Tu playera no es chilera

 

Luis Figueroa*

 

El nieto del Ché, Canek Sánchez Guevara, escucha con entusiasmo Porno para Ricardo, un grupo punk cubano que critica y denuncia, sin eufemismos, la dictadura totalitaria de Fidel Castro.  Canek describe a su abuelo como un hombre de su tiempo, y dice que tiene mil críticas que hacerle.  “No me gusta su concepción del hombre nuevo, su concepción del socialismo del Estado, de dictadura del proletariado”.

 

Así lo leí en el Diario de Mallorca del 9 de mayo pasado.  Lo anterior lo dijo Sánchez en compañía de Jorge Masetti, hijo del guerrillero guevarista Masetti.  Jorge dice que el Ché era autoritario y que trató de crear un sistema autoritario.

 

 Pero autoritario, claro, no es lo mismo que asesino.  Y Ernesto Guevara era una “maquina de matar”.  Cito a Alvaro Vargas Llosa cuando relata que en abril de 1967 y hablando de su experiencia, Guevara resumió su idea homicida de justicia en su Mensaje a la Tricontinental: “El odio como elemento de la lucha; el odio inflexible contra el enemigo, que empuja al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, haciendo de él una efectiva, violenta y selectiva máquina de matar, con la sangre fría”.

 

En una carta a Jacobo Arbenz, Guevara escribió que “fue divertido que, con bombas, discursos y otras distracciones, se rompiera la monotonía en la que estaba viviendo”.  En otra carta, a su esposa, dijo estar “aquí en la jungla cubana, vivo y sediento de sangre”.  En su diario, en la Sierra Maestra, al referirse a un problema con un delator, dice: “Resolví el problema con una pistola calibre .32 en el lado derecho de su cerebro…sus pertenencias ahora son mías”.  Según Humberto Fontova, citando a Enrique Ros, Guevara explicó el triunfo de la Liberación, en Guatemala, a que “Arbenz no fusiló a suficientes personas”.

 

Con el triunfo de Castro, cuando el Ché estuvo a cargo de la prisión La Cabaña y tenía la misión de defender la revolución contra la infección.  “Las ejecuciones tenían lugar de lunes a viernes a la media noche”, dice un testigo.  Guevara sabía lo que hacía y recomendaba: “Siempre interroga a tus prisioneros de noche, de noche es más fácil doblegar a un hombre porque su resistencia está más baja”.

 

No se sabe exactamente cuántas fueron las víctimas del Ché y algunos hablan de hasta 2000; sin embargo, un estudio documentado, de Armando M. Lago, cita 14 en la Sierra Maestra; 23 en Santa Clara; y 164 en La Cabaña.  A eso, claro, habría que añadir a los muertos en combate, fuera de Cuba.

 

Ernesto Guevara fue ministro de Economía, relata Fontova;  y a los pocos meses el peso cubano, que estaba a la par del dólar de los Estados Unidos de América y estaba respaldado por las reservas de oro cubanas, era prácticamente inútil.  Luego fue ministro de Industrias y consiguió que su país, que antes tenía un ingreso per capita más alto que los de Austria y Japón, que tenía un elevado ingreso de emigrantes y que era el tercer consumidor de proteínas en el hemisferio, se convirtiera en un país en el que había racionamientos de comida, cierre de fábricas, y en del cual la gente huía despavorida.

 

Muchos jóvenes llevan playeras con la imagen de Guevara como símbolo de rebeldía.  Esos mismos jóvenes hubieran terminado en campos de trabajo forzado, si se hubieran topado con el Che.  En un discurso de 1961, Guevara denunció todo “espíritu de rebelión” como “reprobable”.  “La juventud debería evitar todo cuestionamiento de los mandatos del gobierno”, dijo.  “En vez de eso, deberían dedicarse a estudiar, a trabajar y al servicio militar”.  “La juventud”, escribió Guevara, “debería aprender y a actuar como masa”.  Así lo relata Fontova en su Carta a Johnny Dep acerca del verdadero Che Guevara.

 

Eso ya pasa, claro, porque muchos jóvenes pueden decir, ¿con orgullo?: “Llevo una playera del Che, y no se por qué”.  Yo, por mi parte, me he unido a un grupo de Facebook que se llama Che Guevara was a murderer, and your T-shirt is not cool; o sea “El Ché Guevara era un asesino, y tu playera no es chilera”.

 

*Luis Figueroa es profesor de Filosofía Social en la Universidad Francisco Marroquín, columnista del diario Prensa Libre y autor de http://luisfi61.blogspot.com