifique) aprenderse códigos y procedimientos de memoria para satisfacer a profesores que se fascinan con esa habilidad.  Fracasé en el estudio de las leyes; pero le agarré mucho cariño al derecho.  Para hacer la historia corta tuve que abandonar la carrera de derecho y pude inscribirme en ciencias políticas.  Meses después escribí una columna sobre Ayn Rand y dicha pieza fue publicada en el diario Prensa Libre.  Esa columna llamó la atención del Director de Aquí el mundo y así llegué a ser productor de noticias internacionales para la emisión del medio día en aquel noticiario.  Y así me involucré en el mundo del periodismo donde fui productor y presentador de televisión; así como reportero, editor de Economía y de Opinión.  Actualmente soy columnista en elPeriódico y bloguero en luisfi61.com.
 
Actualmente hago periodismo de reflexión (que en otros ambientes se conoce como periodismo de opinión).  Me gusta aquel nombre porque reflexionar quiere decir analizar con detenimiento y porque la opinión, si no es opinión informada, tiene poco valor para la función que cumple este tipo de periodismo: crear opinión pública [informada] y estimular el pensamiento.  El público lee a los periodistas de reflexión (o de opinión) para ayudarse a comprender los entretelones de los acontecimientos que le interesan, o afectan y tomar decisiones; para entretenerse; confirmar su desprecio por el comentarista; satisfacer su deseo de morbo; ver escritos sobre temas de los cuales no se atreve a hablar; o simplemente por costumbre[9]
 
Las tres principales funciones periodísticas son: informar, orientar y entretener; y el campo propio de la función orientadora es el de las columnas y los programas de reflexión o de opinión, y los artículos de blogs que tienen esa función.  
 
Aquellas funciones sólo pueden tener valor general (opuesto al valor específico que podría servir para propósitos particulares de corto plazo y para grupos de interés específicos, como desinformar) si se hacen con objetividad.  La objetividad, sin embargo, no goza de mucha popularidad –ni entre el público, ni entre algunos periodistas- La idea detrás de aquella impopularidad es la de que el prejuicio (bias) de parte de los periodistas es inevitable; pero no sólo eso, se sostiene que los periodistas y los medios de comunicación construyen la realidad al elegir qué nos comunican y cómo, los más escépticos sostienen que lo que recibimos de los medios de comunicación son relatos o historias que como pueden tener ciertos elementos de verdad, también pueden no tenerlos.  Sin embargo, no es lo mismo decir que los periodistas no son objetivos, que decir que no deberían serlo.  
 
La objetividad tiene que ver con la relación de la conciencia con la existencia.  Es el reconocimiento de que la realidad existe independientemente de la conciencia de quien la percibe.  Es el reconocimiento de hecho de que la conciencia del hombre debe adquirir conocimiento de la realidad mediante la razón de acuerdo con la lógica.  La verdad no está disponible automáticamente para la conciencia humana y sólo puede ser obtenida mediante cierto proceso mental que debe realizar toda persona que quiera obtener conocimientos[10].  Especialmente si lo que quiere obtener son conocimientos útiles para vivir en la tierra, prosperar y hacerlo como un ser humano.  
 
Dado que la realidad es (nadie decide si es, o no, sólo es), las personas (y los periodistas) deben observarla para adquirir conocimientos acerca de ella; y cuando se trata de aplicar aquellos conocimientos, las personas (y los periodistas) deciden qué hacer de acuerdo con la información y lo que saben de la realidad.  Para bien, o para mal, sólo podemos alcanzar nuestros valores si tomamos decisiones que coincidan con los hechos de la realidad[11].
 
Ya se va entendiendo por qué es que aunque fuera cierto que los periodistas no son objetivos (y algunos pueden no serlo), es muy cierto que el público general debería exigirles que lo sean y deberían serlo: la información que obtenemos de ellos debe ser objetiva para que tenga relación con  la realidad.  Mientras más ajustada a la realidad es, más útil nos puede ser, a menos que queramos engañarnos.
 
Ya se va entendiendo, también, por qué es que la objetividad en el periodismo no tiene muchos simpatizantes entre los socialistas; que la rechazan en la filosofía, la ética, la economía, el arte, y donde se pueda.
 
Alguien podría objetar que los periodistas que conoce ni son objetivos, ni heroicos.  Empero, mi aproximación al tema en este contexto no es el del realismo, y menos el del naturalismo.  La primera es una corriente estética que se basa en la reproducción de la realidad; y la segunda es una que se basa no sólo en la reproducción de la realidad, sino que hace cierto énfasis en su aspecto vulgar.  Mi aproximación es desde el punto de vista del romanticismo, que es una categoría de arte basada en el reconocimiento de que el hombre posee la capacidad de la voluntad[12]; y que por lo tanto las personas pueden elegir sus valores y actuar para alcanzarlos.  De modo que no nos interesan los periodistas como algunos creen que son, sino como podrían ser, o como deberían ser.  
 
IV.        El héroe
Un héroe tiene fines apropiados para el hombre y, por tanto es un pensador. En primer lugar debe sostener valores racionales, y para ello debe ser un pensador, dice Andrew Bernstein en The Philosophical Foundations of  Heroism[13]
 
Mis primeros héroes de ficción fueron Batman y El zorro; en parte porque hacían el bien y luchaban contra el mal; porque eran ingeniosos y tenían sentido del humor.  Y más tarde descubrí que tenían en común el hecho de que sus poderes no eran sobrenaturales, ni extraterrestres.  Sus poderes dependían del buen uso de sus mentes racionales.  Alguien podrá argumentar que los poderes de Superman son extraterrestres; y los del Hombre araña, aunque están relacionados con la ciencia, son consecuencia del azar y de la picadura de una araña.  Empero, tanto Clark Kent, como el Peter Parker tiene que decidir para qué propósitos y cómo van a usar sus poderes; y lo deciden pensando y usando sus valores racionales.  La frase Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, resume la cuestión.  Su compromiso con la razón no parece algo esporádico y casual; sino una elección y una forma permanente de vida, al igual que lo que ocurre con Bruno Díaz y Diego de la Vega.  De ahí que su facultad para inspirar y convertirse en modelos de vida buena para otros.
 

Los héroes de historietas mencionados (los que son periodistas y los que no) son individuos de estaturas morales elevadas;  con capacidades o destrezas superiores; que persiguen sus objetivos infatigablemente de cara a antagonistas poderosos como Lex Lutor y Venom; y que, debido a su inquebrantable compromiso con el bien, sin importarles la oposición, alcanzan la grandeza espiritual, incluso si no pueden alcanzar la victoria. Con respecto a eta última característica heroica, Fred Kofman, en una conferencia titulada Vida, libertad y conciencia dice que el éxito más allá del éxito es actuar en integridad con nuestros valores[14]; y esto es importante porque de las cuatro características de un héroes, la fundamental es su estatura moral incuestionable, su inquebrantable compromiso con el bien…aun cuando no triunfen en el corto plazo.

 

V.           El capitalismo
Ludwig von Mises lo pone así: El capitalismo o la economía del mercado es un sistema social de división del trabajo basado en la propiedad privada de los medios de producción[15]; y Manuel F. Ayau –el rector emeritus de la Universidad Francisco Marroquín– decía que el mercado es lo que ocurre cuando las personas intercambian su propiedad.
 
La clave de esta definición está en que la propiedad privada de los medios de producción sólo es posible en un ambiente en el que se respetan la vida y la libertad de las personas; de hecho, la propiedad es el producto de la vida y de la libertad de las personas. Es la parte de la naturaleza que las personas convierten en valor como consecuencia de su trabajo, su tiempo, su energía y sus talentos. La propiedad de uno también es la propiedad de otros adquirida por medio del intercambio de forma pacífica y voluntaria[16].
 
Ayn Rand lo dice de otra forma, y más claro: El capitalismo es un sistema social basado en el reconocimiento de los derechos individuales [que son principios morales], incluyendo los derechos de propiedad, por los cuales toda propiedad es poseída por entes privados[17]
 
Ya que la característica esencial del hombre es su facultad racional -que tiene que elegir usar y aplicar, eso sí- su medio básico de sobrevivencia es la mente ya que esta es su único medio para obtener conocimiento. Para sobrevivir, el hombre tiene que pensar, identificar e integrar.  Y claro que puede pensar, identificar e integrar mal, o bien.  Y lo ideal es que lo haga bien.  El hombre también puede registrar, transmitir y aumentar su acervo de conocimientos.  Y lo ideal es que lo haga bien.  Pero, ¿qué significa hacerlo bien? Significa que tiene que hacerlo de acuerdo con su naturaleza.  El conocimiento que las personas identifiquen, integren, registren, transmitan y aumenten tiene que servirles a los hombres para vivir como seres humanos.  Es decir, para vivir con dignidad de seres humanos.  
 
Los “derechos” conforman un principio moral, ellos definen y ratifican la libertad de acción de un hombre dentro de un contexto social, se derivan de la naturaleza del hombre como ser racional y representan una condición necesaria del particular modo de supervivencia del hombre, explica Rand[18].
 
Una mente racional no trabaja bajo coacción; y hay coacción cuando las acciones de una persona están encaminadas a servir la voluntad de otra, cuando las acciones del que actúa no tienden al cumplimiento de sus fines, sino a los de otros[19].  Vale recordar que la coacción implica no sólo la amenaza de producir daños, sino la intención de ocasionar ciertas conductas en otros; y de ahí que la libertad sea el requisito fundamental para que la mente del hombre pueda ejercer el juicio racional.  
 
Una mente racional, en general; y la de un periodista racional, en particular, no subordina su comprensión de la realidad a las órdenes y controles de nadie; ni sacrifica su visión de la verdad a las amenazas de otros.  La mente racional en general y la del periodista en particular puede ser entorpecida, amordazada, o encarcelada por otros –como ocurre en lugares como Argentina, Cuba, Ecuador, o Venezuela- para citar unos; pero no puede ser forzada[20].  Quien sufre de coacción puede ser privado de la facultad de elegir; pero si pero si le faltara dicha facultad no cabría hablar de su acción[21]. Si un periodista escribiera, o dejara de escribir un artículo, bajo amenazas (como suele ocurrir en sociedades donde los principios del capitalismo no son respetados, ni valorados), no se puede decir que tales acciones sean del periodista.  En esos casos, a la víctima de la coacción sólo le cabe elegir entre dos males, el menor. 
 
VI.        Conclusión
 
El periodismo objetivo, útil para pensar, integrar, registrar, transmitir y aumentar conocimiento racionalmente sólo es posible en una sociedad capitalista.  Porque sólo en una sociedad capitalista se respeta y valora la libertad (incluida la libertad de expresión); y porque sólo en una sociedad capitalista los medios de comunicación son propiedad privada.
 
No es extraño, entonces, que sólo en una sociedad capitalista haya surgido la idea de que los superhéroes y sus amigos sean periodistas; o al revés, la idea de que los periodistas puedan ser héroes. 
 
*Luis Figueroa es profesor de Filosofía Social y de Etica de la libertad en la Universidad Francisco Marroquín.  Este trabajo fue presentado en el Primer Congreso Internacional Fundamentos del Capitalismo en junio de 2015.
 


[1]http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Guardian_of_Freedom%3A_Dinner_and_Award_Ceremony&p=video1&b=812&e=991

[2] http://dc.wikia.com/wiki/Clark_Kent

[3] http://dc.wikia.com/wiki/Lois_Lane

[4] http://dc.wikia.com/wiki/Jimmy_Olsen

[5] http://dc.wikia.com/wiki/Perry_White

[6] http://marvel.wikia.com/Spider-Man_%28Peter_Parker%29

[7] Ayn Rand. La virtud del egoísmo. Editorial Grito Sagrado, Buenos Aires, 2006. Pp. 19-50.

[8] Ludwig von Mises. La acción humana. Unión Editorial, Madrid, 2001. Pp. 18-19.

[9] Mario Antonio Sandoval. Columnas periodísticasEl periodismo en Guatemala: ¿cómo y quiénes hacen la noticia? IV Seminario de la Cámara Guatemalteca de Periodismo. 1988. P. 81

[10]  http://aynrandlexicon.com/lexicon/objectivity.html

[11] http://aynrandlexicon.com/lexicon/objectivity.html

[12] Ayn Rand. El manifiesto romántico. Editorial Grito Sagrado, Buenos Aires, 2008. P. 105

[13] http://www.mikementzer.com/heroism.html

[14]http://newmedia.ufm.edu/gsm/index.php?title=Vida%2C_libertad_y_conciencia&p=video1&b=2595&e=3085

[15] Ludwig von Mises. La acción humana. Unión Editorial, Madrid, 2001. Pp. 313 y 328.

[16] Ken Schoolland y Lex Lucre. La filosofía de la libertad. https://www.youtube.com/watch?v=5KtTvX1Yz_Y

[17] Ayn Rand. Capitalismo: el ideal desconocido.  Editorial Grito Sagrado, Buenos Aires, 2009. P. 23.

[18] Ayn Rand. Op.cit. P. 21.

[19] Friedrich A. Hayek. Los fundamentos de la libertad. Unión Editorial, Madrid, 1975. P. 180

[20] Ayn Rand. Op.cit. P. 21.

[21] Friedrich A. Hayek. Op. Cit. P. 180