Si mi voto tuviera valor

Luis Figueroa*

 

Mucha gente se decepciona de la democracia porque espera de ella mucho más que lo que puede dar.  No faltan quienes crean que la democracia debería resolver la hambruna en Zacapa, acabar con el analfabetismo, y con otros males igual de ofensivos. 

 

Empero, la democracia tiene una sola función, que si bien es limitada, también es muy importante.  La democracia es el mejor método conocido para cambiar de gobernantes sin tener que recurrir a la violencia.  La democracia, para lo que sí sirve, es para cambiar de autoridades de forma pacífica.

 

En una democracia, el instrumento concreto para cumplir con el objetivo democrático es el sufragio.  Cada tanto, uno va a las urnas, y vota para elegir Presidente, Vicepresidente, diputados y Alcalde.

 

Otra razón por la cual muchas personas se decepcionan de la democracia es porque perciben que su voto no tiene importancia o que carece de valor.

 

Yo soy de estos últimos, y a lo mejor usted también. Yo voté contra Cerezo en la segunda ronda, contra Serrano y contra Portillo, ¡pero hace añales que no voto a favor de alguien! De hecho, a vez pasada voté nulo.

 

Si usted cree que votar por su candidato preferido es un desperdicio porque no está en los primeros lugares de las encuestas, aunque sea la mejor de las opciones; y si por esa razón usted se siente obligado a votar por alguien aunque no le parezca el mejor candidato, a usted le interesa el sistema electoral de rondas simultáneas.  Si usted va a votar nulo, o no va a votar, a usted le interesa esta propuesta.

El sistema actual de votaciones, en Guatemala, desanima a las personas para que voten por el candidato de su preferencia; y las incentiva a "apostarle" a los candidatos que encabezan las encuestas. Lo peor de todo es que a muchos electores no nos queda más remedio que "votar en contra", o sea darle nuestro voto a un candidato no porque confiemos en él, ni en su programa, sino para evitar que quede el otro.

Por eso es que el ganador de las elecciones chapinas, no es el ganador de la confianza de los electores chapines. Por eso es que la legitimidad del candidato ganador es cuestionada, por sus propios electores, desde el primer día que ejerce sus funciones públicas. Al ganador no se le vota por ser el mejor, sino porque el otro es peor.

El equipo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES) con apoyo de El Periódico, ha elaborado una propuesta de un sistema de rondas simultáneas para los comicios.

Este sistema les permite, a los electores, no sólo marcar cuál es su candidato favorito en la papeleta; sino que, también, les ofrece la oportunidad de ordenar al resto de los candidatos en orden de preferencias, en el caso de que su primera opción no resultara favorecida por la mayoría de electores.

De esta forma el voto no se desperdicia; ya que el ganador resulta electo en una sola ronda instantánea de votaciones. Y, además, gente tiene la oportunidad de votar de acuerdo con sus valores y sus ideales, en vez de hacerlo en respuesta a sus temores.

El sistema, adicionalmente, elimina las componendas políticas necesarias para una segunda vuelta; en tanto que la supresión de esta resulta en un ahorro sustancial de recursos para los tributarios.

Para saber más sobre esta propuesta, por favor visite www.probemos.com, participe en una prueba del sistema e invite a otros a participar. Esta es una prueba en línea, pero en la realidad se haría en papeletas, como en los comicios de siempre.  Esta propuesta, aunque ingeniosa, no es "la invención del agua azucarada". El sistema de rondas simultáneas se usa en Australia, para las elecciones de la Casa de Representantes; Irlanda, para las elecciones presidenciales; Londres, para elegir alcalde; y en Papua Nueva Guinea, Malta y Fiji, para la elección de distintos funcionarios públicos.

 

*Luis Figueroa es profesor de Filosofía Social en la Universidad Francisco Marroquín, columnista del diario Prensa Libre y autor de http://luisfi61.blogspot.com