Babel Moderno: Desde la comprensión de El Criticón de Gracián a la Hermenéutica de Gadamer.

 

Por Niza Valdivia Gómez[1]

 

Resumen

En el presente trabajo se expondrá como análisis ciertos aspectos de la obra del humanista español Baltasar Gracián denominada El Criticón para dar a conocer los límites en la comprensión del mundo y cómo se relaciona con el pensamiento de Hans Georg Gadamer en torno a la historia efectual y la actualidad de cada horizonte a nuestro tiempo.

Permitiendo con ello enriquecer la tradición histórica del ser humano sobre la base de un real entendimiento que es posible ver en Gracián de una forma ingeniosa y que lo lleva a ser el precursor de la Hermenéutica actual.

 

Abstract

 

In the present work will be exposed as analysis certain aspects of the work of the Spanish humanist Baltasar Gracian called The Critic to make known the limits in the understanding of the world and how it relates to the thought of Hans Georg Gadamer around the effectual history and the actuality of each horizon to our time.

Thus, allowing to enrich the historical tradition of the human being based on a real understanding that it is possible to see in Gracian in an ingenious way and that leads him to be the precursor of the current Hermeneutics.

 

Palabras clave: El Criticón – Hermenéutica – Gracián – Gadamer – Humanismo.

 

 

 

 

Introducción

 

En este ensayo expondremos tres temas fundamentales que sostendrán la tesis a defender: La obra de Gracián es la antesala de la filosofía hermenéutica de Gadamer, donde expone las dificultades propias de la vida humana conllevando a un verdadero Babel Moderno, que ya es expresado en la tercera parte obra de Gracián publicada en 1657, donde Gracián escribe, en la Crisi V aludiendo a todas las monstruosidades de la vida humana: al Engaño en la entrada del mundo y al Desengaño a la salida.

Esa reflexión ingeniosa y pesimista en Gracián contempla a este humanista del barroco como un visionario del devenir humano engañoso, ilusoria e intrascendente, que sólo la gente de buen entendimiento y prudencia eran y son capaces de comprender. Es aquí donde Gracián desea poner especial énfasis respecto de las virtudes bajo los cuales es menester una comprensión real no sólo del ser en sí, sino del mundo como tal.

De esta forma, se analizará en primer lugar las consideraciones filosóficas de la obra de Gracián El Criticón en torno a la idea de la comprensión y el entendimiento humano. Para ello se divide la obra en tres partes, conforme a las tres etapas importantes de la vida del hombre: Niñez- Edad Varonil- vejez, y ello es de importancia destacar, pues forma parte de la peregrinación de la vida humana, en la cual dos personajes Critilo y Andrenio, llenan de aventuras y reflexiones profundos en torno a la vida y la muerte.

Es Andrenio quien, en un primer momento, transita en un total desconocimiento de quién es y a dónde pertenece, para luego ir descubriendo con el transcurso del tiempo la cautela que debe tener frente a los demás hombres, y los vicios que rondarán en este peregrinaje, aquí Critilo y Andrenio enfrentarán mayores desafíos, podrán a prueba el juicio/razón para profundizar en las reflexiones sobre el hombre y su libertad.

Se reflexionará sobre lo necesario en la sabiduría y lo que no, para culminar el viaje en los horrores y los honores de la vejecia (como llama Gracián a la vejez) y cómo se forma el humano en persona cuando ya es demasiado tarde, y esto es muy característico en el pensamiento de Gracián. Será un viaje en las diferentes crisis que enfrentan los protagonistas de esta obra, que no son otra cosa que las dos dimensiones del Ser humano.

Luego revisaremos de qué forma se consolida la hermenéutica de Gadamer en relación con la filosofía cortesana de Gracián. Y en esta parte concentraremos los aspectos esenciales de la obra Verdad y Método de Hans Georg Gadamer, que permitirán dar un contraste filosófico hermenéutico a ciertos puntos esenciales de la filosofía cortesana de Gracián.

Por ende, se analizará cómo se consolida en Gadamer el arte de la interpretación y cómo está permite la apertura de nuevos horizontes que permiten una fusión que es lo que constituye esa historia efectual que forma parte de su pensamiento, capaz de traer a la actualidad aquello de otro tiempo, permitiendo con ello que esa tradición, que también esboza Gracián en su obra, se actualice, y al mismo tiempo esté siempre abierto a nuevas interpretaciones.

Gadamer destaca que la tarea de la hermenéutica es mantener en suspensos nuestros propios prejuicios, a fin de discernir los que son verdaderos de los falsos, punto que se encuentra en serias complicaciones y que nos ha llevado a una proliferación de malentendidos y un relativismo puro, que ha arrancado de la tradición, su historia, su memoria, su trascendencia y que es claramente esbozado metafóricamente e incluso poéticamente en la obra de Gracián.

Para terminar, expondré las reflexiones de lo llamaremos Babel Moderno contenido ya en la obra de Gracián y posteriormente en Verdad y Método de Gadamer, conforme a los límites de la comprensión del mundo y la historia efectual. Aquí Gracián ya lo escribe en la tercera parte de su obra, y expone con gran pesimismo las dificultades del real entendimiento humano y los vicios tentadores con lo que juega el Hombre, resultando una comprensión diferente del mundo.

Para Gadamer estamos en constante transformación, nuestras visiones también van siendo transformadas en el tiempo, y es menester conocer nuestras limitaciones que podemos tener frente a la interpretación de un texto en una lengua diferente a la nuestra, pues no es sólo traducir lo que quiso decir el autor en tal o cual contexto, sino penetrar en el texto mismo y dar su sentido real.

Es ese sentido el que permite traer siempre al presente aquello que en la distancia misma que tenemos con dicho texto, nos comunica, nos trasmite una realidad, una historia que forma parte de nuestra tradición, de nuestro mundo, y que lo realiza por sí misma. Porque hay algo vivo, algo dispuesto a entregarnos experiencia, abierto a preguntas, a dudas, a visiones que pueden ser capaces de compenetrarse en nosotros. De hecho, esas experiencias se encuentran ya contenidas en la obra de Gracián, cuando dice “quien vive mucho, mucho experimenta”, conformando así el camino de la sabiduría humana, que para Gadamer forman parte de una persona experimentada, como aquel abierto a nuevas experiencias, capaz de volver a hacer experiencias.

Podemos ver en este trabajo la genialidad de Gracián plasmada siglos después por varios autores, entre ellos, Gadamer, quien reivindica una renovación de la hermenéutica existente, permitiendo con ello la fusión de horizontes como parte de esa actualidad propia del entendimiento del Ser humano. Algo que se contiene en varias de las obras de Gracián, pero en El Criticón se expone los diferentes tránsitos en la vida humano en que es preciso el buen entendimiento como la herramienta poderosa para evitar caer entrampado en el laberinto confuso, lleno de enredos y engaños que impiden alcanzar esa inmortalidad que expone Baltasar Gracián.

 

Breves consideraciones filosóficas de la obra de Gracián “El Criticón” en torno a la idea de comprensión y el entendimiento humano.

 

La obra de Gracián El Criticón es indudablemente la obra más ingeniosa y metafórica que se haya escrito jamás en los primeros cimientos de la consolidación rescatada del Humanismo Retórico, pues las tres partes que conforman dicha obra están vinculadas con las etapas de la vida humana: Niñez-Juventud, Edad varonil y la Vejez.

Ello es importante pues, a lo que se verá enfrentado los dos protagonistas de la obra, Critilo (juicioso) y Andrenio (hombre común sin vicios sociales) irá de la mano con las vicisitudes y desafíos propios de la edad, donde se pondrá a prueba el juicio y la virtud como tal, para mostrar ser capaz de llegar al tan deseado mundo de la felicidad, surgirán nuevos problemas, se enfrentaran nuevos vicios, se luchará por nuevos ideales y en ese tránsito conocerán seres inanimados, que en la genialidad graciana, tendrán vida y dialogarán e incluso reflexionarán con los mismos protagonistas.

Haremos ese recorrido imaginario de Critilo y Andrenio para atisbar los primeros lineamientos de esa audacia e ingenio de Gracián que abrirán las puertas a la verdadera comprensión del mundo y su importancia como estudio dentro de la filosofía.

Así las cosas, en la Primavera de la Niñez y en el estío de la Juventud, el hombre nace sin vicios, sin entendimiento del mundo, y comienza su vida en un engaño sobre lo que es dicho mundo, para darse cuenta muy tarde, y este planteamiento de Gracián, denota la importancia y la dificultad ingente que enfrente el hombre en conocerse y conocer, comprender quién lo ha creado y cuál es su misión en el mundo. Estas dudas son propias de la edad temprana en que se encuentra, donde no puede elaborar un concepto de sí mismo.

Sin embargo, Critilo le pregunta a Andrenio ¿Quién eres? A lo que él responde: No sé quién soy, ni quién me ha dado la vida ni para qué, una pregunta aparentemente sencilla, pero difícil de responder, que requiere de una profundidad en su análisis que sólo podría ser posible con esa chispa de extraordinario ímpetu de conocimiento, que conlleva a la reflexión inminente sobre uno mismo.

Esta etapa es crucial en la obra de Gracián, pues será la antesala del entendimiento humano no sólo de su propia existencia sino también del mundo, de lo que lo rodea. Ya Gracián expone la imperfección de la naturaleza humana, donde metafóricamente la compara con la luna, como reflejo de esa naturaleza que cambia, muda, y está manchada, y que sin embargo es obra de Dios.

En ese instante se dan cuenta que no están solos en el mundo, que hay muchos más, cada uno diferente, y es por ello por lo que Critilo advierte a Andrenio diciéndole “Advierte, Andrenio, que ya estamos entre enemigos: ya es tiempo de abrir los ojos, ya es menester vivir alerta. Procura de ir con cautela en el ver y de ninguno te fíes (…)” (Gracián, 2022, p.100). Esta advertencia ingeniosa de Gracián es reveladora de lo humano, pues cada uno tiene su crianza, su opinión, su gusto, por tanto, se ha de comenzar a tener cautela en la vida, de quienes llamamos amigos y quienes han de ser nuestros enemigos. Y es aquí donde será de vital importancia y necesidad ocupar el entendimiento, para comprender el pasado y lo que vendrá, pues ello permitirá añadir sabiduría a nuestros ojos y corazón.

Luego en La juiciosa cortesana filosofía en el otoño de la varonil edad, aquí se personifica a la Historia, el puente entre lo pasado y lo presente, aquella capaz de eternizar los hechos, sin dejarlos envejecer, y este ingenio de Gracián, permite dar a conocer a la historia como parte del crecimiento humano, la constitución de los hechos que todos podrán recordar sobre la base de la Verdad, sobre lo que son.

Pero hace hincapié que en el mundo ya no se atiene a lo que las cosas son, sino a lo que parecen, dando cabida a vicios entre los cuales encontraremos a la hipocresía consolidada como una virtud fingida, pero cómoda para la mayoría de los mortales.

En esta varonil edad tan audazmente escrita por Gracián, revela el tránsito complejo hacia la vida, pues Andrenio y Critilo habrán de pasar por una serie de crisis que intentarán tentarlos y hacerles perder el camino, e incluso desaparecer por un tiempo, para comprender que sin valor no es posible conseguir nada. Es aquí donde el corazón y el cerebro imperan en la formación del individuo, para pensar y obrar en forma conjunta.

Llegando así el Hombre a consolidar toda una madurez y cordura como señal de profundos pensamientos, experiencias estas se transforman en fundamentales para la comprensión real del mundo, sólo si se es capaz de estar en alerta y precavido frente a los peores vicios de la humanidad que terminan por enjaular a todos, que es lo que más abunda hoy, pues hay locura en todo el mundo, lamentablemente poblada de orates[2], y será precisar rescatar aquellos que son de buen entendimiento.

Finalmente, En el Invierno de la Vejez. Aquí Critilo y Andrenio avanzan en el camino del desengaño tardío que experimenta el hombre para llegar a la consolidación de la sabiduría plena. Enfrentan otro tipo de crisis, obstáculos propia de la vejez, sobre la base de reflexiones más profundas de la historia, de sus vidas, pues las conclusiones a las que arriban serán cruciales al descubrir que todos agravian la verdad y permiten con ello el triunfo de la mentira, lo que hace al hombre apartarse de la virtud y la entereza que llevaría a avanzar hacia el buen vivir con sabiduría.

Varias y grandes son las monstruosidades que se van descubriendo de nuevo cada día en la arriesgada peregrinación de la vida humana, entre todas, la más portentosa es el estar el Engaña en la entrada del mundo y el Desengaño a la salida: inconveniente tan perjudicial que basta a echar a perder todo el vivir (…). (Gracián, 2022, p.634), en esto Gracián exponen con audacia e ingenio, lo que enfrentamos en el día a día, en medio de la ignorancia y confusión que es capaz de llevarnos a la perdición y no comprensión de nuestra existencia y con ello, de nuestro mundo conectado con los demás.

Siendo todo ello, obra nuestra, donde hemos permitidos que la estela de la ignorancia y el parecer nos nuble el buen juicio, y nos lleve a la ambivalencia de los conceptos y de las cosas, según a cada uno parezca, según a cada uno le convenga conforme a su apreciación, lo que lleva a alejarnos del poder de averiguar las cosas como tal.

Avanzamos en la vejez, y parece ser sin recuerdos, sin precedentes, pues los nuevos hombres lo irán borrado, pues no tienen experiencias vivenciales, no tienen escarmiento. Y es, debido a lo que Gracian expone: que el hombre muere cuando comienza a vivir verdaderamente, pues es en la vejez cuando da cuenta de sus experiencias, de la historia, de lo que deja y de lo que podría haber hecho distinto, entrando en una nostalgia existencial que lo lleva a reflexionar sobre lo que el hombre es capaz de crear, pero también de destruir.

Pero, a su vez, resalta la importancia del entendimiento como logro del saber, como desahogo del corazón, como elixir de aquellos hombres que se constituyen héroes de su propia historia, pues “quien quisiere saberlo y experimentarlo, tome rumbo de la virtud insigne, del valor heroico y llegará a parar al teatro de la fama, al trono de la estimación y al centro de la inmortalidad” (Gracián, 2022, p. 812). Aquí claramente se da a conocer la esencia de la llamada filosofía cortesana de Gracián, expuesta en la senda de la virtud y el valor, despojado de lo material y terrenal, para trascender en el tiempo por medio del mundo que finalmente hayan Critilo y Andrenio: La Inmortalidad.

 

La consolidación de la hermenéutica de Gadamer en relación con la filosofía cortesana de Gracián.

 

Antes de adentrarnos en el filósofo hermenéutico alemán Hans Georg Gadamer, es preciso señalar que Gracián elabora una teoría del conocimiento de la moral, encerrando un fenómeno hermenéutico por medio del diálogo, ya Gracián indica que interpretar es leer, captando el sentido, teniendo en cuenta siempre al lector en un juego de lenguaje y metáforas ingeniosas que es posible ver en su obra El Criticón.

Esta hermenéutica se apoya en la experiencia y que es posible dilucidar en la obra de Gracián con un bello lenguaje, da a conocer la importancia del conocer y entender quién uno es y el mundo al cual viene, debiendo afrontar las diversas vicisitudes propias de la experiencia humana. Y sobre la base de ello, es que Gadamer en una defensa de las verdades no metódicas, esto es, esas verdades morales que es posible ver en la filosofía cortesana-moral de Gracián, elabora un estudio hermenéutico profundo en su obra Verdad y Método.

El querer comprender un texto es siempre un proyectar, y en este constante proyectar es que se hace posible la comprensión e interpretación de las cosas mismas, convirtiéndose así la hermenéutica en una tarea de carácter objetiva, siempre abierta a nuevas perspectivas que sean capaces de enriquecerlas y actualizar esa tradición que constituye la historia humana, en virtud de la cual su verdad dependerá del crédito que le concedamos a la razón. Sobre este punto es que Gadamer elabora el verdadero significado de los prejuicios, pues estos resultan ser más que juicios, ya que conforman la realidad histórica del Ser.

Y así, Gadamer señala que la condición hermenéutica es siempre poner en suspenso por completo los propios prejuicios, así indica que “Sólo la distancia en el tiempo hace posible resolver la verdadera cuestión critica de la hermenéutica, la de distinguir los prejuicios verdaderos bajo los cuales comprendemos, de los prejuicios falsos que producen los malentendidos” (Gadamer, 2017, p.369). Esto es lo que consolida esa historia efectual del que habla Gadamer en su obra, y sobre este punto creo fundamental la conexión con Gracián.

Gracián y Gadamer tienen cierta conexión, especialmente en las narraciones personificadas en Critilo y Andrenio, cuando dan cuenta del entendimiento humano y la forma en que se deberían comprender las cosas y cómo se hace actualmente, en base a una confusión universal de humo e ignorancia que no permite discernir los verdaderos prejuicios, generando confusas interpretaciones sobre la vida, sobre el mundo.

Para Gadamer la situación hermenéutica está conformada por los prejuicios que nosotros aportamos, concepto que hoy tiene una connotación negativa y diferente, realmente su significado es otro, pues son juicios previos que nos permiten esbozar los aspectos más elementales de la cosa misma.

 

Y en esto Gadamer plantea diferentes tipos de prejuicios, aquellos negativos, que simplemente nos dejan ciegos, conduciéndonos a malentendidos, no permitiéndonos obtener una verdadera comprensión, pero también existen los prejuicios verdaderos, aquellos que permiten un acto de reconocimiento de la razón, que nos llevan a comprender el sentido mismo de las cosas, y en estos prejuicios encontramos los productivos, aquellos que siendo juicios previos producen la comprensión verdadera de las cosas mismas.

 

Por tanto, los prejuicios forman parte de nuestra forma de comprender lo que hay en el mundo, de aquello que formamos parte. Es de vital importancia entender esto en el pensamiento de Gadamer, pues no podemos apartarnos de nuestros prejuicios, porque ellos nos permiten mantener viva la tradición.

 

Al mantener viva esa tradición, mantenemos en movimiento nuestras visiones, perspectivas, las cuales están abiertas a otras nuevas y que, en cierta forma, pueden enriquecer las nuestras. Debemos comprender que la situación hermenéutica no puede ser cerrada, no es absoluta, no es única, no toma al presente sin considerar al pasado, tampoco olvida el pasado con el fin de constituir un presente nuevo y ajeno de toda tradición, de toda autoridad legítima, de toda conciencia histórica, pues todo el sentido del pasado nos permite completar la totalidad de nuestra comprensión, así desde el todo comprendemos cada componente y desde cada componente hemos de comprender el todo.

 

Dicho esto, en esa comprensión real, viva, en constante movimiento, ganamos una distancia respecto de lo que deseamos comprender, pues es claro que el tiempo en que se crea un texto, una obra, no es el mismo respecto del tiempo de quien la recibe y desea desentrañar su significado. Y esa distancia nos permite crear nuevas conexiones que antes no existían y pueden otorgar un horizonte abierto a toda posibilidad, a ver más allá de lo que simplemente tenemos cerca.

 

Esa distancia permite efectivamente poner a prueba nuestros propios perjuicios, y encontrar el verdadero sentido de las cosas, el no agotarse en su proceso de comprensión, pues esa distancia es la única, para Gadamer, capaz de desentrañar el real sentido de las cosas puestas en el mundo, la única capaz de fusionar esos horizontes vivos de aquel que existió con el de quien existe para comprenderlo.

 

La distancia hermenéutica nos lleva a estimular los prejuicios que poseemos, que están presentes en nuestro entorno, en nuestra conciencia histórica, y ese estímulo es enriquecedor y legítimo, porque está presente con la tradición. Esa tradición estará presente en la medida que el tiempo sea el fundamento que sustenta todo acontecer que percibe la razón humana. Sólo en la medida en que conectamos la historia con la tradición podemos comprender sus verdaderas medidas, esto es, ponerse en el horizonte del otro, entender al otro, conectarnos con su mundo.

 

Y esto nos lleva a distinguir nuestros prejuicios, a ponerlos en suspenso, a llevarlos al juego hermenéutico de desplazarse hacia el otro lado, para encontrar lo verdadero, lo enriquecedor, un mundo de posibilidades no absoluto ni relativo, no fijo e inamovible que pueda llevarnos a tergiversar la esencia de las cosas e incluso a romper con la historia misma de aquello que tenemos frente, y es lo que encontramos también en la obra de Gracián cuando ambos personajes reflexionan sobre el entendimiento y la forma en que se constituye la memoria humana.

 

Creo que el planteamiento hermenéutico de Gadamer es de vital importancia en la actualidad, sobre todo en torno al hombre que existe hoy en día, ese hombre sin Dios, solo y perdido de sí mismo, inmerso en una modernidad inquieta de verdades, inquieta de saber, pero al mismo tiempo sesgada de sus propios prejuicios negativos que indudablemente han nublado nuestra manera de comprender el mundo, nuestro mundo y ese mundo legado. Es un llamado que también hace presente Gracian, en el invierno de la vejez, donde muere el hombre cuando había comenzado a vivir, cuando va comprendiendo con más sabiduría y prudencia los acontecimientos que conforman su memoria, la única que permanecerá en el tiempo.

 

Frente a ello, Gadamer plantea que, así como el tiempo puede enriquecer la continuidad de la historia misma, también puede envejecer ese tiempo dejando ausente el pasado y afectando con ello en el futuro el significado verdadero de los acontecimientos. Ello es importante pues parece haber actualmente un afán desmedido por creer que todo el pasado es malo, obsoleto e incluso hostil, y que es necesario e incluso urgente dar la bienvenida a todo lo nuevo como bueno y prometedor, pero aislado de su historia, de su tiempo, de su tradición que es necesario comprender.

 

Reflexiones del llamado Babel Moderno contenido ya en la obra de Gracián y posteriormente en Verdad y Método de Gadamer, conforme a los límites de la comprensión del mundo y la historia efectual.

 

Critilo dice “Anda, vete a los que se sueñan grandes y son fantasmas, hombres vacíos de sustancia y rebutidos de impertinencia, huecos de sabiduría y atestados de fantasía, todo presunción, locura, fausto, hinchazón y quimera” (Gracian, 2022, p.588). Aquí es evidente la forma que utiliza Gracián para dar a entender toda quimera y perdición en que naufraga el mundo actual, en un mar de confusión, poco entendimiento y demasiada ignorancia. Y proclama Vete al Babel Moderno.

 

Metafóricamente alude a un mundo confuso, un laberinto de enredos, falsedades, mentiras, apariencias, envidias, hipocresía, cuyo hombre juicioso (Critilo) trata de huir y encontrar dichosamente ese mundo de Verdad y de virtud, que evita que el hombre común se pudra en la impaciencia e ignorancia.

 

Todos andaban perdidos y gritando: “¡Vuelva, vuelva la Verdad!” (Gracián, 2022, p.606), y esa breve pero extraordinaria expresión se consume en la necesidad de la sabiduría humana, como imperante para descifrar lo que Gracián llama alteratrum (lo uno o lo otro) que genera ambivalencia, confusión, enredos de apariencia, que nadie logra comprender. Hay un irremediable abismo de desdicha y perdición, una confusión universal. Gracián ya había expuesto que todo está en la opinión y según como se tomen los pareceres, pues hay quienes pensarán que es negro; otros, blancos, y luego cambiarán de parecer. Esto es el arte de descifrar, como lo llama Gracián, y que, sobre la base de un enriquecimiento de dichas versiones, conforman lo que en hermenéutica se llama interpretar.

 

Es así como Gracián habla del bel parlare (una agradable conversación) como “la dulce conversación banquete del entendimiento, manjar del alma, desahogo del corazón, logro del saber, vida de la amistad y empleo mayor del hombre” (Gracián, 2022, p.792). Y considero que este concepto que elabora es de vital importancia para comprender la labor de la interpretación en su pensamiento y que perfeccionará después con la hermenéutica, pues esboza la esencia de la verdad moral como una verdad viva, con infinitos matices que se encarna en dos dimensiones del ser humano: Critilo y Andrenio, donde la verdad debe abarcar todas las dimensiones de la vida.

 

Además, Gracián consagra a la verdad como un “ir descubriendo” exigiendo una agudeza del ser humano en poder descubrir los diferentes aspectos de la vida, constituyéndose al mismo tiempo como “espectadores de la verdad”. Y no hemos de olvidar la prudencia como resultado de la experiencia y que se puede leer en la obra de Gracián, la que permite tener la cautela frente a los vicios disfrazados en las mismas acciones humanas, en lo que llamará el vulgacho (el hijo de la Ignorancia, Padre de la mentira y hermano de la necesidad), que ha desterrado el mundo de la valentía y la braveza.

 

Analizando estos aspectos filosóficos que es posible encontrar en la obra El Criticón de Baltasar Gracián, su relación con el pensamiento del filósofo alemán Hans-Georg Gadamer resulta ineludible y al mismo tiempo fundamental, principalmente en un mundo posmoderno, donde muchos autores proponen un desapego a la razón y ese buen entendimiento, basándose en microrrelatos, en dar preponderancia a las apariencias, a la multiplicidad de lenguajes, a las rupturas de las categorías binarias de la metafísica tradicional, en una declaración de la muerte de Dios, ese garante que determina nuestra existencia.

 

El hombre posmoderno ya no cree en los valores morales tradicionales, desea destruirlos y aferrarse a la convicción de que existen otros mejores como transvaloración de estos, configurados en un amor al destino, a esa libertad en su determinación, que no debe rendirle cuentas a nadie. Ese mundo es el actual, con cambios inmensos no tan sólo en el arte, la literatura, la ciencia, sino también en la forma de pensar el mundo, nuestro mundo.

 

Y frente a todas estas transformaciones que han dado lugar a lo heterogéneo, a lo múltiple, a la destrucción de yo, a lo fantasmagórico de estar en el “entre” lo vivo y lo muerto, entre lo certero e incierto, nos ha llevado a serias limitaciones en la comprensión del mundo, y con ello del lenguaje, pues mientras menos lenguaje más limitado es nuestro mundo, ese mundo que se conecta con el otro en una línea enriquecida de comprensión e interpretación.

 

Gadamer en su cercanía con Gracián, rescata lo más esencial de ese humanismo graciano en la hermenéutica, y tiene razón que es el arte de interpretar de los textos, en el sentido de ser un trabajo arduo y esencial que se hace para traer al presente aquello que dice el texto. Gadamer reivindica la esencia misma de lo que llamamos tradición, y que es una cuestión esencial en las reflexiones que tiene Critilo en el transcurso de las épocas donde instruye y enseña a Andrenio.

 

Gadamer pone de manifiesto que no es posible una comprensión de la historia sin prejuicios, sin esas valoraciones previas del ser humano que permiten conectar con esa historia efectual que llama a la fusión de horizontes. Gracián, por su parte, pone de manifiesto, por su parte, que no es posible el buen entendimiento sin virtud y valor, y así, ambos rescatan el sentido noble y hermoso de lo que llamamos prejuicio, como el juicio que surge en nosotros para una valoración sea esta positiva o negativa, y lo más importante, está sujeta a contrarios, a ser aprobada en su esencia o refutada sólidamente.

 

Por eso los prejuicios son más que juicios, son la validación pura de la realidad histórica del Ser, que son puestas en suspenso para hacer indispensable la distancia en el tiempo, esa distancia con aquello que deseamos comprender. Debemos entender los efectos mismos de la historia que nos acontece, pues ella misma nos invita a hacernos preguntas, a formularnos dichas posibilidades como posibles, como develados para nosotros, y eso es lo que llama Gadamer como Historia efectual.

 

No hay mundo sin lenguaje, y creo indudablemente que ese es el desafío actual, hemos de darle la relevancia que merece al cuestionamiento de qué estamos dejando por completo para comprender lo que nos acontece, lo que somos, lo que nos determina, lo que nos conecta con el horizonte del otro, y de qué forma nuestro lenguaje nos otorga una amplitud de ese mundo, de esa comprensión de los horizontes, de hacer presente aquello que interpretamos, cuando se aniquila lo más importante para un pueblo, para una sociedad: Su tradición, esto es, su memoria.

 

Conclusión

 

Hemos de concluir varios asuntos expuestos en este trabajo, y creo pertinente citar lo que Gadamer indica “El comprender las circunstancias y las estructuras de nuestro mundo, el comprendernos unos a otros en este mundo, presupone tanto la crítica e impugnación de lo anquilosado o lo enajenado como el reconocimiento o la defensa del orden establecido” (Gadamer, 2015, p. 185). Pues ello encierra lo que hemos analizado de Gracián y de Gadamer, pues esa actualidad del horizonte implica enriquecer el pasado, pero al mismo tiempo mantener viva su memoria, como parte integrante del entendimiento humano y que en ambos autores podemos colegir, en Gracián de una forma metafórica e ingeniosa, y en Gadamer, de una forma hermenéutica como arte vivo de la interpretación.

De esta forma, vimos en la primera parte las breves consideraciones filosóficas de la obra de Gracián El Criticón en torno a la idea de comprensión y el entendimiento humano, donde fueron expuestas las tres partes que constituyen esta obra conforme a las etapas de la vida humana: la Niñez-Edad Varonil y la vejez, dando cuenta que el hombre naciendo bestia en la completa ignorancia e inocencia del mundo, no posee vicio alguno y sin embargo, con el tiempo, comienza a darse cuenta del cuidado y prudencia que debe comenzar a tener, lo que deja de manifiesto una profunda reflexión sobre su propia existencia, llegando a la edad madura, esto es, la vejez, a adquirir una sabiduría tal que lo convierte en persona, que sin embargo va muriendo, y esto es muy característico en el pensamiento de Gracián, nacer para vivir engañado y morir para ser desengañado.

El Criticón, indudablemente es una representación de la modernidad literaria, donde expresa una batalla interior y exterior consigo mismo, aquí da cuenta no sólo de los peligros que acechan al hombre, sino también de las formas virtuosas que puede tomar para el buen camino, y es por ello por lo que expresa que hay algo de anciano en el adolescente, y algo adolescente en el anciano, lo que pone de manifiesto matices en el tiempo, en nuestra vida.

Posterior a ello, en la segunda parte: La consolidación de la hermenéutica de Gadamer en relación con la filosofía cortesana de Gracián. Analizamos el pensamiento de Gadamer en una rica conexión con la filosofía humanista de Gracián, en virtud del cual hemos reflexionado sobre los tópicos más importantes de la hermenéutica y de qué forma se consolidaron como tal, bajo el alero de la filosofía cortesana del humanista español.

Para Gadamer toda interpretación implica un “estar en contexto”, situado en el mismo, lo que implica un co-presente en todo discurso, y esa presencia permite encontrarnos frente a un diálogo vivo, enigmático y enriquecedor, pues al estar conectados con el mismo, con la palabra escrita conlleva a una continuación de la memoria, mismo aspecto que de una forma ingeniosa y audaz expresa Gracián. Cada vez que nos acercamos a un texto con cierta distancia nos permite actualizarla, hacerla presente aquí y ahora, de manera tal que esa memoria no se pierda. Ese mundo pasado está más allá de lo que aparentemente posee en su tradición, pues está por encima de lo él mismo enuncia.

Cuando leemos y deseamos comprender, no sólo es repetir lo que está contenido, sino participar en un sentido presente, desentrañar lo esencia de lo que está ahí, no supeditado a la figura de un autor específico ni a un lector específico, sino en lo que texto mismo dice y es capaz de transmitirnos como algo vivo y propio.

Y finalmente, la tercera parte nos referimos a reflexiones del llamado Babel Moderno contenido ya en la obra de Gracián y  posteriormente en Verdad y Método de Gadamer, conforme a los límites de la comprensión del mundo y la historia efectual, tomé el título Babel Moderno de la obra El Criticón, expresada ya en la tercera parte de la obra sobre lo que Gracián llama la confusión universal de humo y de ignorancia, y que me pareció interesante y original de denominar este trabajo, pues en medio de la reflexión que tiene Critilo y que desea transmitir al joven Andrenio, va encaminada a las diversas adversidades que debe soportar en el ser humano por el sólo hecho de vivir, que implica encaminarse en la peregrinación de la transformación humana en base a una sabiduría prudente y virtuosa.

Sin embargo, lo cierto es que el mundo ha perdido su ruta, y con ello, todos quienes habitan en él, pues el entendimiento es escaso y el lenguaje una algarabía, los conceptos confusos y menos héroes con valor que puedan quedar inmortalizados en esta ruta cortesana descrita por Gracián. Ello en una forma hermenéutica es analizado por Gadamer, en la cual interpretar y comprender son indisolubles, y cuando comprendemos pensamos y ellos nos lleva a hacer una transformación en nuestra lengua, con el fin de obtener el sentido real de las palabras que lo contienen, trayéndola al presente por medio de la traducción, que hace posible ponerla en una relación con todos los elementos que forman parte de nuestra expresión. Es así como el texto mismo se hace lenguaje para nosotros mismos, y de esa forma dicha memoria histórica se actualiza en el tiempo conservando su esencia propia.

Conectar la obra de Gracián con Gadamer, ha sido un desafío, considerando que hay muchos otros aspectos que pueden complementar este trabajo con las otras obras del humanista español, pero esta obra recoge una crítica audaz, un pesimismo reflexivo e incluso existencialista, que hacen de esta obra maestra un hito universal, donde no solo expresa literatura, sino también arte, política, pintura y arquitectura.

Es interesante el aspecto esencial del entendimiento que describe y formará parte crucial de la hermenéutica de un filósofo con Gadamer como una renovación pura del lenguaje y su interpretación del mundo, pues declara que esa interpretación es el sentido intentado como el sentido oculto que hay que develar, donde Gracián agregaría: con virtud y valor que permita inmortalizar la memoria de los grandes hombres, de los eminentes sujetos. Sin embargo, con gran pesar, expone que sucede lo contrario, pues se arranca de la tradición su memoria, cambiando evidentemente el curso de la historia humana.

 

 

Referencias y Bibliografía.

 

Referencias Bibliográficas

 

Gadamer, Hans Georg (2017). Verdad y Método I. Salamanca, España: Ediciones Sígueme.

Gadamer, Hans Georg (2015). Verdad y Método II. Salamanca, España: Ediciones Sígueme.

Gracián, Baltasar (2022). El Criticón. Madrid, España: Ediciones Cátedra, Letras Hispánicas.

 

Bibliografía

 

Canal Video Escuela Carlos Herrera (2018, 03 de mayo). El Criticón y otras obras de Gracián [Clase abierta-video] YouTube.  https://youtu.be/LaZOigGMKaI

Fundación Juan March (2016, 17 de noviembre). Baltasar Gracián: De la Agudeza nominal a la agudeza de acción fingida [Conferencia Aurora Egido- Ciclo “Baltasar Gracián: su vida, su obra, su tiempo] YouTube.  https://youtu.be/u2bdsgE5x6M

Gómez de Liaño, Ignacio (1995). “Gracián o la crítica de la razón simbólica”. Cuaderno Gris (Núm. 1), pp. 116-144.

UNED, Calatayud (2013, 27 de noviembre). Baltasar Gracián, precursor de la Hermenéutica [Conferencia Dr. José María Andreu Celma- Simposio “Baltasar Gracián y su época- video] YouTube. https://youtu.be/8l34nbms0dM

 

 



[1]Abogada y Licenciada en Ciencias jurídicas de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Antofagasta, Chile. Actualmente estudiante de Maestría en Filosofía de la Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.

[2] Palabra utilizada en la obra de Gracián, encontrada en cita núm. 65 en la Crisi DezimaTercia “La jaula de todos, II parte. Dícese de “persona desbaratada, sin assiento ni juicio”.