¿CABALLO DE TROYA?

Luis Figueroa*

 

La democracia ficticia en Guatemala es el nombre de una columna que el escritor estadounidense-guatemalteco, Francisco Goldman, escribió en The New York Times.  En ella señalaba que en Guatemala “los mafiosos encontraron en la democracia el caballo de Troya perfecto para preservar su poder en un estado secuestrado”[1].

 

Goldman advirtió que el Frente Republicano Guatemalteco[2] y Efraín Ríos Montt[3] habrían creado una estructura para servirse de ella.  Talvez por eso es que no es extraño que Enrique Ríos Sosa ande risa y risa[4], que la muerte de Raúl Cerna sea un misterio[5], y que el mismísimo General y su entenado Alfonso Portillo no estén tras las rejas[6].

 

Pero aquel no es el tema de este artículo; esto sólo fue mi terapia mensual.  El tema de hoy es la democracia.

 

Leo que, en el contexto de las candidaturas para dirigir la Organización de Estados Americanos, el presidente de El Salvador, Antonio Saca, dijo: “Como en toda democracia, la mayoría se impuso”[7].  Leo, con demasiada frecuencia, que la democracia no resuelve el desempleo, que la democracia no pone más libros al alcance de la gente, que la democracia no hace iguales a los hombres y a las mujeres, y así puedo seguir enumerando docenas de cosas que la democracia no hace para los chapines[8].

 

¿Es, la democracia, un caballo de Troya? Si la mayoría puede imponerse, ¿es eso democracia? ¿Qué se le puede pedir a la democracia, para no terminar decepcionado de ella?

 

Hace años me gustaba una frase de Tomás Mazaryk[9], citada por Vaclav Havel[10], que decía que “la democracia es una discusión. Siempre es una discusión de acuerdo y consenso, lo cual implica un compromiso…y movilizar los instintos para determinar qué tipo de compromiso es aceptable y cuál no lo es”[11].

 

Me gustaba la frase de Mazaryk porque, como estudiante de Ciencias Políticas, veía que era un contrapunto[12] útil para reforzar la definición clásica de democracia como un método pacífico para elegir autoridades y tomar decisiones, por medio del voto y de la integración de mayorías.

 

Ahora bien. Si admitimos que la mayoría puede imponerse sobre minoría, y que todo está sujeto a acuerdos y compromisos, ¿qué ventajas tiene la democracia sobre otras opciones?  Si la democracia es un sistema social en el que la vida, la propiedad, y  los frutos del trabajo y del intelecto de cada uno están a merced de cualquiera que obtenga el voto de la mayoría, entonces vemos claramente por qué es que puede convertirse en un caballo de Troya.

 

Aquí viene lo útil de la cita de Mazaryk: en democracia, es preciso fijar cuáles compromisos son aceptables y cuáles no.

 

Para comenzar, la democracia sin estado de derecho es inconcebible.  Pero, ¿qué es el estado de derecho?  Es un sistema en el que el ejercicio del poder (incluido el de la mayoría) está sujeto a las limitaciones señaladas por la Constitución y las leyes; y en el que el imperio de la ley se extiende por igual a todas las personas (sin importa su etnia, su género, o su clase). 

 

Es uno en el que la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la felicidad son derechos de todos; y uno en el que estos derechos no pueden ser violados por los intereses de nadie (por más mayoría que lo apoye y por más compromisos que haga).

 

En una democracia que no sea caballo de Troya, la ley sirve para proteger aquellos derechos y para garantizar el cumplimiento de los contratos.  La ley no puede ser utilizada para violar los derechos, ni para violar los contratos, aunque aquello sea del interés de muchos. La ley, entonces, sólo puede ser igual para todos, sólo puede ser general y sólo puede ser abstracta.  La ley no debe crear privilegios de ninguna clase.  La ley no debe decirle qué hacer, sólo puede decirle qué no hacer.

 

Si no ha de decepcionarnos, si no ha de ser caballo de Troya y si no ha de servir para que unos se impongan sobre otros, la democracia –por la vía del estado de derecho– no sólo debe ser una forma pacífica de tomar decisiones, sino proteger los derechos de todos; y especialmente los de la mayoría más pequeña de todas, que es el individuo.

 

Por eso es que el mejor Congreso no es el que más legisla, sino el que al hacerlo, regula menos.

 

*Luis Figueroa es profesor auxiliar de Filosofía Social en la Universidad Francisco Marroquín; y columnista del diario guatemalteco Prensa Libre.



[1] Diario guatemalteco El Periódico, 4 de noviembre de 2003.

[2] El FRG es el partido político, de Efraín Ríos Montt, que llevó a la presidencia a Alfonso Portillo.

[3] Ex dictador guatemalteco (1982). También ocupó la presidencia del Congreso de la República, durante los 4 años del período presidencial de Alfonso Portillo (1990-1993).

[4] Hijo de Efraín Ríos Montt, el general Enrique Ríos Sosa está sindicado de un desfalco de Q30 millones (unos US$4 millones) en el banco estatal guatemalteco Crédito Hipotecario Nacional.  El 29 de noviembre, en diligencia secreta, le fue otorgada una fianza de Q100 mil (unos US$13 mil) y arresto domiciliario. Diario guatemalteco Prensa Libre, 30 de noviembre de 2004.

[5] El coronel Raúl Cerna, ex jefe del Estado Mayor Presidencial del ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo, desapareció en abril de 2004 luego de que trascendieran desfalcos millonarios en el EMP.  En noviembre de 2004 se conoció su muerte y para cuando este artículo fue escrito,  diciembre de 2004, la Fiscalía e Delitos contra la Vida se preparaba para efectuar la exhumación del supuesto cadáver el citado ex funcionario. Diario guatemalteco Prensa Libre, 7 de diciembre de 2004

[6] Ríos Montt tiene arresto domiciliario y Portillo fue acogido en México.

[7] Diario guatemalteco Siglo Veintiuno, 25 de noviembre de 2004.

[8] Chapín es un término cariñoso para referirse a los guatemaltecos.  Se desconoce su origen, posiblemente en los tiempos coloniales; pero lo uso para referirme a los guatemaltecos cuando actuamos tribalmente guatemaltecos. Tribalmente, con todas sus implicaciones chauvinistas, irracionales, colectivistas y altruistas.

[9] Tomás Mazaryk fue el primer presidente de Checoslovakia (1918).

[10] Presidente de Checoslovaquia y luego de la República Checa (1989).

[11] Sondra Myers. La democracia es una discusión. Connecticut College, Connecticut, 1997. P. viii

[12] En música, el contrapunto es la técnica de composición que combina diferentes líneas melódicas con coherencia armónica.  Son armónicas, aunque diferentes, la democracia como forma de tomar decisiones y como sistema social en el que todos somos iguales ante la ley y se respetan nuestros derechos individuales.  Ambas visiones se complementan y se apoyan una a la otra, como los contrapuntos en la arquitectura medieval.