RESUMEN
Con intención de generar reflexión sobre visiones instrumentalizadas de la Educación
Física, se comparten percepciones gestadas desde la experiencia docente en el área, así
como mediante revisión conceptos, contenidos, métodos y orientaciones en la práctica
profesional del docente y la dinámica institucional. Se consideró válido compartir
valoraciones, puntos de vista y aportes referenciales en favor de ampliar las perspectivas,
contextualizar criterios y alentar el análisis de los procesos de formación del profesional
de la Educación Física, destacando conocimientos que le permitan impulsar experiencias
formativas para promover la comprensión del Ser desde una mirada sensible, humana y
socialmente trascendente. Se aspira una perspectiva hacia la formación y desarrollo del
Ser, entendiendo la EF como escenario formativo por excelencia, en el cual convergen
distintos contenidos, saberes y disciplinas que pueden marcar diferencia en el desarrollo
de valores para la convivencia, interacción sana, trabajo solidario, ciudadanía, entre
otros.
Palabras clave: Educación Física. Horizonte formativo. Ser. Horizonte.
ABSTRACT
With the intention of generating reflection on instrumentalized visions of Physical
Education, we share perceptions generated from teaching experience in the area, as well
as through a review of concepts, content, methods, and guidelines in the professional
practice of teachers and institutional dynamics. It was deemed valid to share
assessments, points of view, and reference contributions in order to broaden
perspectives, contextualize criteria, and encourage the analysis of the training processes
of Physical Education professionals, highlighting knowledge that allows them to promote
educational experiences that foster an understanding of the Self from a sensitive, human,
and socially transcendent perspective. We aspire to a perspective on the formation and
development of the Self, understanding PE as the educational setting par excellence, in
which different content, knowledge, and disciplines converge, making a difference in the
development of values for coexistence, healthy interaction, solidarity work, citizenship,
among others.
Keywords: Physical Education. Training horizon. Being. Horizon.
1Como introducción
El contexto global muestra a diario necesidades, retos, llamados y desafíos sociales
cambiantes, complejos y hasta difíciles de precisar en ocasiones, pero mostrándose en
todos los órdenes de la vida, en lo cotidiano, en lo esencial. De allí que los procesos
educativos y las experiencias de aprendizaje en los centros escolares deben responder
al llamado de interpretar, analizar y orientar la enseñanza de los pueblos como medio
para trascender desde una concepción verdadera de lo humano.
Al considerar esto, podría identificarse al menos que entre tantas asignaciones, a la
educación le corresponde conducir la acción de cambio, el impulso de aprendizajes para
el desarrollo integral de la población, brindándoles experiencias para la comprensión de
los múltiples retos implícitos en la complejidad de las relaciones del hombre con su
entorno. Sobre esto, en el Informe Mundial sobre Educación, publicado por la UNESCO
(2023) se acentúa lo siguiente:
En el momento actual, en el que nos enfrentamos a graves riesgos para el
futuro de la humanidad y la propia vida del planeta, debemos reinventar
urgentemente la educación para que nos ayude a afrontar los retos comunes.
Este acto de reimaginar significa trabajar juntos para crear futuros que sean
compartidos e interdependientes. El nuevo contrato social para la educación
debe unirnos en torno a los esfuerzos colectivos y aportar el conocimiento y la
innovación necesarios para forjar futuros sostenibles y pacíficos para todos,
basados en la justicia social, económica y ambiental. Y debe también defender
la función que desempeñan los docentes. Son tres las preguntas esenciales
que deben plantearse en materia de educación de cara a 2050, a saber, ¿qué
deberíamos seguir haciendo?, ¿qué deberíamos dejar de hacer? y ¿qué
debería reinventarse de forma creativa? (p.7).
Teniendo en cuente los escenarios actuales, así como la perspectiva hacia los retos
futuros, pueden proyectarse procesos formativos en sintonía con un nuevo contrato social
que integre esfuerzos, sume voluntades, visiones y conocimientos desde diferentes
áreas. Y es que a medida que se exploran los distintos ámbitos en que se debe mover la
educación, puede entenderse la magnitud de lo que se debe enfrentar, pero también las
oportunidades de generar nuevas formas de intervención, conceptos innovadores y
tareas pendientes postergadas en las agendas educativas.
2Conviene hacer notar que en ocasiones pueden resultar confusas las distinciones
entre los conocimientos emergentes que la innovación impone y aquellas experiencias
de aprendizaje que se han ido acumulando como pendientes, postergadas por la
dinámica compleja en que ocurre el devenir social, económico, tecnológico y cultural, que
opera a ritmos de vértigo, haciendo incluso, que muchas veces las tareas encomendadas
a la educación, no vengan acompañadas de los márgenes de espera que pudieran
necesitarse, dando lugar a buena parte de las contradicciones que se presentan en las
sociedades de hoy.
Precisamente atendiendo a esas inquietudes, a mediados de la década de los
noventa, y luego de un trabajo multidisciplinario arduo y valioso, un grupo de expertos en
educación, formaron parte activa de una comisión designada por la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). A partir de esto
se publicó el documento: “La educación encierra un tesoro”, conocido como el informe
Delors. Esa comisión se identificó como la Comisión Internacional sobre la Educación
para el Siglo XXI (1996).
En este documento se resaltaron aspectos significativos como los Cuatro Pilares
sobre la Educación del Futuro, cuya orientación pretende replantear y mejorar los
procesos educativos a nivel mundial, sobre la base de algunos principios que se
destacaron como pilares de la educación a lo largo de la vida del sujeto, destacando
aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser (p.9).
Según lo recogido por aquel documento, pueden suponerse ciertas
desproporciones en las orientaciones de los procesos educativos en el ámbito mundial,
dirigidos principalmente a dar respuestas a la racionalidad económica que sostiene el
orden hegemónico mundial, el comercio, la actividad industrial, las relaciones
productivas, y todo lo que en conjunto, representa la dinámica social, política y económica
de la sociedad capitalista.
En medio de esto, y a pesar de las realidades que se pretenden imponer desde la
narrativa que sostiene la racionalidad hegemónica, los espacios educativos han tenido
lugar para que también el disenso se pueda notar, debatiéndose posturas en cuanto a la
concepción y dirección de los modelos educativos contemporáneos, marcándose
distancias ante la intencionalidad de la educación formal.
3Según cada mirada, por una parte se han puesto de manifiesto puntos de vista que
apuntan a la continuidad de las tendencias conservadoras y tradicionales de la
racionalidad imperante mayoritariamente, pero también vienen cobrando mayor fuerza,
perspectivas emergentes que llaman a la reflexión del orden educativo, cuestionan sus
métodos, cometido y contenidos, identificándolos como base de una visión
instrumentalista y no formativa.
Esto lo apunta Gracia (2024), al exponer de las tensiones siempre presentes al
abordar las complejas relaciones entre emancipación, conocimiento e intencionalidad en
los sistemas educativos:
La diferencia más notable entre la teoría tradicional y la crítica reside en la
concepción del sujeto y del objeto del conocimiento: mientras que la teoría
tradicional presupone que el conocimiento es independiente de las
condiciones históricas y sociales en las que se produce, para Horkheimer, el
sujeto que conoce está inmerso en la realidad social que estudia, y su
conocimiento está siempre condicionado. (…) La teoría tradicional se centra
en la “explicación técnica” y la neutralidad, la teoría crítica está comprometida
con la emancipación humana. Y dado que ese propósito no se puede llevar a
cabo mediante un proceder puramente metodológico, pues esto supondría la
automatización de los procedimientos (con sus consecuentes mecanización y
deshumanización), Horkheimer alega que la teoría crítica “no es simplemente
una teoría del conocimiento, sino una teoría de la sociedad en su totalidad,
orientada a su transformación. (p.26).
Del debate podrían advertirse indicios de que las propuestas plasmadas por
décadas en los sistemas educativos han centrado esfuerzos e inversión de recursos
hacia el desarrollo de modelos que promuevan conocimientos fundamentalmente en las
áreas cognitivas: aprender a conocer y aprender a hacer, pudiendo entenderse que los
aprendizajes orientados hacia el saber ser y el saber convivir, no han recibido la misma
atención.
Sin embargo, desde algunas voces del sur del continente, se viene promoviendo
educación con contenidos expresados en promoción de valores y necesidades conforme
a un modelo de sociedad que busque sembrar ciudadanía, participación, empatía,
interacción, búsqueda del bien común. Todo esto como base para consolidar un modelo
de identidad personal-social, como mirada dirigida hacia el horizonte por recorrer desde
lo educativo -y en un sentido muy particular y significativo- hacia la comprensión del Ser.
4Esto podría conducirse conforme al propósito de impulsar prácticas formativas para
promover habilidades interpretativas hacia lo que representa el ser social, sus
implicaciones, significados, impacto personal y social-cultural. Desde la Educación Física
se pueden gestar múltiples posibilidades para dar lugar a este tipo de aprendizajes, y de
ese modo, aportar otras rutas para recorrer la senda formativa del Ser.
Se ve conveniente advertir en este contexto, las inquietudes que comparte Morales
(2024), cuando asoma el debate sobre el ser como elemento central en el proceso
educativo, pero entendiendo que el aprender a ser se ha de complementar con el saber
hacer:
El proceso educativo tiene una doble dimensionalidad, por una parte, está toda
la perspectiva metafísica ontológica cuyo problema fundamental es el Ser, la
cual es complementada por la otra con el Hacer, atendiendo a generar la
permanente posibilidad de aprendizaje, adaptación del conocimiento a la
realidad y al ejercicio de un saber, el Ser se complementa con el Hacer. El
punto central de esta discusión es suscitar el debate sobre el ser, por lo cual
se hace la pregunta qué significa entonces: ¿Aprender a ser? (p.3)
Estas interrogantes llaman a escena al área de Educación Física como escenario
de aprendizaje para el autorreconocimiento, pero también para el reconocimiento del otro,
para lo empático y lo solidario, para valorar el aprender a convivir e interactuar, para
aprender de manera cooperativa y sensible, para buscar atender los conflictos, para la
promoción del dialogo como espacio y razón de encuentros.
Atender esto puede dar lugar a valorar alternativas a las concepciones tradicionales
e instrumentalizadas en la enseñanza de la Educación Física, centradas en el
deportivismo y su racionalidad. Lamentablemente, a menudo algunas prácticas han
utilizado el deporte como un filtro social o un medio para exponer y promover talentos. Y
aunque la identificación de talentos es importante, debe tener un lugar y un momento
específico, no el enfoque principal.
Por lo tanto, pareciera conveniente también reevaluar las percepciones sobre los
contenidos del deporte escolar, usualmente empleados bajo concepciones que solo
terminan promoviendo valores de competitividad e individualismo. Corresponde buscarle
espacios para que brinde experiencias formativas, un aprendizaje integral, socialización.
Esto aun cuando quizás implique desmitificar al deporte como la única expresión de logro
5talento o mérito, valores de un ideario que ha permeado tanto la cultura profesional de la
Educación Física como la sociedad en general.
Al adoptar una visión más integradora, sensible y comprometida, pueden darse
respuestas de manera más efectiva a las necesidades de la realidad actual, por lo que
corresponde asumir cambios de actitud para una reflexión profunda. Es un gran reto, tal
vez, para algunos supone romper con paradigmas bajo los cuales fueron formados
profesionalmente. Pero la práctica docente y las visiones educativas, como se viene
sosteniendo, asisten a permanentes desafíos que demandan respuestas.
Esto llama a atender a Schön (1987), cuando sostiene que la práctica del docente
va a desarrollarse siempre en un marco singular de complejidades, incertidumbres,
permanente inestabilidad, conflictos de interés y diferencias en cuanto a valores. De allí,
el camino que se pretende al buscar promover al deporte y las actividades de aprendizaje
que de él pueden derivarse, como experiencia hacia -y para- el aprender a ser como un
horizonte formativo.
Hacia una comprensión epistémica de la Educación Física
Es propicio el abordaje de esta ruta para iniciar con un breve recorrido filosófico que
oriente la comprensión de ciertos supuestos teóricos del área. Para ilustrar el proceso
evolutivo en torno a los paradigmas que se han compartido según distintas épocas sobre
las visiones y el estudio de las relaciones-percepciones entre movimiento humano,
Educación Física y el Ser, se van a tomar referencias en los trabajos de Benjumea (2004),
quien expone distintas etapas en cuanto a estas concepciones.
Por una parte, comparte las visiones de Platón y Descartes, de quienes indica,
entendieron al hombre como dualidad que se presentaba en el Ser. Esto en una división
cuerpo-espíritu, representando cada área el mundo de las cosas materiales y en el mundo
de las ideas, respectivamente. De allí que entendían el cuerpo como materia y su esencia
es la extensión. En cambio, el alma como esencia de lo espiritual, se expresaba a través
del pensamiento.
Asimismo, sostiene que Aristóteles concibió el cuerpo con el potencial para rescatar
su esencia a partir de las capacidades de generar el pensamiento. Entendiendo así al
6cuerpo como un instrumento condicionado por las leyes físicas, mientras que el alma
representaba el principio y fin de la existencia del Ser. A la luz de estos postulados, podría
ponerse de manifiesto un dualismo radical en la constitución del Ser.
Esto, según lo percibe Benjumea (2004), pudo haberse tornado en un momento en
el paradigma que dio lugar a una visión más bien fragmentada y dual del hombre,
entendiéndolo desde las distintas disciplinas científicas y dos perspectivas: la de las
ciencias naturales y las de las ciencias del espíritu. Lo anterior se extendió por mucho
tiempo, de modo que la corriente filosófica cartesiana, continúa concibiendo al ser
humano con una visión dualista, la suma de dos sustancias diferentes: esencia corporal
y esencia inteligible.
En la modernidad, sostiene Benjumea (2004), se imponen las formas del
pensamiento racional y se posiciona el paradigma mecanicista cartesiano, en el marco
de la industrialización, configurándose un paradigma del Ser todavía dualista (mente y
cuerpo), considerando el cuerpo humano como una máquina y orientando por entonces
la comprensión y acción de la Educación Física desde una perspectiva con creciente
apoyo por parte de los expertos y estudiosos del área.
Asimismo, por parte de Vera y Chillé de Colmenares (2020), se destaca que:
Además, que esta visión entiende el movimiento como acto meramente físico
biológico, con alto componente de un ideario físico, con factores clave vistos
desde una mirada objetiva que lo percibe en términos de masa-tiempo-
espacio. Es Desde esa perspectiva físico-biológica que se configuraron las
relaciones que hasta hoy se sostienen, entre ejercicio, actividad física, salud,
higiene, terapia, mantenimiento físico-corporal y funcionamiento de los
órganos y sistemas internos y externos. (p. 369).
Esto se mantuvo por décadas, hasta que a mediados de la década de los 70,
ocurren cambios de paradigma en torno al cuerpo y al movimiento, surgiendo posturas
orientadas por el estudio a nivel de la neuropsicología y la psicomotricidad, las cuales
sedujeron a la comunidad académica, dando lugar a una comprensión distinta de estos
procesos.
En esta dinámica, se logró incorporar una visión con gran valor para la Educación
Física, vinculándose aspectos como los fenómenos fisiológicos, físicos y la cognición del
sujeto, así como los principios que permitieron la comprensión entre la biología, el
7lenguaje y las etapas de maduración del niño al joven, y de éste al adulto. Estas nociones
constituyen la base para que hoy se entienda la integración entre las áreas motriz,
cognitiva y socio-afectiva.
Desde esas percepciones y sus avances (posteriores y graduales), se ha venido
abordando el estudio del Ser en diferentes disciplinas y áreas del conocimiento, pero en
el caso de la Educación Física y sus saberes, se han acentuado procesos y experiencias
de aprendizaje del sujeto social a través de su cuerpo, descubriéndose y desarrollándose
no solo en sus aptitudes físicas, sino también en su personalidad y formas de relación
con su entorno.
Ahora, en ocasión del surgimiento y promoción de los enfoques constructivistas en
cuanto al conocimiento y su gestación, sostiene Benjumea (2024), que el sujeto
conocedor es quien le otorga sentido al medio que lo rodea, contribuyendo esto a
escenarios, experiencias, métodos y didácticas que han determinado nuevas formas de
concebir el cuerpo, percibir el movimiento y experimentar diferentes formas de
intervención pedagógica desde la Educación Física.
En ese período de la producción de conocimiento y reflexiones permanentes, se
han gestado nuevas corrientes de pensamiento en el área: “el cuerpo pensante” y la
“educación del movimiento y por el movimiento”, entre otras que se sostienen en una
concepción integral, holista y compleja del ser humano en relación con el contexto
sociocultural donde interviene. (p. 6).
Entendiendo este proceso extendido en el tiempo y manifestado en distintos
enfoques, perspectivas y percepciones, la Educación Física recorre caminos de que
buscan trascender concepciones “deportivistas”, ancladas en una mirada que buscaba la
reproducción de un movimiento, de un registro o un performance físico o disciplinar.
Asimismo, las corrientes emergentes van a hacerle frente a posturas cientificistas y
tecnologistas, muy asociadas a las ideas del deporte como fin y no como medio.
En cambio, ha llegado el tiempo de la comprensión de la Educación Física, ya
nutrida de mayores experiencias, de reflexiones y análisis desde diferentes postulados
filosóficos, para orientarse hacia tendencias que persigan la del cuerpo-sujeto,
visualizando esta relación en una concepción integradora, transdisciplinaria y compleja
del Ser; es decir, más social, más humana, más formativa.
8Estas miradas que vienen ganando espacios en la comunidad académica en
Venezuela, pueden verse reflejadas en parte de lo que compartía Angarita (2014):
La Educación Física estudia e investiga sobre cómo el deporte, la actividad
física y la recreación pueden contribuir a la formación de la persona desde la
Comprensión del Ser; y de sistematizar esas experiencias mediante el registro
en el ámbito escolar, organizacional, comunal y social en general. Es el cruce
de intersección entre la educación y los campos del movimiento humano
institucionalizados socialmente como fundamentales para el ciclo vital de la
persona. Las actividades deportivas desarrolladas en contextos educativos o
académicos entran en la categoría deporte escolar, pero quedan fuera del
campo de la EF si no se involucran objetivos de aprendizaje (p.277).
Esta visión y objeto de la Educación Física orientada según la idea de formar al
sujeto social desde la comprensión del Ser, convoca a la sistematización de experiencias
integradas desde la actividad física, el deporte y la recreación como experiencias
registradas, institucionalizadas, normadas y mediadas en la escuela, por la escuela. Es
en sí, un conjunto de experiencias formativas formales, integradas, transversales y dadas
como parte de la intersección donde convergen todos estos elementos.
Estos factores todos, forman parte de la disciplina y área de conocimiento, no le
son ajenos, sino que por el contrario la nutren y la componen. Pero no se trata únicamente
de un aprendizaje dado en las condiciones que ofrece la escuela o para generar un
conocimiento solo válido como contenido escolar. La formación integral, la comprensión
e identidad del Ser, lo trasciende, lo vincula en el ámbito educativo, pero también desde
éste a los escenarios de la vida social, comunitaria, organizacional, institucional y
ciudadana en general. Es allí donde efectivamente se configura el Ser.
Sin embargo, este aprendizaje debe estar contemplado en el marco de los
programas pedagógicos y formativos de la escuela, de las instituciones educativas, para
que tengan sentido, forma y dirección. No se trata de prácticas improvisadas,
inconscientes, sin voluntad, las cuales en algunos casos más bien distorsionan conceptos
y afectan los ritmos de aprendizaje de la Educación Física. Es en cambio la intervención
profesional del docente entendido en la comprensión del Ser, lo que el área está llamada
a aportar. En torno a la búsqueda para ampliar el horizonte, Gutiérrez (2013) indicaba:
9En este nuevo paradigma de la Ciencia de la Motricidad Humana, la motricidad
y la corporeidad constituyen las dimensiones del ser, “el cuerpo de la
motricidad es la corporeidad del humano, que siente, piensa, actúa, se
relaciona y se mueve con el fin de desarrollar más su carácter de Humano”.
Se habla de un cuerpo que se construye socialmente, que se humaniza gracias
a la educación, de tal manera que es a partir de ello que el termino de
corporeidad se recupera para pasar a formar parte de uno de los elementos
que constituyen la Ciencia de la Motricidad Humana (p.294).
Esto en el entendido de que educar es humanizar, la Educación Física se viene
apoyando en las ciencias y disciplinas que avanzan en el estudio de las formas de la
motricidad, del movimiento como proceso consciente, libre y socialmente necesario. Y
esto debe conduce a una mirada que va más allá de la visión utilitarista pro productiva,
pro deportiva o pro comercial, instrumentalista, entre muchas otras tendencias que han
invadido la esencia del ser y sus formas de expresión a través del cuerpo que es, que se
reconoce y se busca socialmente, no para validación de estereotipos, sino para
promoción del ser y sus expresiones.
Estos aspectos deben estar en la dinámica de la construcción epistemológica
permanente, incluso apartándose de la idea de posicionarse como postulado
imperturbable, invariable, lo cual le restaría esa significación socialmente gestada, que
es en parte, lo que el área de la Educación Física viene conquistando luego de mucho
tiempo. Castro (2022), también aporta a la reflexión a través de sus comentarios:
El reconocer que el ser humano es a la vez físico, biológico, psíquico, cultural,
social e histórico, involucra procurar comprenderlo en toda su complejidad. Sin
embargo, dicha complejidad de la naturaleza humana no está reflejada en la
educación, la que se encuentra desintegrada en disciplinas, lo que dificulta
aprender lo que significa el ser humano, el que en palabras de Morin es “… un
ser plenamente biológico y plenamente cultural que lleva en sí esta unidualidad
originaria”. Reconoce el autor, una triada en bucle entre cerebro-mente-
cultura, en el que cada uno de los términos necesita a los otros. Bajo esa
perspectiva, la educación que hoy denominamos física, no debiera ser
solamente una asignatura aislada, sino que debiera estar presente en todas
las áreas de la enseñanza (p.49).
Por ende, la comprensión del ser desde la mirada de la Educación Física, ha de
suponer comprenderlo en su complejidad, en cada dimensión, no solamente desde lo
físico. Pero igualmente, el ser debe contar con el reconocimiento de su complejidad desde
10la perspectiva de todas las demás áreas del conocimiento, en su dimensión amplia:
cultural, psíquica, social, histórica. Es comprenderlo como ser físico, cognitivo,
emocional, social.
Esto ha dado lugar a que la construcción epistemológica en la Educación Física, se
ha enriquecido desde distintas áreas y disciplinas científicas, haciéndola particularmente
diversa, amplia e interdisciplinaria, pero sin perder su esencia, concepción y la
comprensión de su sentido como área formativa presente en todos los currículos a nivel
mundial.
Por esto, desde muchos enfoques y percepciones se ha venido construyendo el
conocimiento y las experiencias de aprendizaje en el área. Al respecto, Zamora (2009)
señalaba que en el transcurrir del tiempo no se ha dado un repensar epistemológico de
la Educación Física, sino más bien una revisión semántica de la misma, llevando ésta a
un recorrido por una gran diversidad de enfoques, contextos y connotaciones de
significación:
-Desde el ámbito de la motricidad: se introducen las categorías conceptuales de
esquema corporal, corporeidad, coordinación global, conducta motriz, espacialidad,
percepción temporal, ludomotricidad, praxia, entre otros postulados expuestos
indistintamente por Pick y Vayer (1969), Lapierre (1977), Le Boulch (1980), Parlebas
(1985), Da Fonseca (1992), entre otros autores más.
-Desde el ámbito del acondicionamiento físico: se introducen las categorías
conceptuales de resistencia (aeróbica, anaeróbica), velocidad de reacción, movilidad,
potencia, fuerza máxima, intensidad, volumen, carga física, postulados indistintamente
por Ozolín (1983), Matveyev (1983), Grosser y Neumaier (1986), Tschiene (1987), Harre
(1987), Platonov (1988), entre otros.
-Desde el ámbito de la expresión corporal: se introducen las categorías
conceptuales de creatividad, lenguaje corporal, danza, ritmo, pulsación, composición,
frase musical, postulados indistintamente por Alexander (1979), Bernard (1980), Motos
(1983), Fast (1986), entre otros.
-Desde el ámbito del juego y del deporte: se introducen las categorías
conceptuales de técnica, iniciación deportiva, competición, lúdica, fundamento,
rendimiento, postulados indistintamente por Parlebas (1985), Blázquez (1986), Lavega
11(1995), entre otros.
En ese sentido, es importante el llamado de advertir ciertas posturas anti
epistemológicas, han pretendido un enfoque parcelado o aislado de la Educación Física,
buscando la sustitución de términos y no superando -o yendo apenas un poco más allá
de -la reflexión de significación semántica.
Sin embargo, desde el escenario de la epistemología, todo el recorrido conceptual
por el que ha venido transitando el área, no en modo alguno la negación del episteme de
la Educación Física, sino que más bien llama a un replanteo de cara a un cuerpo teórico
e investigativo más amplio, sensible y transdisciplinario, el cual está en pleno proceso de
construcción y evolución permanente de su conocimiento científico. Es en esa ruta, donde
se ha de orientar la mirada hacia el horizonte para la comprensión del Ser, desde la
mirada de la Educación Física y sus saberes.
El Ser como horizonte de la Educación Física
Sin ánimo alguno por pretender de certezas, convendría alzar la mirada para
avizorar una ruta hacia la pretendida comprensión del Ser, esperando un camino que, en
efecto, tenga profundas consecuencias educativas, por ende sociales, culturales,
humanas. Esto parte del supuesto -advertido en este caso sí- de ir más allá de la reflexión
individual tras la búsqueda filosófica de “verdades”, traducidas a la postre en
conocimiento que amplía documentos académicos, mas no promueve cambios
sustanciales, ofreciendo en cambio, actos contemplativos en la búsqueda filosófica,
epistémica y academicista en sí.
Buscarle argumentos para sostenerlo, puede llevar mucha indagatoria, pero el
panorama que se percibe (según la mirada y los intereses, por supuesto), diariamente
deja ver balances poco alentadores en cuanto aquellas prácticas transitadas una y otra
vez, por años. Hay entonces llamados desafiantes -y hasta pareciera que
impostergables- a reflexionar en torno a si la educación que se viene brindando y
recibiendo en los diferentes niveles educativos, incluyendo la universidad, se adecúa a
las necesidades de formación del ser de hoy.
En ese orden, comparte Linzmayer (2007), información que puede sumarle
12argumentos a la necesaria reflexión: En el “Proyecto del Milenio” de la ONU, se declaran
los siguientes objetivos:
1.- Erradicar la extrema pobreza y el hambre.
2.- Alcanzar la enseñanza básica universal.
3.- Promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de las mujeres.
4.- Reducir la mortalidad infantil.
5.- Mejorar la salud materna.
6.- Combatir el HIV/SIDA, la malaria y otras enfermedades.
7.- Garantizar la sustentabilidad ambiental.
8.- Establecer un Convenio Mundial para el Desarrollo.
Se muestran estas reflexiones como dato a tomar en cuenta al momento de diseñar
un proyecto político-educativo, una propuesta de formación y una orientación en cuanto
a la intervención profesional del docente. Con independencia del nivel de enseñanza que
se atiende, (Educación Primaria, Educación Media General o instituciones universitarias),
debe haber un compromiso educativo no solo de transmitir contenidos y ofrecer
experiencias de aprendizaje innovadoras, motivantes, atractivas.
En cambio, se cree más en que el compromiso se extienda, vinculándolo con
valores universales de respeto por la vida, por el bienestar social de todos los seres vivos,
por las condiciones que en definitiva, preserven la existencia. Este compromiso, por
supuesto, debe estar también en los procesos de formación universitaria de los docentes,
actor fundamental en un entramado para comprender el Ser, formar al Ser, transitar un
horizonte que eduque para la vida, consciente de las dimensiones a educar en la persona.
Y es que al profesional de la Educación Física, así como a quienes lo forman, les
corresponde cuestionar si su disciplina, su área de conocimiento y su trabajo, han venido
siendo parte en cuanto a la reproducción de la realidad que se desea superar, o si en
cambio, ha procurado reflexionar en torno a cambios para transformarla, ha intervenido
para gestar una concepción distinta del sujeto social, del Ser.
En atención a esto, es al menos necesario sospechar sobre la necesidad de rendir
un balance sobre los métodos, la didáctica, los contenidos, metodologías y orientaciones
13que los conocimientos del área tienen (o deberían tener) para que los niños, los jóvenes,
los futuros ciudadanos, perciban los problemas que generan las desigualdades, la falta
de consciencia humana y social, la pobreza extrema, la falta de garantías para acceder
a los derechos más fundamentales del ser humano. Sobre estas cuestiones, Linzmayer
(2007), aporta sus reflexiones:
Siendo la Educación Física una disciplina que forma parte del currículo
escolar, administrada por profesionales formados en una universidad, y que, a
través de sus orientaciones pedagógicas, puede influenciar comportamientos
y orientar actitudes, es necesario reformular, o por lo menos reflexionar sobre
dichas orientaciones, tanto a nivel escolar como en el ámbito de la educación
superior en la formación de profesores (p. 64).
Esto puede reposicionar a la Educación Física, alejándola de concepciones en que
todavía la entienden como complemento de un currículo, para promover talentos
deportivos y/o acentuar socialmente los valores de la competitividad. Lejos de todo
aquello, el horizonte formativo por recorrer, la llama a formar parte de las respuestas ante
panoramas sociales complejos, modelos que pretenden perpetuar la hegemonía del
poder por el poder en sí, individualismo, falta de empatía, entre otras formas pendientes
en lo que refiere a educarse, que es humanizarse.
Es necesario hoy, atreverse a decir que contextualizar la actividad educativa no solo
puede enfocarse en celebrar el impacto de la tecnología en los ambientes educativos,
fascinarse ante una realidad inocultable que hoy se muestra para al flujo, manejo y
promoción de información y conocimiento. Se podría pensar que el debate educativo de
hoy no puede ubicarse únicamente sobre los aprendizajes posibles a través del uso de
las múltiples alternativas basadas en los recursos digitales como estrategias didácticas.
Se cree firmemente que el giro debe ser hacia lo reflexivo, lo critico y lo sustancial
en la búsqueda de puentes para comprender lo humano, pero desde miradas agudas y
profundas. Sobre esta problemática, Morales (2014) asumía:
Por otra parte, la educación viene confrontando y configurando un discurso
problemático pues, han surgido cantidad de cuestionamientos y lineamientos
mediante los cuales se hace cada vez más complejo su caracterización. Para
esta reflexión, se asume una definición particular de educación: Educar es
Humanizar. (…) Se refiere a educar para la trascendencia, superando
14perspectivas dualistas y reduccionistas en la educación, la necesidad de volver
al aula fundamentalmente asumiendo el diálogo como punto central para el
desarrollo del proceso educativo, la necesidad de volver a lo humano, a partir
del diálogo y la comunión, y así, establecer la educación como proceso
permanente de humanización (p.8).
Es también notorio que cada parte interesada en los problemas educativos, sociales
y económicos de hoy, podrá tener su propia perspectiva de lo que estime como
“prioridades” formativas en el sujeto social. Podrán perseguirse distintos ideales y
procurarlos de diferente manera. Por acá se asoma una ruta para caminar hacia un
horizonte.
En esa tarea, las demandas a la Educación Física desde las experiencias
académicas en las universidades y la formación de profesionales, tiene también sus
asignaciones por cumplir, y como toda tarea, puede emprenderse según maneras de
enfocar la problemática, percibir las respuestas y aprovechar los recursos. En ese orden
de ideas, también Linzmayer (2007) comparte su visión:
Como académicos de Educación Superior, tenemos la responsabilidad de
desarrollar en el alumno un conocimiento que lo lleve a superar la actitud inicial
de ingreso a la universidad, ya que la gran mayoría de los que ingresan a
estudiar Educación Física lo hace motivado por razones deportivas. Además,
no se justifica que una persona permanezca cuatro años en la universidad para
posteriormente realizar una vida profesional basada exclusivamente en su
especialidad deportiva. Es necesario reflexionar sobre conceptos que
generalmente se confunden, pero que analizados en su contexto, muestran
diferencias significativas, tales como instructor, profesor, educador,
pedagogía. (…) Lo que deseo exponer, analizar y discutir aquí, es la relevancia
de los procesos pedagógicos y educativos relacionados con la formación
humana y cómo la Educación Física que se desarrolla en la escuela puede
contribuir en dicho proceso. (p.64).
En esa dirección podría haber caminos y oportunidades hacia fortalecer
dimensiones del desarrollo personal-social, la sensibilidad del estudiante y futuro docente
de Educación Física, planteándole también la importancia de dirigir sus intereses hacia
habilidades que le permitan abordar otros aspectos del desarrollo de sus alumnos, como
la confianza, el autoconcepto, la socialización, la interacción, el trabajo cooperativo, el
respeto, la solidaridad, el aprendizaje emocional, el diálogo, entre múltiples áreas y
15contenidos más.
Esto podría suponer una invitación a reorientar el uso de los recursos didácticos,
revisar estructuras y adecuar métodos, medios, recursos y estrategias para hacer de las
experiencias de aprendizaje que se vienen empleando (así como las que se irán
creando), escenarios para aprender para la vida desde la clase de Educación Física, el
Deporte y la Recreación, a través de sus contenidos, con profesionales maduros,
mediadores, capaces de intervenir por una sociedad más equilibrada, justa y solidaria.
En atención a estas pretensiones, es válido acudir a Maturana (1999), cuando
destacaba que la conducta social ha de verse expresada en la cooperación y no en la
competición, sosteniendo además que la competición es esencialmente anti-social, al
buscar negar, reducir al otro. Considerando esto, en la medida en que la Educación Física
promueve actos de competición, los participantes tienden a colocarse más lejos unos de
otros, entendiendo que vencer implica anular o reducir al contrincante, y ese acto no es
social.
Asimismo, Bracht (1986), advertía que: “El niño que practica deporte, respeta las
reglas del juego… capitalista!” (p.57). Esta reflexión conduce a reconocer un hecho
innegable, y es que toda experiencia que pretenda formar, pero que se base únicamente
en el deporte como fin en sí mismo, está reproduciendo las reglas pre-establecidas por
el mercado para multiplicar la desigualdad, la competitividad, el individualismo,
enfatizando premisas como el que sólo pueden ganar los que tengan los dotes necesarias
para ello, ya sean éstas físicas, psicológicas o sociales.
Un ejemplo bastante palpable de esto se puede ilustrar mediante la “competencia
deportiva” entre los países menos desarrollados intentando vencer a las grandes
potencias económicas mundiales. En ese caso, el deporte se expone como escenario de
la desigualdad, mediando a través de un lenguaje que busca vender desde la ilusión de
que da las mismas oportunidades para todos y de que la competencia se da en igualdad
de condiciones. De eso también se debe cuidar la Educación Física.
Reiterando lo dicho por Maturana (1999), un acto o hecho social no coloca a las
personas en situación de competir, más sí en situación de cooperar y compartir
procurando un equilibrio entre el ser y el tener. Por esto, la Educación Física tiene un
papel fundamental para desarrollar una conducta social sana, evitando enfocarse
16solamente del desarrollo de las capacidades físicas o habilidades deportivas individuales,
para promover el desarrollo de su sensibilidad personal y social.
Es de resaltar entonces que los procesos de enseñanza en Educación Física han
venido adoptando diferentes métodos y valoraciones, empleando sus saberes y
contenidos. El área se ha venido nutriendo de experiencias y reflexiones que hoy pueden
representar mayores posibilidades. Acá es oportuno resaltar lo que exponen Labaké,
Villamea, Bazán y Maciel (2021), cuando comparten sus impresiones:
El advenimiento de enfoques más humanistas y la incidencia de las ciencias
sociales sobre la Educación Física, construyeron el enfoque del juego
inteligente, basado en la idea de un sujeto cognoscente, inteligente. La
enseñanza se vincula a distintos modelos que proponen una mirada más
amplia en la enseñanza que la lógica interna del deporte. La clave es habilitar
la reflexión y el registro de las posibilidades de resolución por parte del grupo.
En íntima relación, se ha desarrollado el enfoque del juego democrático, donde
el deporte es un medio de socialización y aprendizaje de la convivencia,
jerarquizando la cooperación y tensionando la heterogeneidad para la
aceptación de limitaciones y posibilidades del grupo y de cada persona. El
abordaje de la resolución, la toma de decisiones, la pregunta y la reflexión
como parte del proceso de enseñanza aprendizaje, la posibilidad de enseñar
a partir de los valores de igualdad, participación y democracia. Una propuesta
que invita a dejar de centrar el eje en el movimiento individual y colectivo, para
ampliar la mirada sobre la enseñanza del deporte como contenido cultural y
socialmente significativo (p.3).
Estas visiones emergen desde una racionalidad por una Educación Física orientada
hacia un horizonte formativo que posiciona al Ser (humano, ciudadano, persona, sujeto
social), como prioridad del esfuerzo que representa ese proceso formativo integral e
integrador, antes que una educación deportiva. Se quiere agogizar al deporte, la
recreación, el acondicionamiento físico, el aprendizaje motor, y en fin, todas las
experiencias de aprendizaje que con estos contenidos, se puedan configurar.
Asomando reflexiones para partes interesadas
Se piensa en impulsar cambios en los métodos, uso de los recursos y elección de
los contenidos para contextualizar la enseñanza de la Educación Física según las
demandas educativas, sociales y culturales del siglo XXI, atendiendo los fines formativos
17que se han venido planteando desde las voces que exponen la necesidad de un Nuevo
Contrato Social (UNESCO, UNICEF, Morales, entre otros).
Ello supone promover ciudadanía, participación, solidaridad, respeto a las
diferencias, sensibilidad y tolerancia. Y en ese sentido, a la Educación Física también le
corresponde formar al sujeto social en distintas áreas de su desarrollo, como el aprender
a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Se trata de transitar
un camino en el que la Educación Física acompañe en ruta para la formación humana e
integral del Ser.
Esto desde su propia identidad, contenidos y procesos epistemológicos -en
constante construcción-. La tarea no solo es el de docente, sino que debe ser impulsada,
alentada y reflexionada también en la universidad, que está llamada a atender las
condiciones del nuevo pacto social. Por lo tanto, hay tareas que resolver a nivel de la
formación del profesional del área.
Conviene señalar que para operar reflexivamente en escenarios tan complejos, la
formación inicial del docente de Educación Física, debe buscar incentivar una visión
humanizada del área, de modo que pueda ser percibida -y aprovechada, en el buen uso
del término- como bien cultural, para todos, reconociéndola con mayor trascendencia y
pertinencia social, haciéndola parte del espacio reflexivo que se exprese en términos
formativos, integrales e integradores para la sociedad democrática.
Esto podría ubicarse a nivel de la comprensión de la Educación Física nutrida desde
mayores experiencias, reflexiones y análisis sobre los postulados filosóficos que la han
venido moldeando y adecuando a las épocas y contextos -según intereses y
necesidades-, para procurar el cuerpo-sujeto social-ser, visualizado en una concepción
integradora, transdisciplinaria y compleja del Ser que sabe, hace, convive.
Porque se recorren tiempos en los que las Ciencias Sociales advierten a la
educación de un ser humano físico, biológico, psíquico, cultural, social, histórico. El Ser
en toda su complejidad. Una triada en bucle entre cerebro-mente-cultura, como
comentaba Morin. Bajo esa perspectiva, hoy la Educación Física no puede andar aislada,
ajena de esta comprensión, sino que ha de estar presente en respaldo todas las demás
áreas de la enseñanza y su vez, nutrirse de ellas.
Corresponde tener presente que cuenta con un acervo muy rico para emprender
18ese recorrido y vislumbrar el horizonte que se pretende, desde el ámbito de la motricidad,
los esquemas corporales y la dimensión de corporeidad, también a través de
acondicionamiento físico, la aptitud física, pasando de la misma maneta por la expresión
corporal, la danza y su lenguaje, el juego y del deporte, entre muchos otros recursos para
orientar la comprensión del Ser, la formación del Ser.
Porque desde hace tiempo la Educación Física dejó de ser un complemento
curricular. El área es currículo, y no puede concebirse solo para promover el deporte y
los talentos socialmente idolatrados entre los valores de la competitividad que tanto
promueve la sociedad capitalista. En cambio, está en permanente convocatoria para
configurarse en respuesta formativa ante panoramas sociales cada vez más complejos,
a proponer formas pendientes en lo que refiere educar, que es humanizar.
Se cree que hay señales ya mostradas para asumir un giro hacia un horizonte
distinto, sosteniéndolo con firmeza en permanente ejercicio reflexivo, crítico y sustancial
que ayude para comprender lo humano, educar para la trascendencia, promover el
diálogo, incentivar el encuentro, enseñar la convivencia y la democracia desde la cancha,
el juego, el deporte y el movimiento.
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21Acerca del autor:
Osmel José Álvarez. Licenciado en Educación Física, Deporte y Recreación, egresado
en la I Promoción de esta mención en la Universidad de Carabobo (1995). Magister en
Gerencia Avanzada en Educación. Aspirante a Doctor en Ciencias de la Educación.
Docente en Educación Básica y Docente ordinario en la Asignatura Acondicionamiento
Físico Básico en la Mención de Educación Física, Deporte y Recreación de la Universidad
de Carabobo. Ha coordinado programas de Control y Seguimiento del entrenamiento
deportivo a selecciones permanentes en varios estados de Venezuela. Código ORCID:
0009-0007-3277-558X. Correo electrónico: alvarezosmeljose81@gmail.com
22DECLARACIÓN DE ORIGINALIDAD Y CESIÓN DE DERECHOS DE PUBLICACIÓN
Naguanagua, 25 de Noviembre de 2024
Comité Editorial Revista Eleutheria
Presente. –
Me dirijo a ustedes en la oportunidad de saludarles cordialmente. Asimismo, les
solicito gentilmente la publicación en su prestigiosa revista, del artículo titulado:
“FORMACIÓN DEL SER: UN HORIZONTE DESDE LA EDUCACIÓN FÍSICA”.
En ese sentido, declaro que:
▪ El artículo que presento para ser publicado, es original, que no ha sido publicado
antes en forma total o parcial y que no se ha presentado simultáneamente a otra
revista u órgano editorial para su publicación.
▪ No existe ningún tipo de conflicto entre autores, ya que el artículo es de autoría
individual.
▪ No he incurrido en plagios o faltas éticas y asumo la responsabilidad total del
contenido del artículo.
▪ Conozco y acepto las condiciones de publicación que se encuentran contenidas
en las políticas editoriales e instrucciones para los autores de la Revista Eleutheria.
▪ Si el artículo que presento para su publicación en la Revista Eleutheria es
aprobado, como autor cedo mis derechos de publicación y autorizo a publicar y
hacer difusión de los contenidos del mismo a través de los medios de que
disponga.
▪ Entiendo que no recibiré compensación alguna de la Revista Eleutheria por la
publicación de este artículo.
23Suscribo la presente declaración, en señal de conformidad.
DATOS DEL AUTOR:
Número de Documento de Identificación: Cédula de Identidad: 9921127
Nombres y Apellidos: Osmel José Álvarez
Afiliación Institucional: Universidad de Carabobo.
Facultad de Ciencias de la
Educación.
Departamento de Educación Física,
Deporte y Recreación
Correo Electrónico: alvarezosmeljose81@gmail.com
Identificador único ORCID: Código ORCID: 0009-0007-3277-
558X.
Teléfonos: 04129676083
Dirección postal: Urbanización El Naranjal I.
Conjunto Residencial Mangos
Villas. Avenida 114-A.
Naguanagua. Estado Carabobo.
Venezuela.
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