¿A dónde voy y a qué?
De la metafísica a la epistemología.
La Lógica de la investigación científica de K. Popper.
Resumen
El ensayo explora la vitalidad de la filosofía en la búsqueda del conocimiento, enfatizando su papel como respuesta crítica a los métodos de investigación existentes. Se centra en la crítica de Popper al método inductivo, proponiendo el método deductivo basado en el contraste como herramienta para la investigación científica. Aboga por una comprensión del mundo que incluya la observación de fenómenos y la reflexión sobre el conocimiento mismo, destacando el carácter dinámico del proceso de aprender. La metodología de la investigación requiere un diálogo histórico con los pensadores previos, situando al investigador en un contexto colectivo de reflexión. La transmodernidad se retrata como una crisis de identidades y definiciones, convirtiendo la construcción de una nueva ciudadanía en un desafío contemporáneo. Se plantea que el conocimiento científico no es solo la acumulación de datos, sino que debe ser interesante y relevante para la comunidad científica. Popper enfatiza la importancia de la intención recta en la investigación, argumentando que el propósito debe ser entender y resolver problemas genuinos. El texto concluye reafirmando que el objetivo del estudio debe ser no solo aumentar el conocimiento científico, sino hacerlo en un marco que combine el pensamiento crítico, la historia del saber y la reflexión sobre el comportamiento humano.
Palabras clave: Metafísica, Epistemología, Conocimiento, Transmodernidad, Investigación.
Abstrac
The essay explores the vitality of philosophy in the pursuit of knowledge, emphasizing its role as a critical response to existing research methods. It focuses on Popper’s critique of the inductive method, proposing the contrast-based deductive method as a tool for scientific research. It advocates for an understanding of the world that includes the observation of phenomena and reflection on knowledge itself, highlighting the dynamic nature of the learning process. The research methodology requires a historical dialog with previous thinkers, placing the researcher in a collective context of reflection. Transmodernity is portrayed as a crisis of identities and definitions, turning the construction of a new citizenship into a contemporary challenge. It is proposed that scientific knowledge is not just the accumulation of data, but must be interesting and relevant to the scientific community. Popper emphasizes the importance of the right intention in research, arguing that the purpose should be to understand and solve genuine problems. The text concludes by reaffirming that the goal of the study should not only be to increase scientific knowledge but to do so within a framework that combines critical thinking, the history of knowledge, and reflection on human behavior.
Keywords: Metaphysics, Epistemology, Knowledge, Transmodernity, Research.
“No hay un método propio de la filosofía”.
Popper, Prefacio de La Lógica de la investigación científica,
Pág., 16.
Ante la mirada expectante del lector transmoderno1, que está sumergido en una sociedad que cada vez es más rebuscada en ideas y conceptos que no siempre están llenas de contenido, he querido intitular este ensayo con palabras simples, que expresan la direccionalidad física sino la direccionalidad de la vida misma. No son palabras rebuscadas, ni tampoco vacías de contenidos. Esta pregunta que a su vez está formada por dos, manifiesta la realidad espacio-temporal de la vida humana como una prosecución de objetivos, como una permanente búsqueda. El ser Humano es un investigador constante, siempre anda tras de algo que le inquieta, le preocupa, le gusta o le angustia.
Esas cosas que busca el ser humano permanentemente, son para él, serios problemas y el modo como los aborda es por medio de la filosofía. El discurso lógico de la mente humana que pretende llegar al ser de las cosas y encontrar sus causas últimas y primeras, eso es lo que hace la filosofía, siempre útil, siempre actual, siempre necesaria. La investigación debe tener una dimensión teleológica, la dirección, el ¿a dónde voy? es la meta; hace referencia a donde quiero llegar lo que quiero descubrir, lo que deseo conocer. El ¿a qué? se trata de los propósitos, los objetivos de la investigación. El recorrido que emprendo además de tener una dirección debe tener una finalidad.
Este ensayo pretende poner en consideración algunos elementos de la crítica que hace Popper al método inductivo como único método válidamente aceptable para investigar las ciencias empíricas y evidenciar su propuesta que pasa por la palabra: contraste, que se materializa en el método deductivo. El ensayo no lo vamos a subdividir en capítulos, sino en apartados que espontáneamente se irán entrelazando unos a otros. La cosmovisión de Popper está sustentada en un discurso filosófico que se plantea como una respuesta, es decir, como unas actitudes racionales y críticas a los métodos que otras han empleado para justificar su propia cosmovisión, y como una y con la misma actitud crítica frente a su propia cosmovisión que plantea como una teoría contrastable, discutible, que puede evidenciar la verdad solo se logra falsear. La comprensión del mundo no es solo la comprensión de los fenómenos que observamos, es también la comprensión el conocimiento como parte del mundo, es decir, la dinámica del conocimiento: conocer, cómo conocemos, por qué conocemos. También el conocimiento del mundo comporta el conocernos a nosotros mismos, el comportamiento humano, en palabras de Miguel Martínez, nuestra propia manera de vivir.
Justamente para este conocer no se puede establecer un método que dogmatice el conocimiento científico que brota de esta relación. Dogmatizar en el discurso filosófico sería restarle ganancia al proceso del conocimiento, sería aniquilar el dinamismo de la mente humana. Todo problema que se presente adecuadamente para la comprensión, todo planteamiento que se evidencie puede ser estudiado y conocido a través del método que le permita mostrar mejor resultados, aunque Popper admite un método simple: “me refiero al de enunciar claramente los propios problemas y de examinar críticamente las diversas soluciones propuestas”. (Popper, Op. Cit, pág. 17). Este modo de análisis supera el conocimiento psicológico que suele evidenciar cosas que no le interesan al ámbito científico y supera el dato sociológico, ya que no se limita. En resumen: todo problema que está claramente planteado, puede ser científicamente estudiado, sea este un problema filosófico, sea un problema
Método histórico
La bondad de la filosofía es que no admite dogmatismos, admite conclusiones. Así lo asegura el mismo Popper. No se trata establecer un pensamiento que racionalmente niegue a afirme alguna de las consideraciones que en algún momento fueron planteadas, sino que le dé continuidad a estas afirmaciones, que formen parte del discurso lógico del pensamiento humano aunque no estén alineadas a la cosmovisión.
La continuidad de este pensamiento humano se puede evidenciar de muchas maneras. La historia de la ciencia es siempre un devenir, un “ir y volver” de la humanidad. Lo que ya han dicho otros, lo que otros han aportado, lo que algunos han investigado, todo eso lo podemos incluir en el método histórico que no hace referencia propiamente a lo cronológico. Dice Popper (1980): Hay uno digno de ser mencionado (y que es una variante del método histórico, que actualmente no está de moda): consiste simplemente en intentar averiguar qué han pensado y dicho otros acerca del problema en cuestión, por qué han tenido que afrontarlo, cómo lo han formulado y cómo han tratado de resolverlo. (pág.18)
Son varias las consecuencias de lo que he llamado Transmodernidad. Si la Modernidad escindió el pensamiento racional que venía siendo uno desde la antigüedad hasta el medioevo, mantenido la unidad desde la metafísica, la Transmodernidad hizo que la referencialidad se diluyera en la vulnerabilidad del pensamiento que no logra encontrar una definición real y que ha hecho que se pierda la identidad, -y vale decir que la identidad en este momento es un problema que está teniendo altos niveles de discusión-. No se puede prescindir de lo que otras han hecho o han pensado, no estamos solos ni en el pensamiento,
Aristóteles sostiene que el Hombre solitario termina siendo una bestia. El filósofo no se habla a sí mismo, el filósofo habla consigo mismo y luego a los demás, hace un ejercicio desde la meditación pero para compartirlo con los demás. Desde Sócrates los diálogos son y serán siempre una menara adecuada de aprender, de pensar y de conocernos a nosotros mismos.
En la metodología de la Investigación, el Estado del Arte nos recuerda la razón de ser del Método Histórico. Es un proceso que el que el investigador dialoga ante todo con los investigadores que le han precedido en la idea que tiene en mente, es el primer paspo para salir de la caverna, en palabras platónicas. Continuando con Aristóteles, podemos encontrarnos una recomendación que nos serviría de mucho en este momento: “el sabio debe escuchar al más sabio”. El Método Histórico es un diálogo para escuchar a los que antes han hablado. “Algunos filósofos han hecho una virtud del hablarse a sí mismos, tal vez porque piensan que no hay nadie con quien merezca la pena de hablar”. (Popper, op. cit. 17).
Mi propuesta de tesis doctoral es atravesada por el eje de la Nueva ciudadanía iluminada desde el ámbito eclesial, es decir, el impacto que pueden tener los que forman parte de un sistema religioso determinado para construir y transformar la ciudadanía, incluso, redefinirla. El asunto de la ciudadanía ha sido altamente referido desde la antigüedad. Vale decir que nosotros somos una sociedad helenista, que ha nacido con una profunda influencia greco.-romana, pero más griega. El attegiamento (el comportamiento en italiano, el modo como se relacionan los seres humanos y se comportan en determinados momentos sociales) es un tema recurrente. Se ha hablado hasta ahora de ciudadanía, de cultura cívica, pero el tema de una nueva ciudadanía sigue siendo un reto gnoseológico y metafísico. La Transmodernidad ha hecho estragos. No se trata solo de redefinir sino también de refundar.
Conocimiento científico
No es solo el conocer, es también, qué deseo conocer. Popper sostiene que para él, el método puede ser discutible y aceptable sea cual sea, lo importante es que el objeto de estudio pueda ser realmente interesante, que genere interés en la comunidad científica y que aporte al discurso lógico racional un conocimiento científico. Hasta para la investigación se necesita la recta intención; el investigador debe procurar resolver sinceramente el problema que tiene delante de sí.
La epistemología se ha interesado siempre por el estudio y el aumento del conocimiento. La lengua griega puede ilustrar de muchas maneras esto del conocimiento; la gonsis la concepción de un dios que se puede conocer desde el entendimiento humano y que entra en la mente como un todo intelectual. No es directamente ni referentemente a esto a lo que se refiere la epistemología. No es una doxa, como quien emite una opinión sobre algo y sentencia un juicio que no se vincula con ningún tipo de conocimiento, La episteme es la relación que tiene el sujeto que quiere conocer con el objeto. Para hacer este proceso son necesarias algunas consideraciones que forman parte de un lenguaje universal, normas convencionales que orientan la investigación, pero lo que debe perseguir la episteme es la producción no solo del conocimiento, sino del conocimiento científico. Así lo afirma Popper: “y el mejor modo de estudiar el aumento del conocimiento es estudiar el del conocimiento científico”. (Popper, pág. 16).
Desde Platón hasta Russell. Lo que se pretende es aumentar el conocimiento científico, contribuir a su avance. Este debe ser el live motiv del doctorando, de un participante de doctorado, con su camino epistemológico va a contribuir a la consolidación del conocimiento científico. De hecho el conocimiento científico es uno de los dos modos de abordar el problema el de la epistemología, además de éste, se nos pone delante el conocimiento del sentido común u ordinario. Hay una expresión Popperiana (op. cit., 19) que puede servirnos de mucho para no polarizar estas dos vías del conocimiento sino para comprenderlas como una metodología:
La mayoría de los problemas que se encuentran en conexión con dicho aumento han de trascender, necesariamente, todo estudio que permanezca confinado en el conocimiento de sentido común, frente al conocimiento científico: pues la manera más importante de aumentar aquél es, precisamente, volviéndose conocimiento científico. Y, además, parece evidente que el aumento de este último es el caso más importante y más interesante del aumento de los conocimientos.
La vinculación no es utilitarista, es necesaria, es intrínseca, es concomitante. La sensibilidad del sentido común queda iluminada con la solidez de conocimiento científico. Sin contradicciones y desde la complementariedad.
La comprensión epistemológica de la Política, o del griego: Polis es algo que en el denominador común parece no resonar correctamente. Desde la animadversión hasta la desinformación, todo eso puede evidenciarse cuando se le aborda a un “ciudadano común”. El conocimiento científico no ha despejado el conocimiento del sentido común y por lo tanto no ha aumentado el conocimiento con relación a esto. Y es todavía más dramático encontrarnos en los ambientes eclesiásticos el rechazo de la misión ciudadana o de la condición. Una condición manifestada por los grandes pensadores antiguos incluso religiosos. La combinación entre una vida ciudadana correcta y una vida religiosa adecuada tiene como resultado la virtud, esta es la alimenta la edificación de la sociedad. La Polis hoy está demandando un compromiso sólido, verdadero.
La generación del conocimiento científico en torno a la trilogía Fe-Política-Educación, se mostrarán en la consolidación de una nueva ciudadanía, es decir, en el compromiso de la edificación de la Polis. La evidencia de esto será la experiencia.
La ciencia de la experiencia.
La experiencia es el conocimiento más próximo que tiene el ser humano en el proceso de aprendizaje. La experiencia o “el dato empírico” es lo que objetiviza a la vida; nutre el conocimiento; hace que elaboren argumentos y que éstos argumentos sean considerados como elementos que evidencian la sabiduría. La experiencia pasa por los sentidos, los sentimientos y las emociones, los afectos y las sensaciones. La experiencia hace que emerja la pregunta del ¿cómo? Incluso del ¿qué?, es el primer paso de la filosofía, allí comienza todo discurso filosófico.
Sin embargo, como ya hemos dicho, el ejercicio de conocer necesita un camino organizado que se llama proceso para lograr encontrar respuestas a través de la experiencia es necesario que se organice y se haga consciente el modo de conocer. Popper reconoce la dificultad de establecer una definición de la ciencia empírica, es dificultad se debe a que existen muchos sistemas teóricos que tienen una estructura similar a la que posee la ciencia empírica. Por eso, para aclarar aportar algo frente a esta dificultad, propone que: “existen muchísimos «mundos lógicamente posibles» —posiblemente un número infinito de ellos—. Y, con todo, se pretende que el sistema llamado «ciencia empírica» represente únicamente un mundo: el «mundo real» o «mundo de nuestra experiencia»”, (op. cit., pág. 38).
Cuando nos encontramos frente a este sistema teórico, el investigador espera que los aportes que broten sean confiables, es decir, que puedan soportar la contrastación, y la Demarcación a la que se refiere abundantemente Popper. Son tres los elementos que debe poseer este sistema: en primer lugar lo sintético, es decir, que cuando se observe no se vean dos mundos, no se evidencien elementos contradictorios. En segundo lugar, el criterio de Demarcación que se expresa por medio de la experiencia propiamente dicha y no del criterio metafísico. Y el último elemento lo podemos llamar la evidencia. Digo que podemos llamar ya que en la comprensión del autor, lo que pretende considerar es que sea capaz este sistema de distinguirse de los demás y represente realmente nuestro mundo de experiencia.
Partir de una teoría llamada experiencia, cuyo sistema teórico pueda distinguirse de otros métodos, que la misma experiencia sea su forma lógica. Así lo define Popper 1980: “puede describirse la teoría del conocimiento, cuya tarea es el análisis del método o del proceder peculiar de la ciencia empírica, como una teoría del método empírico —una teoría de lo que normalmente se llama experiencia”.
La experiencia puede ser una fuente importantísima para llegar al conocimiento científico en la elaboración de nuestra tesis doctoral. El dato más próximo para conocer el modo como los miembros de un sistema religioso concibe la política, es la experiencia que tienen de ella, una experiencia que se funda desde la pre-comprensión y desde la responsabilidad. La vivencia de virtudes pasa, más que por el conocimiento intelectivo, por la experiencia. Las virtudes son fuerza, modos de vivir, maneras de relacionarse, eso es una experiencia que se muestra y que puede no tener contradicciones. Es el mundo revelado, el mundo evidente. La cultura cívica, las virtudes ciudadanas, todo eso forma parte de la experiencia.
Método deductivo de contrastar
La experiencia, hemos dicho, es un modo de conocer, de establecer relación con el mundo, con lo que nos rodea, pero esa relación debe ser considerada con cuidado. El cuidado es saber que la experiencia puede engañarnos, puede mostrar un mundo que no existe aunque nosotros no empeñemos en considerarlo. La ciencia de la experiencia necesita un método y ese es el que propone Popper en el Método inductivo de contrastar. El contraste empírico de una hipótesis después que ha sido formulada. Así lo explica Popper: “El método deductivo de contrastar no puede estatuir ni justificar los enunciados que se contrastan, ni se pretende que lo haga; de modo que no hay peligro de una regresión infinita”. (pág. 46).
La contrastación lógica de las ideas es lo que logra que se evidencie el resultado de la experiencia como ciencia y como método. Este método resulta útil para nuestra investigación. La contratación de las teorías y de los datos validan la experiencia, lo que emerja de los informantes y lo que ellos tienen en su comprensión como ciudadanía. El título de este ensayo comparativo evoca una experiencia de mi vida formativa en mi contexto vital como sacerdote. Uno de los formadores del Seminario siempre nos hacía esta pregunta, y lo hacía para ubicarnos, era una pregunta socrática, retórica. Leyendo a Popper, recordé que el método deductivo puede ayudarnos a situarnos y a descubrir lo que realmente importa en el ámbito científico.
Presbítero Luis Eduardo Martínez Bastardo
Nació en Maracay, edo. Aragua – Venezuela, el 22 de enero de 1976 y fue ordenado sacerdote el 27 de enero de 2007. Es Doctor en Educación, egresado de la Universidad de Carabobo en Venezuela. Licenciado en Teología y Filosofía, egresado de la Pontificia Universidad Católica Santa Rosa de Caracas, donde también ha sido Profesor. Obtuvo el título de Magister en Ciencias de la Educación mención Orientación en la UPEL- Maracay formando parte del Claustro de profesores.
Obtuvo la Licenciatura en Filosofía, en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. En esta misma ciudad, cursó el Máster sobre Estudios y Espiritualidad en San Agustín, ofrecido por el Instituto Patrístico Agustiniano y la Fundación Joseph Ratzinger – Benedicto XVI. Ha sido párroco en varias comunidades de la Diócesis de Maracay, así como también, fue rector del Seminario Diocesano María Madre de la Iglesia de la misma Diócesis.
Es profesor de pregrado y postgrado en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo en el Departamento de Filosofía; ponente invitado en conferencias nacionales e internacionales. Ha desarrollado su investigación en Antropología Filosófica; Éducación y Ciudadanía, así como en el pensamiento de San Agustín. Es profesor del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Socorro de Valencia.
Actualmente se desempeña como párroco fundador de Jesús Buen Pastor en la Urb. Los Caobos de Valencia y Director-Fundador de Gaudium, Instituto de Estudios Teológicos. Es también el director del Secretariado para la Educación y la Cultura de la Arquidiócesis de Valencia.
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